Tiene la palabra
Alma Mater: una película uruguaya llena de fe y esperanza
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Martens
* Soy Gerardo Mignone, interno de Medicina, tengo 34 años, dos carreras universitarias, actor egresado de Escuela de Teatro (aunque no ejerzo), y quisiera contestar una «crítica» (si se le puede llamar así) que publicara el pastor Jorge Márquez en su Periódico.
He tenido la suerte de ver la película uruguaya «Alma Mater» en más de una oportunidad y pude disfrutar una maravillosa obra que plasma en pantalla grande la fe y la esperanza, así como la espiritualidad del pueblo uruguayo. Es una película que cuenta una hermosa historia de amor entre dos personajes marginados socialmente, que inician su periplo solos, sumidos en las dificultades de la vida, y que se encuentran en un momento especial, entablan una hermosa amistad, una historia diferente de amor, de cariño, de amistad, de solidaridad, de fe y de esperanza, con un final no sólo feliz, sino intenso, profundo, verdadero, ejemplar.
Estos personajes, Pamela, una mujer con una vida triste, aislada de la vida misma, sin esperanza, sin horizonte alguno, sin metas, cargando con problemas existenciales y mundanos, y Katia, un travesti que «hace la calle» para trabajar, como tantos travestis de nuestro país que se encuentran obligados por la hipocresía y la pacatería de nuestra sociedad a hacer la calle para poder vivir, porque nadie tiene los valores morales, sociales y humanos en la práctica (que sin duda sí dicen que los tienen en el discurso) para ofrecerles un empleo digno que les permita vivir sin necesidad de ejercer la prostitución, más allá del hecho que alguno desee hacerlo, lo cual no cuestiono, porque no me creo juez de nadie, por más que pueda tener mi opinión al respecto. Estos dos personajes tienen la suerte de encontrarse, entablar inmediatamente una amistad sin prejuicios, sin desconfianzas, sin discriminación, y comienzan a recorrer un camino lleno de contenido humano, lleno de esperanza, un camino que es místico y humano a la vez, espiritual y mundano, verdadero, profundo, que les permite encontrar justamente una luz en el horizonte de sus vidas, que les permite encontrar una misión en esas vidas, una misión que los trasciende, que trasciende la mentira y la hipocresía en la que los había sumido la sociedad, y brindarnos un mensaje claro para todos aquellos que tengan la sensibilidad de saber interpretarlo. En tal sentido realiza una crítica clara, concreta, simbólica, artística, a la sociedad actual que se dice democrática, que se dice inclusiva, que se dice no discriminadora, pero que en la realidad, en los hechos, ofrece democracia para algunos y para otros no, ofrece derechos plenos para algunos y para otros, personas diferentes, que no encajan en los terribles y crueles «casilleros» sociales en los que debemos ingresar para ser «aceptados socialmente», pasan a tener todas las obligaciones y sólo algunos de los derechos; que también critica en forma inteligente y sensible la falta de espiritualidad o la falsa espiritualidad de algunos (sin nombrar a nadie específicamente) que puedan incluso enriquecerse a costas de la buena fe de la gente; que critica la mala onda y la envidia de las personas; que critica el abuso laboral; en fin, que pone de manifiesto algo que seguramente puede molestar a muchos: dice claramente en qué tipo de sociedad vivimos, una sociedad exclusiva, mentirosa, abusiva, discriminadora, cruel, sin espiritualidad verdadera, hipócrita y pacata.
Pero lo verdaderamente bueno de esta película, es lo bueno que muestra, es la solución que encuentran Pamela (Roxana Blanco) y Katia (Nicolás Becerra) para poder evadir esa sociedad, para poder encontrar ellos y ofrecer a los demás una luz en el horizonte, una esperanza basada en valores humanos verdaderos, basada en el amor, basada en la solidaridad (tan hermosamente plasmada en la relación familiar que se establece en la pensión donde viven los travestis), en la espiritualidad, en el diálogo con Dios (recuerdo las palabras de Pamela y su diálogo con el pastor brasilero: ….»de quién vas a escuchar la Palabra de Dios si no vienes aquí Pamela»…. y Pamela contesta…..»de Dios»…). Muestra cómo una mujer sometida a los pesares de la vida pasa por una hermosa metamorfosis y encuentra su femineidad, su maternidad, su espiritualidad, guiada y enseñada por un travesti, un personaje maravillosamente humano, y sobretodo, digno. Dignifica a los travestis, tan aislados, tan discriminados, tan excluidos de nuestra sociedad, los muestra en forma real, no estereotipada, como seres humanos maravillosos que son, con sus virtudes y sus defectos (prueba de lo cual el Director incluye varios travestis en el elenco de la película); pero también dignifica la mujer, la femineidad de la mujer, la independencia de la mujer, el trabajo de la mujer, la maternidad de la mujer, el no sometimiento de la mujer al hombre, y todo eso guiada, acompañada, por un travesti.
