FUERTE PRESENCIA DEL DOS POR CUATRO EN EL FESTIVAL DE CINE LATINOAMERICANO DE TRIESTE

El tango, un bello objeto del deseo

Sólo quiero reflejar la atmósfera del tango», confiesa el argentino Gustavo Corrado, autor del filme Garúa, premiado en el festival de Bogotá y de Shangai (China), quien se sirve del asesinato de un cantante de tangos en Buenos Aires para ahondar en el alma misteriosa de la legendaria música rioplatense. Para el talentoso autor del curioso largometraje El Armario (1999), de 35 años, Garúa, título de un célebre tango, es en realidad un estado de ánimo, el cual describe a través de la mirada y los sentimientos de Franco, un joven ladrón que termina matando a un anónimo cantante de tangos.

La lluvia incesante, la oscuridad de los bajos fondos, la vida al límite de la pobreza y el vicio, son los ingredientes del filme que resulta un elogio al tango, musa de poetas y artistas, espacio abierto para sentimientos tales como la culpabilidad y el deseo de redimirse por un asesinato inútil.

El tango en cambio como fuerza vital y alegre aparece en otro filme también argentino, La suerte está echada, de Sebastián Borenzstein, conocido autor de series de televisión, quien narra con una comedia simpática las vicisitudes que la buena y la mala suerte nos depara. «Una veces te toca la mala suerte a ti, otras pasa a otro», sostiene uno de los dos protagonistas, el actor Marcello Mazzarello, convertido en «mufa», «gafe», «pava» «yettatore», por lo que es alejado del mundo del teatro. Narrada, actuada y bien filmada, la comedia de Borenzstein, 42 años, en la que participa también el conocido actor Gastón Pauls, ofrece una visión optimista de la vida y puede ser resumida con un popular refrán: «no hay mal que por bien no venga». La fábula sobre cómo una sociedad se va corrompiendo con el tráfico de la cocaína, contada desde la dulce Cali, en el corazón de Colombia, en el filme El rey del colombiano Antonio Dorado, veterano documentarista, resulta una cinta policial, una «Padrino» pero con sabor tropical. Ambientada en los años 60 y 70, la película, protagonizada por Fernando Solórzano, cuenta cómo el dinero fácil corrompe todos los estamentos de la sociedad: la niña de buena sociedad, el barista, el hampón, la desempleada, el campesino, el gringo de los Cuerpos de Paz y naturalmente al teniente clave. «La plata mueve montañas», explica el protagonista Pedro Rey a su amigo y socio, el Pollo, al resumir con sus palabras lo que ha sido el impacto del fenómeno del narcotráfico para Colombia. Recibida con aplausos en Trieste, la historia del rey de la droga que se convierte en mito, predecesor del tristemente famoso mafioso Pablo Escobar, mezcla con eficacia la música salsa con el vestuario años 70, los diálogos reveladores con soberbias actuaciones. Ganador con el guión hace ocho años de un premio nacional, Dorado logró el apoyo para realizarla de Francia y de instituciones regionales, entre ellas la Universidad del Valle, donde es docente de comunicación. Lanzada en Colombia el año pasado, la película participó en abril de este año en el festival de Toronto (Canadá) y compite junto con otras once películas en el festival de Trieste. *

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