Tiene la palabra

La peste que nos unió

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Pandemias, epidemias, enfermedades contagiosas masivas… No hay nada más democrático que una peste.

Que haya diferencias luego, entre aquellos que pueden acceder a cuidados médicos y drogas sanadoras y los que quedarán librados a su suerte o desgracia por falta de medios, es otro cantar. Pero que cuando viene, viene para todos; nadie lo duda.

Porque hablamos no de un simple resfrío o del típico catarro invernal, tampoco de dolencias que afectan más bien a sectores de escasos recursos por estar menos preparados físicamente en cuanto a defensas. Nada de esto.

La recién llegada aunque no bienvenida peste aviar o más popularmente «gripe del pollo» no discrimina. La muerte viene volando y no es una metáfora sino la temible realidad, que afectó a la humanidad hace más o menos medio siglo dejando miles de cadáveres.

Por su forma de expansión, la posibilidad de contagio es para todos igual a nivel del mundo, ya que la trasladan aves migratorias en búsqueda de tierras cálidas durante las épocas invernales. No hay vacuna pues el virus -que ya cobró víctimas humanas en Asia- cambia en forma permanente, habiendo un solo medicamento para contrarrestar su aparición en las personas, eventualidad que no es lejana dadas las circunstancias de rápida y masificada proliferación. La combinación de la gripe común o influenza con la gripe aviar, produciría el surgimiento de la variante mortífera.

Presentes en la inauguración de un seminario donde un renombrado historiador y politólogo, disertaba acerca de la necesidad de la integración regional de Uruguay en términos de beneficios comerciales y culturales, meditaba yo -opinóloga contumaz- que la unificación de criterios entre los países difícil de conseguir en ciertos ámbitos, tal vez se produciría con la inminente llegada de un padecimiento colectivo mortal.

Mientras escuchaba a Gerardo Caetano y pensaba en la importancia de sus afirmaciones; medía cuánto más eficaz sería que coincidiéramos en la prevención y no en la cirugía -muchas veces tardía- de los males, resaltando el poder de cohesión de los problemas que nos duelen por igual.

Pase, venga, se quede, nos mate o no; hoy podemos decir que el efecto de la amenaza de pandemia, ha logrado juntar en la desesperación casi integralmente al planeta en la búsqueda de soluciones. Porque es una verdad que si no nos cuidamos todos no se salva nadie. La cooperación entre los países, las regiones y las organizaciones internacionales, es lo único que podrá aliviar las consecuencias de estas y otras modernas pluripestes. Las alertas médicas son universales y ser solidario o morir, es la consigna.

El «no podemos protegernos solos… es necesaria una acción internacional» dicho por el comisario de Sanidad de la Unión Europea, no debería ser régimen de excepción debido a una alarma sanitaria, sino una ley comunitaria que alimentara cotidianamente las políticas de distribución de la riqueza. No sólo se evitarían injusticias institucionalizadas, sino que se aseguraría en alto porcentaje la sobrevivencia humana, cada vez más puesta en dudas en el largo plazo por la mala administración de la tierra y sus bondades entre otros vicios.

¿Por qué unos pocos países y dentro de ellos pocas personas concentran los bienes y dineros mundiales mientras otros se mueren de hambre diariamente? ¿Por qué mil millones de niños sumidos en la pobreza?

Si esto no genera la epidemia social letal llamada delincuencia, que venga Dios y lo diga. O tal vez ya lo está diciendo enviando fenómenos meteorológicos y plagas aladas, lo que habla de su disgusto por una humanidad enferma de egoísmo hasta la médula.

SUSANA ANDRADE – [email protected] – WWW.ATABAQUE.COM.UY

 

Hambruna mortal

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Increíble. Inconcebible. El año pasado, 2004, murieron en este, nuestro mundo, 852 millones de personas a causa del hambre (horror). Bochorno del mundo moderno, con adelanto tecnológico, que pretendemos ser. Les daré algunos datos, que tal vez no conozcan. La población mundial trepó a la cifra de mil millones, en el lapso comprendido del año 12.000 A.C. al año 1850. En solo 80 años más, llegamos a los dos mil millones (2 billones), y en solamente 45 años más, trepamos a los 4.000 millones (4 billones). El gran problema, desafío, es la alimentación necesaria. El crecimiento mundial de la población determina muy acentuadamente la necesidad de una mayor producción de alimentos. Desde los comienzos de la agricultura la población mundial se ha duplicado 256 veces. Y ahora está compuesta por aproximadamente 4 mil millones de personas. Fuente: J. J. Molnar-Howard A. Clonts: «Tecnología para la producción de alimentos». Para las primeras décadas de este siglo XXI, deberían duplicarse las necesidades alimentarias existentes, medio siglo atrás. Hoy día, año 2005, la población humana es la mayor de la historia de la humanidad. Al crecer la población mundial, hay demanda mayor de lugares para vivir.

En 1980, había 4.000 millones de habitantes (4 billones). en el año 2000, seis mil millones (6 billones). Estas son, aproximadamente las cifras actuales. Algunos autores y analistas, nos sitúan, al día de la fecha en algo menos de 7000 millones (7 billones). El gran problema es la distribución de la población. Si cualquier lugar o sitio fuera apropiado y apto habría facilidad de lugar para todos. Sucede que muchas son áreas no aptas. Por ser fríos, calientes y otros en el tema hambre-alimentación. En lugares súper poblados-habitados, se vive en malas condiciones de higiene y ubicación. Afirmaciones recientes de la ONU (dicho de paso, actúa de manera lamentable y vergonzosa), por correr siempre de atrás. En todo. Casi nunca se adelanta a preservar, prevenir, «solucionar», tal como debería ser. Pero… en la realidad. No en números, estadísticas y otros. Afirma, que el mundo, es capaz de producir comida para 12 mil millones de habitantes (¿?) Para el doble de los que somos. (¿?) Cada 24 horas, o sea cada día, pasan «a mejor vida», dos millones de personas a causa del hambre. Una vergüenza mundial. Una canallada grotesca, con mueca de burla mortal, de todos contra todos. Tamaña aberración lindante en una impía, cruel e inhumana ferocidad que bajo ningún concepto debería existir. Hay veces que me da vergüenza estudiar, analizar y divulgar (debo decir compartir con todos) situaciones dignas de un mal sueño, que no realidad. Lamentablemente sin triste verdad. Mi bendición para los que «partieron». Mis oraciones para que comiencen a vivir mejor, tantos congéneres sufrientes. Mis afectuosos recuerdos para todos los pobladores de nuestro planeta Tierra.

CARMI RAUCH – C.I: 866.784-6

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