A PARTIR DE HOY EN SALA CINEMATECA PODRA VERSE UNA MUESTRA DEL NUEVO CINE FRANCES

Seis filmes de excelente calidad

El ciclo puede servir para recordar que el cine francés es, cada día más, el cine de los jóvenes. En 2002, el 41% de la producción francesa (es decir, 67 largometrajes) estuvo compuesta por primeras obras. Una cifra récord que indica al mismo tiempo la buena salud, la rica diversidad y la gran vitalidad de un cine francés cuyo vivero de talentos no deja de aumentar.

Este ciclo constituye una muestra de ese fenómeno. Seis primeras películas que, en definitiva y sobre todo, reflejan la personalidad, las preocupaciones y los estilos particulares de sus respectivos actores.

 

La programación día por día

Recordar las cosas bellas. 2001. De Zabou Breitman. Con Isabelle Carré, Bernard Campan, Bernard Lecoq. ¿Una película sobre la memoria? Más bien, sobre su pérdida. Con seriedad y emoción, la directora Breitman cuenta la historia de una muchacha sin historia y un joven que al recuperar los recuerdos también recupera, con toques de fantasía en comportamientos y lenguaje. (Hoy).

Ah, ¡si fuera rico! 2002. De Michel Munz y Gérard Bitton. Con Jean-Pierre Darroussin, Valeria Bruni-Tedeschi, Richard Berry.

Pequeño empleado en trámite de divorcio con mujer infiel gana la lotería, y le oculta el hecho a la esposa hasta que sea demasiado tarde. Una comedia popular con humor juvenil, que mezcla diversión con una pizca de ternura (Mañana).

Una parte del cielo. 2002. De Bénedicte Liénard. Con Séverine Caneele, Sofía Leboutte, Josiane Stoleru. Las mujeres detenidas en una prisión enfrentan a la autoridad. Las obreras de una fábrica cuestionan el trabajo en serie. Las dos historias se entremezclan, y conducen a una afirmación femenina, un conflicto de lealtades divididas y algún dardo contra el sindicalismo acomodaticio. (Sábado 29).

Diecisiete veces Cecile Cassard. 2001. De Chrisophe Honoré. Con Béatrice Dalle, Romain Duris, Jeanne Balibar. Viuda súbita, la joven protagonista debe reconstruir su vida y reconciliarse de a poco con sus fantasmas. Decisiones radicales, la relación con el hijo, la mudanza, la esperanza, en un cuadro a la vez humano, sutil y conmovedor. (Domingo 30).

Mi ídolo. 2002. De Guillaume Canet. Con Françoise Bérleand, Guillaume Canet, Diane Kruger. Asistente de un programa de televisión mediocre pero con rating sueña con desplazar al conductor, y se le ofrece la oportunidad de pasar un fin de semana de trabajo con su exitoso productor televisivo, cincuentón rico con una esposa impresionante. Una fábula sobre el desencanto, y la revelación de un talento personal. (Lunes 31).

Al borde del mar. 2002. De Julie Lopes-Curval. Con Bulle Ogier, Hèléne Fillièrs, Ludmila Mikael. Una pequeña ciudad al borde del mar, extendida a lo largo de una inmensa playa de piedras. Una joven romántica, su novio tendero y salvavidas, la irrupción de un tercero en discordia (¿un príncipe azul?). Una historia coral desarrollada con inteligencia y encanto. (Martes 1º). *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje