SE CELEBRA HOY EL DIA NACIONAL DEL PAYADOR

Entre coplas y guitarras

Participará en esta oportunidad el director del Departamento de Cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo, Mauricio Rosencof, junto a otras autoridades municipales y nacionales especialmente invitadas. Payadores, escolares bailando e interpretando danzas y canciones de nuestro acervo criollo e instituciones culturales afines, darán un justo marco al evento.

Pero el acto central será sin lugar a dudas el gran espectáculo a llevarse a cabo en la Sala Zitarrosa, mañana jueves 25 de agosto a partir de las 19.30 horas, jornada de la que participarán muchos de los más destacados payadores orientales y algunos jóvenes artistas argentinos. (Ver programación aparte)

 

La importancia de una fecha

El payador, es el ombligo de nuestra identidad cultural. Fueron los ancestros de los actuales improvisadores, los gestores de las primeras manifestaciones cancioneras en la protohistoria de nuestro territorio. Su metodología es heredera de milenarias culturas y adaptada a su medio y a su tiempo, encontró principalmente en nuestro gaucho y en la soldadesca revolucionaria, sus exponentes padres, generadores luego de varias generaciones de poetas repentistas rurales, urbanos y orilleros entre el hollín y la gramilla, pergeñados por los genes sociales suburbanos.

En nuestro país sin embargo, «la cultura oficial» lo ha marginado desde siempre y los grandes medios de comunicación le niegan los espacios que por su trascendencia cultural el arte de la poesía repentista merece.

Y no solamente lo han olvidado y herido en su cuerpo creativo tales depreciaciones ajenas, sino que existen quienes dicen ser payadores y deambulan por allí, a veces incluso en medios radiales o televisivos contratados por ellos mismos o aprovechando la consanguinidad política con algún caudillo de algún gobierno de turno, mostrando lamentables y rudimentarias exposiciones que no solamente ridiculizan al payador, sino que lo degradan ante el concepto popular.

El payador fue, y deberá ser siempre un cantor revolucionario, un constante discrepante con el sistema organizado, un cantor libertario como lo fue don Carlos Molina, el máximo exponente de la poesía repentista latinoamericana. Y para ello, son buenos estos encuentros como el que habrá en la Sala Zitarrosa, para quienes ya están iniciados en el tema y para aquellos que saben poco o no saben sobre la realidad de este tipo de disciplina literaria y musical.

Es fundamental para que la poesía repentista no desaparezca como manifestación de nuestra cultura popular, lograr que las autoridades de una vez por todas den su respaldo a proyectos e iniciativas tendientes al estudio, la difusión y la conservación de la especie, pero por sobre todas las cosas, que los propios cultores de esta milenaria disciplina, comprendan que es imposible sobrevivir al siglo XXI con conceptos, modismos y recursos del siglo XIX. Cuando sé entienda definitivamente que el payador fue siempre un cantor de su tiempo, de su medio y de su gente, entonces sí, se habrá encontrado el camino para dignificar y promover nuestra identidad cultural o parte de ella a través de la poesía improvisada. *

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