Seca tu llanto, ríe con alborozo

Si no nos equivocamos, este mismo libreto se dio en El Galpón hace unos veinte años. Si reparamos en que son cuentos adaptados al teatro, preferimos no comprender.

Chejov, un dramaturgo, en una adaptación añeja cuyo principal mérito, puramente negativo, es ahorrarnos la centésima versión de «La dama del perrito». Los cuentos, descarnados, sin los trazos de ambiente y atmósfera, sin las observaciones psicológicas del autor, son deslucidos pies de chascarrillos; pero el episodio donde se dice un fragmento de «Las tres hermanas» devuelve las cosas a su lugar y demuele, con su vigor escénico, todo el resto de «La risa de Chejov». Al final se nos informa que, luego de su visita a la isla de Sakhalin, Chejov se puso serio. No importa por qué; no se explica ni interesa la transformación moral del autor. Perdió el agua lustral de la risa. Ya no accede a la piscina probática. Ya no puede beber el «remedio infalible» de Selecciones del Reader’s Digest: se puso trágico. Ya no «está por la positiva», ni «para arriba». ¡Pobre de él! Pero nosotros sabemos cuánta mentira hay en toda esta apoteosis de la risa; sabemos cuánto dolor y angustia tienen entre pecho y espalda sus apóstoles, cuando no tienen, entre pecho y espalda, algo peor que pena e inquietud. «Â¡Ride, pagliacci!». Hay, todavía, dolores más agudos que los que siente el profesor de «El ángel azul».

Uno se pregunta si no hay nada mejor, y también si no hay nada más nuevo, sobre todo en un espectáculo que nos ofrece una escuela de teatro. La enseñanza es, o debe ser, la enseñanza de lo mejor; y no se enseña Anatomía con el libro de Testut. Si queremos al teatro, no se comprende cómo podemos admitir lo menos hermoso. A la mujer que amamos no le ofrecemos una coliflor, sino una orquídea o un ramo de rosas. *

LA RISA DE CHEJOV, basado en cuentos, relatos y fragmentos de Anton Chejov adaptados por Arturo Fleitas «Preguntas», «La audición», «La lección», «La institutriz», «El pedido de mano», «El ahogado», «Una naturaleza enigmática», Una criatura indefensa» y «Epílogo». Con Pablo Sintes, María José Lage, Cecilia Peri, Federico Pereyra, Florencia Rodríguez, Inés Mosca, Gabriela Palomera, Juan Luis Granato, Maiana Olazábal, Carolina Alarcón y Lucía Martínez. Vestuario de Felipe Maqueira, escenografía de Claudio Goeckler, música de Alfredo Leirós, iluminación y dirección de Jorge Denevi. En teatro de La Candela.

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