Es por lo tanto una película que muestra buena onda, buenos sentimientos, buenos valores, una gran esperanza fundamentalmente para todas aquellas que tienen una vida como Pamela y Katia, una vida que antes era triste y sin rumbo y que logran encontrar el camino juntos, un camino lleno de alegría, con una gran espiritualidad, cerca de Dios, una gran humanidad, con una gran dignidad. Pero el Director comete un gran «pecado» contra esta «sociedad del microondas», esta «sociedad del fast food», esta «sociedad del doble discurso», y es que nos hace pensar, no nos dá todo digerido, nos induce a ejercitar las neuronas, a hacer sinapsis, y lo «peor», nos induce a ejercer los buenos sentimientos, a dejar de lado los prejuicios y abrazar la inclusión social, nos induce a dejar de lado los insultos (como los que vierte el pastor Márquez en su «crítica» cuando habla de «rumiar ridiculeces que navegan, etc, etc, «o calificando a los artistas y actores uruguayos que hicieron un enorme esfuerzo, que puede gustar o no, pero no deben ser insultados y faltarles el respeto tratándolos de «seudo intelectuales o seudo cultos») y ejercitar la bondad, el respeto, la tolerancia; nos induce a amar y a dejar de lado el odio; nos induce a ser verdaderos y a dejar de lado la hipocresía y la pacatería; en fin, nos induce a ser un poco más humanos y menos crueles, y eso es algo que esta sociedad de mentira no perdona fácilmente.
Aquellos que interpreten que es una película «oscura» o «triste» o «gris» o «sin rumbo», simplemente se perdieron de ver la belleza que ella muestra, quizás por sus propios prejuicios, por su propia oscuridad, por su propia tristeza, por su propio gris, que no les ha permitido ver claramente las cosas tal como las muestra el Director quien, nuevamente insisto, no nos brinda un producto semidigerido tipo yanquilandia, sino que nos hace pensar, nos hace sentir, nos hace desear vivir mejor, y nos muestra una forma muy simple de lograrlo: unirnos dejando de lado nuestras diferencias, respetándonos como somos, encontrando en todos y cada uno de nosotros lo bueno que tenemos en el interior, encontrando dentro de cada uno de nosotros aquello que nos une y no lo que nos separa, lo que nos hace vivir nuestra vida no sólo materialmente sino espiritualmente. Nos muestra una salida fuera de las recetas fáciles, fuera del consumismo, fuera de los prejuicios, fuera de las discriminaciones. Y lo hace acompañado de excelentes actores y equipo, entre los que obviamente se destacan (por ser los dos protagónicos) Roxana Blanco (premiada en Biarritz por su actuación en esta película) y Nicolás Becerra en un trabajo muy difícil, muy bueno y muy digno como el travesti «Katia», amén de una banda sonora que apela nuevamente a nuestros buenos sentimientos, a nuestra fibra de ser humano, que lo logra magistralmente.
Sí, soy amigo personal de los actor
es; sí conozco personalmente al Director, una persona maravillosa y humilde; pero también puedo ser muy objetivo al criticar. No creo que le tenga que gustar a todo el mundo, en absoluto, una buena obra de arte busca levantar sentimientos, tanto de gusto como de disgusto, busca llegar, pero sí tengo la pretensión, (inocente yo), de que sean expresadas también con objetividad, pero sí y en todos los casos, con el mayor de los respetos, mucho más de personas que son difusores de la fe, como tal se dicen, sin insultos, sin disminuir ni falsear opiniones. Nada más.
Muchas gracias por permitirme opinar.
Gerardo Mignone
Un llamado de atención a la Dirección de Tránsito de la IMM
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Es muy doloroso para nosotros tener que iniciar esta carta relacionada con el fallecimiento de nuestro querido padre el Sr. Juan Leonel Rigby Piombo ocurrida el día viernes 7 de octubre en el cruce de las calles Cerrito y Pérez Castellanos.
Ese lamentable día la muerte artera nos arrebató todo lo que Ud. se imagina y aún más… un ser humano como todo buen padre extraordinario… que iba a ser bisabuelo por primera vez y que amaba a su familia y a la vida.
