Cuba y Estados Unidos también pelean por la música
Una disputa judicial que esta semana se siguió en La Habana entre dos sellos discográficos de Estados Unidos y Cuba por los derechos de viejos boleros y sones, tiene como telón de fondo el embargo impuesto por Washington, que además de provocar millonarias pérdidas económicas a los cubanos, afecta a la cultura. Autorizado a no portar su peluca de magistrado dado los calores de más de 30 grados que imperan en la nación cubana, John Frederic Lindsay escuchó a compositores o herederos de éstos en una audiencia que trasladó a La Habana, un hecho poco usual en este tipo de procesos. La audiencia forma parte del juicio abierto en mayo pasado en Londres en la disputa entre la compañía estadounidense Peer International Corporation y la Editora Musical de Cuba (EMC), por los derechos de autor de canciones cubanas de antaño. Al tribunal improvisado en una bella mansión que perteneció a una familia adinerada antes del triunfo de la revolución en 1959, comparecieron como testigos, entre otros, el compositor Evelio Landa Martínez y Ester Corona, sobrina de Manuel Corona, uno de los más destacados músicos caribeños, que falleció en 1950. Con dificultad al caminar, Landa, de 83 años, autor de boleros y sones, llegó al estrado para responder al interrogatorio de los representantes de la Peer y la EMC. «Para mí todo fueron promesas. El interés mío era que mis obras tuviesen divulgación», dijo Landa, al sostener ante el juez que no fue debidamente recompensado por su creación musical. El pleito legal surgió por los derechos de autor de canciones cubanas, algunas popularizadas por el original proyecto Buena Vista Social Club, que lanzó a la fama mundial a veteranos de los años 50, época de oro de ciertos estilos de la música popular cubana, que habían caído en el olvido. Cuba protesta constantemente por el embargo de Washington, que le ha ocasionado pérdidas por 82.000 millones de dólares desde su puesta en vigor en 1962, en un conflicto que no es solo una «guerra económica», sino que también bloquea el intercambio cultural. *
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