"EL LUCHADOR": UNA CRONICA HISTORICA CON BUENAS ACTUACIONES Y ESCASO VUELO DRAMATICO

Cuando sobrevivir es una quimera

Esos personajes se nutren casi siempre de la realidad, aunque es el tiempo el que los transforma en leyendas y en legados permanentes registrados por la memoria.

No obstante, los héroes no son sólo los protagonistas de las grandes hazañas históricas, las épicas sociales o proezas culturales y deportivas, sino también aquellos que construyen cotidianamente su destino y el de la familia o la sociedad a la que pertenecen.

El heroísmo, como fenómeno eminentemente emocional que trasciende a lo meramente racional, ha sido abordado frecuentemente por el cine, en tanto espejo de modelos sociales.

En ese contexto, el boxeo- frecuentemente considerado como una práctica grotesca y despiadada- ha constituido un tema referente para el arte del celuloide.

No en vano Million dollar baby, el magistral filme de Clint Eastowood, arrasó con las estatuillas doradas más importantes en la última entrega de los premios Oscar. Sin embargo, el mérito de esa distinción no debe ser atribuido al deporte de los puños, sino al abordaje testimonial del submundo en torno al que este se mueve.

En El luchador, el realizador norteamericano Ron Howard, ganador de un Oscar por Una mente brillante, construye un filme biográfico sobre el boxeador James J. Braddock, que

en la década del treinta se transformó en el héroe de las clases marginadas.

Más que una película de boxeo como tantas otras, el relato es una crónica de las terribles consecuencias de la denominada gran depresión, que azotó a los Estados Unidos entre fines de la década del veinte y los años treinta.

En ese contexto, la película narra la peripecia existencial de Braddock (Russell Crowe), que comparte las penurias de la pobreza y la desocupación con su esposa Mae (René René Zelweger) y con tres pequeños hijos.

La crisis económica sume a la familia en el abismo de la miseria, al punto de condenarla a sobrevivir en una pequeña construcción ruinosa, gélida y húmeda, que afecta seriamente la salud de los niños.

Tras perder su licencia para combatir e intentar vanamente subsistir como changador en el puerto, el combatiente accede a una segunda oportunidad dentro del cuadrilátero del majestuoso Madison Scuare Garden de Nueva York.

Con un cuantioso presupuesto de 88 millones de dólares a su disposición, Ron Howard construye un relato extenso y minucioso, que mixtura el drama con el cine de acción.

El realizador imprime a la narración su reconocido oficio cinematográfico, logrando una ajustada reconstrucción de época y varias memorables secuencias de combate, en las que la cámara se mueve con inteligencia para capturar todo la violencia alucinante de los enfrentamientos.

Sin embargo, Howard no penetra la epidermis de la psicología de personajes que hubieran requerido un abordaje más concienzudo y  un vicio habitual en el cine norteamericano- se excede en la explotación de situaciones melodramáticas y en la exaltación del heroísmo individual.

De todos modos, las excelentes interpretaciones protagónicas de Russell Crowe y René Zellweger contribuyen a retratar, en parte, la agobiante realidad de un país enfrentado por entonces a una situación de auténtica emergencia social.

En definitiva, El luchador es un filme con altibajos y algo excedido en metraje, aunque obviamente contiene los ingredientes indispensables para transformarse en un gran éxito de taquilla y quizás hasta para aspirar a varias nominaciones al Oscar. *

El luchador (Cinderella man). Estados Unidos 2005. Dirección: Ron Howard. Guión: Cliff Hollingsworth y Akiva Goldsman. Fotografía: Salvatore Totino. Música: Thomas Newman. Reparto: Russell Crowe, René René Zellweger, Paul Giamatti, Craig Bierko, Burce Mc.Gill y David Huband.

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