Destacada actuación de los elencos uruguayos
La labor de Luciano superó todas las expectativas, que eran muchas. Incansable, estaba en todos los estrenos, trató con todos los grupos, y puso de pie a un festival donde se dieron 53 obras de siete países y que fue justamente calificado por «O Globo» como el mejor festival de teatro de Brasil. Con las celebraciones de la «Semana Farroupilha», que culminó el 20 de setiembre, dio a la capital de Río Grande do Sul especial animación.
El crítico de LA REPUBLICA tuvo el honor de ser invitado para todo el festival y aún de designársele para una conferencia sobre Juan Carlos Onetti y para la presentación del libro de Fabio Guerra sobre Atahualpa del Cioppo. Tuvo además de diversas intervenciones en televisión y en la grabación de un DVD sobre el grupo «Oi Nois Aquí Traveiz».
El costo de las entradas a los distintos espectáculos se duplicó, pasando de R$10.oo a R$20 (unos U$D 8,70); pero fue el festival en que se vendieron más entradas, con un público aproximado a las 15.000 personas. También debe considerarse que muchas personas gozan de descuentos sustanciales, como los estudiantes, jubilados, artistas y suscriptores de Zero Hora.
Para Luciano Alabarse el 13er. «Porto Alegre Em Cena», del año 2006, comienza este mes de octubre. Proyecta inaugurarlo con Pina Bausch y gestiona la presentación de Zé Celso Martínez Correa con su épica serie sobre «Os Sertoes», de Euclides Da Cunha, actualmente en gira por Alemania.
El Centro de Porto Alegre, donde están los hoteles tradicionales, en los que se alojaron los elencos uruguayos (Grande Hotel Master, Master, Embajador, Plaza, Plaza San Rafael, Master Perimetral, Alfred, Alfred Executivo, Arvoredo, City) es todavía el centro financiero y comercial ; pero las residencias y los lugares de diversión y los mejores hoteles (Sheraton, Caesar Palace, Blue Towers) se han desplazado hacia el Este, con clara preferencia por el barrio Moinhos de Vento. Así como el Centro por las noches está desierto y es peligroso por las noches, la zona que rodea la calle Padre Chagas, a la que se llama «la calzada de la fama» y los alrededores del hotel Sheraton se compara en animación, número de restaurantes, cafés y pubs a la zona de moda de nuestra Ciudad Vieja.
En nuestra conferencia sobre Juan Carlos Onetti en el teatro de Arena, el 15 de setiembre, estaban presentes María Esther Gilio, autora de los reportajes a Onetti con los que se compuso «Onetti en el espejo», la cónsul del Uruguay en Porto Alegre Dra. Judith Torrente y su secretaria Lidia, el elenco de la pieza, Walter Reyno y Paola Venditto, su directora Patricia Yosi, y el actor y director Luiz Paulo de Vasconcellos.
María Esther Gilio fue la única entre los concurrentes a la conferencia que reconoció un verso de Borges insertado en un texto de Onetti. Siempre interesada en el arte, concurrió con sus hijas al espectáculo «Kassandra in process» de «Oi Nois Aquí Traveiz», al que juzgó admirable.
En ocasión de la presentación del libro «Atahualpa del Cioppo, un hombre para pensar» de Fabio Guerra, el 19 de setiembre, también en el teatro de Arena, hablaron Yolanda González de Del Cioppo, Iván Solarich y el autor de estas líneas.
Una pareja, él misionero y ella escritora, luego de la conferencia sobre Onetti fueron a ver la pieza y quedaron tan entusiasmados con la interpretación de Walter Reyno que ella escribió un poema. De un modo semejante Camila Bauer, la diligente encargada de las «palestras» (conferencias) del festival, se sintió tan motivada por el acto que resolvió leer las obras de Onetti que están traducidas al portugués. Por varios conductos nos ha llegado la versión de que han aumentado los pedidos de las narraciones del novelista uruguayo en las buenas librerías de Porto Alegre («Saraiva», «Cultura»,»Del Globo»).