Este «querido viejo» con sus activos 83 años, 70 de ellos viviendo en el barrio, luego de haber nacido en Nueva Palmira, hizo todo bien… nos ayudó a nacer, nos educó, nos inculcó valores de los buenos, pudimos contar siempre con él… hasta cruzó en la esquina de Cerrito y Pérez Castellanos rumbo norte, observó si venía algún ómnibus desde su derecha y luego cruzó… un ómnibus que había parado a media cuadra para el ascenso de pasajeros retomó la marcha…
Nuestro padre, hizo todo bien, menos adivinar la imprudencia de un conductor que arteramente lo impacta cuando terminaba de cruzar y lo hace caer sobre el cordón de la vereda… ante lo cual fallece.
Sr. Director… En este nuestro barrio varios «queridos viejos» diariamente realizan los mandados y es común que tengan que cruzar la calle Cerrito. Es por todos conocido que desde la reestructura de la circulación de los ómnibus esta calle es un ingreso altamente peligroso ya que ha aumentado la velocidad en forma considerable. Hace un tiempo atrás la IMM tuvo que pintar cebras en la calle 25 de Mayo, cuando ingresaban por ésta los ómnibus ya que los medios de transporte empleaban una velocidad excesiva… por lo tanto solicito a Ud. a la brevedad colocar semáforos, cebras o despertadores, lo que considere adecuado, para resguardar a las personas que intentan seguir viviendo y no morir en el intento de cruzar alguna de estas calles.
Además le pido transmitir y solicitar a la sección Tránsito de la IMM, el re-estudio de la emisión de los boletos en las mismas unidades de transporte. Los usuarios de los medios del transporte observamos con asombro como los guarda-conductores expiden los diferentes boletos con el bus en marcha. A esto hay que agregarle el boleto trasbordo el que debe ser tildado para su identificación pudiéndose observar como algunos guarda-conductores conducen sin las manos en el volante. Como Ud. comprenderá esto ocurre en cada parada del circuito de la Ciudad Vieja. Es por eso que solicitamos a Ud. que a la brevedad se coloque las máquinas automáticas de boletos en todas las unidades para evitar los malabarismos de los guarda-conductores… que atentan contra la seguridad de los transeúntes al distraerse con la venta de los boletos. Nosotros entendemos que ha sido un grueso error que la IMM haya autorizado el procedimiento actual sin tomar en cuenta los riesgos de vida de los vecinos. Es nuestro deseo que nuestra solicitud sea atendida e instrumentada y que no tengamos que lamentar más muertes de nuestros «vecinos viejos y queridos». Saluda a Ud. atentamente.
HEBER RIGBY NIEVES – C.I. 1.159.714-5
DRA. MONICA RIGBY NIEVES – C.I. 1.159.632-3
Médico
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* La medicina es la ciencia que cura las enfermedades. También las previene. El médico/a es el/la profesional que tiene como misión velar por nuestro bienestar, nuestra salud. Apenas gestado, el ser humano ya se encuentra bajo la custodia, vigilancia, cuidado de esas personas que no conocen, no se fijan si es día, noche, verano, 1º de mayo, nada. Es una profesión practicada únicamente por vocacionales natos de la salud del prójimo. Un apostolado inconmensurable, majestuoso, infinito. Sanadores incansables. Restituyen al enfermo su salud que es el estado normal del organismo.
«La salud aprecia el sano, pero más si estuvo enfermo; y el que ve estima la vista, más no como el que estuvo ciego». Sor Juan de la Cruz. La medicina avanza día a día. No se detiene un solo instante. Nuevas búsquedas, estudios, hallazgos, desafíos. Me atrevería afirmar que hay un médico para cada necesidad de la compleja máquina que somos todos los seres humanos. Infinitas las especialidades. Necesitaría varias hojas para detallarlas. La salud es un don de Dios. Le corresponde al hombre saber conservarla. Y si surge un contratiempo pasajero o de mediano o largo plazo, tener a quien recurrir. El abnegado médico. En estos tiempos, nada por cierto, creo, merecen más no sea un pequeño y justo recuerdo. Transcribo unas magistrales líneas de Monseñor Luis Diehl, tituladas: Médico. Dice:
La debilidad propia del ser humano hace que, tarde o temprano tengamos la misma experiencia de aquel que, golpeado por los ladrones, fue abandonado en medio de la noche. Y como aquél, necesitamos de alguien que, con mucho amor, nos asista, nos cure y nos alivie, como lo hizo con él el buen samaritano. Dios continúa presente en el corazón de cada médico para que con la misma actitud nos devuelva la salud y la profunda alegría de saber que podemos reanudar nuestro camino. Cuerpo sano, mente sana, equilibrio del organismo. Logrado esto, ¿cómo no sentir una profunda alegría de vivir? Donde se alberga la salud no puede reinar la apatía. Nace y se desarrolla la belleza del alma, que nos conduce a la paz del espíritu. ¡Viva la vida!
Cordiales saludos
CARMI RAUCH – C.I: 866.784-6
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