Qué lindo es volver al pago
Tras una prolongada ausencia (un año), El Sabalero José Carbajal regresa hoy a nuestro país a la hora 7.00 en un vuelo procedente de Holanda.
Durante ese tiempo el popularísmo cantautor lacacino debió enfrentar un importante quebranto en su salud, lo que le obligó a someterse a una serie de delicadas intervenciones quirúrgicas. Ahora, plenamente repuesto, vuelve a Uruguay y el domingo próximo estará actuando junto a su banda en un festival que se realizará en la ciudad de Santa Lucía. Dos días después viajará a la Argentina para participar en el multitudinario festival de San Luis. Además de otros recitales, Carbajal tiene previsto actuar el 16 de noviembre en el Teatro Solís
Como afirmó el crítico argentino Fernando D´Addario en el matutino Página 12, » en José Carbajal se cumplen con creces coordenadas físicas y espirituales que serían dignas de ser aprobadas por un eventual uruguayómetro: voz grave y decidora, apego al barrio y/o pueblo chico, nostalgia congénita, sentido de la solidaridad, buena educación, perfil bajo y un largo etcétera cuya verosimilitud se constata por oposición simple, testeando a sus colegas de este lado del Río de la Plata (Argentina). En El Sabalero, además, estos atributos se ven potenciados por un largo exilio, político primero y familiar después (se enamoró de una holandesa) disparador en ambos casos de un itinerario creativo que arrastra canciones como si fuesen jirones de su propia existencia.
El Sabalero reúne muchos argumentos que avalan el arquetipo del ser uruguayo. Y siguiendo ese camino reconocible hasta en los mínimos gestos se llega a completar una fisonomía artística que le escapa a las etiquetas y se acerca, por eclecticismo y falta de prejuicios, a ese perfil delineado por el Canto Popular Uruguayo.
Candombes, milongas, baladas, algo de rock, letras que remiten a recuerdos de infancia, a alcoholes, putas y ladrones, ninguno de esos estilos y caracterizaciones alcanzan, por separado, a definir al Sabalero ya que como el mismo afirma no es roquero, folclorista, candombero o tanguero, tal vez porque nunca se ató a ningún género.
Desde hace años Carbajal alterna su hogar entre Uruguay (balneario Villa Argentina) y Holanda, primero Amsterdam y luego Groningen, un pueblito al norte de la capital holandesa. Aunque reconoce que lo único que se le pegó de la nación de los tulipanes es la cerveza, no se siente perdido allí porque como ha confesado también tiene el agua a sus pies. *
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