Rafael Spregelburd dio en el festival de Londrina (Paraná) su pieza «La estupidez» con subtítulos en portugués. Hay que convencerse de que no entendemos el portugués hablado, salvo casos de dicción muy clara : que en los hoteles, taxis, cafés y restaurantes nos entiendan, no sin dificultades y cómicos errores, nada significa: son personas acostumbradas al trato con turistas y conocen algo de español. «Raspando la cruz», del mismo Spregelburd, que no es fácil de entender en español, puede haber padecido de alguna incomprensión del libreto; en menor escala sucedió lo mismo con «Caníbales».
Beth Néspoli, crítica de teatro de «O estado de Sao Paulo», Hendrik Mannes, asistente de dirección de «Los días felices» de Beckett, dirigida por Peter Brook, y el crítico de teatro y vicegobernador de Río Grande Antonio Hohlfeldt (éste en nota que publicó en su columna del «Jornal do Comercio») coincidieron en la excelencia de «Onetti en el espejo» y de la actuación de Walter Reyno.
«Endstation Amerika» (Frank Castorf), sobre «Un tranvía llamado deseo» de Williams fue vista por algunos espectadores como una crítica al modo de vida de Estados Unidos, y «Cercano Oriente – La Caja» como una descripción de la crisis de la Argentina. También un crítico norteamericano encontró en «El astillero» de Onetti la desintegración del Uruguay. Creemos que todos estos puntos de vista, que vienen de un comprensible afán de racionalizar lo irracional, reescriben o sobreescriben las obras.
El 22 de setiembre en la cafetería del Teatro Sao Pedro se presentó la cantante Cida Moreira con las canciones que integraron su disco «Cida interpreta a Brecht» a los que agregó Tom Waits, Hans Eissler y Roger Fernay, por lo que ahora el concierto se llama «Cida Moreira canta Brecht y a los que están por venir». Contó con la colaboración de nuestros amigos Dunga y Carlos Villalba, el productor musical argentino, que cantó, con Cida al piano, «La canción de Macky Navaja», muy aplaudida por el público que colmó las instalaciones. Todavía no ha podido determinarse cuántas personas fueron para oír a Cida Moreira y cuántos fueron para oír a Carlos Villalba; pero nos consta que la expectativa por oír cantar a Carlos, a quien todos conocen como productor de espectáculos musicales, fue muy considerable.
Dos obras uruguayas padecieron dificultades técnicas, que el equipo técnico de Luciano pudo superar. «Onetti en el espejo» no pudo contar con el operador de sonido que esperaron, por lo que Mariana, un «ángel» (asistente de las delegaciones) que estudia teatro, hizo las luces de la obra a la perfección. «Raspando la cruz» afrontó fallas en el sonido y en la iluminación, al punto que Ruben Coletto estuvo en un tris de parar la obra. Felizmente el espíritu de lucha del equipo logró salvar el estreno y a la segunda función se pudo dar la obra como estaba proyectada.
«Caníbales», por nuestra Comedia Nacional, debió darse con un vestuario de emergencia, porque la ropa de los actores fue confiscada como medida de fuerza por personal técnico de la Intendencia Municipal de Montevideo, so pretexto de reivindicaciones económicas insatisfechas.
El último día, 25 de setiembre, vimos dos obras argentinas: «Afuera» de Gustavo Tarrío, que nos resultó una grata revelación (gran sentido de lo teatral, dirección enérgica, interpretación tan competente como entusiasta) y «La señora Macbeth» de Griselda Gambaro, que nos probó una vez más que no somos recuperables para la célebre dramaturga argentina.
Lo mejor del festival fue «Los días felices» de Beckett, dirección de Peter Brook; le siguen, ex aequo, «Hamlet sincrético» por el grupo «Caixa Preta» y «Sonho de un homem ridículo» de Dostoiewski, con actuación de Celso Frateschi y dirección de Roberto Lage. De las demás destacamos especialmente, dentro de una excelencia general, a Gilberto Gawronski, en «Quiero ser Gilberto Gawronski», «Agre
ste» y «O encontro das águas». *
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