Don Juan, el lugar del beso

Como nuestros autores no logran inventar nada propio, pese a los dramas y comedias en que abundan los noticiarios, suelen recurrir a la literatura. Se toma un clásico, del que no se demuestra conocer mucho más que el título, se desdibuja su argumento, no se dice nada nuevo, se improvisa sobre los temas que afloran más inmediatamente con la sal y pimienta de algunas palabras de moda y ya está la pieza hecha. En el caso se agregó una escenografía abstracta (no olvidar que estamos en el siglo XXII) que es grata a la vista (Dante Alfonso) pero que no tiene relación alguna con el argumento (si el argumento existe), una coreografía vacua, menos que infantil, que por momentos parece el juego de las esquinitas, algo de sexo, por supuesto, desnudos y el aburridor vestirse y desvestirse en público que parece el nec plus ultra del teatro, sin olvidar una sesión de succiones de un modesto dedito, que debemos creer muy sexy (Lucía Sommer, Angela Alvez, Alvaro Armand Ugon). Todo ello muy frío, sin la temperatura que los sucesos parecían hacer necesaria; pero lo moderno es presentar al sexo como un encuentro superficial, que no llega ni a la epidermis, en un igloo. Los muchos adelantos del siglo han hecho irrelevante a la escritura, y ya hemos visto los premios a Roberto Suárez, «El silencio fue casi una virtud», de María Azambuya y las obras completas de Mariana Percovich. El estilo de Morena, porque algo hay que decir, es a veces tan profundo que escapa a nuestra comprensión como en «… el discurso es una estrategia del lenguaje», otras es tan ininteligible como rotundo: «Nada más falso que ser fiel» o «no existe nada más extranjero que el propio cuerpo»; otras veces, para que entendamos de una vez que se trata de Don Juan, oímos frases tan felices como «Los machos son los elegidos».

En el fondo, no hay demasiada diferencia entre este «Don Juan», con sus ridículas pretensiones de vanguardia, y el teatro comercial: los propulsa la misma simpleza, la misma idea rudimentaria del arte, el mismo menosprecio por la verdadera creación. Eso sí: a obras como «La cena de los tontos» o «Money money» no les dan premios. Molière, Molière…¡cuántos premios se cometen en tu nombre! *

DON JUAN, EL LUGAR DEL BESO, de Marianella Morena, basado en «Don Juan» de Molière, con Alvaro Armand Ugon, Angela Alves, Lucía Sommer, Sofía Etcheverry y Santiago Delucca. Escenografía de Dante Alfonso, luces de Martín Blanchet, vestuario de Cecilia Prigue,dirección de Marianella Morena. Estreno del 18 de agosto, en MVD Bookstore, 18 de julio 1261, teléfonos 90115 10 y 91695 28.

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