La Documenta cumple 50 años
La Documenta de Kassel, Alemania, la más importante megaexposición internacional de arte contemporáneo, que se realiza cada cuatro años, festeja su 50º aniversario. Es también la más visitada, con un público que supera las 600 mil personas. Fundada en 1955 por Arnold Bode, director de las tres primeras ediciones, para recuperar la actividad artística alemana silenciada durante la guerra y el nazismo. Creó así, un nuevo espacio diferente de las ya establecidas bienales de Venecia y San Pablo (incluso por estar situada en una ciudad provinciana sin ningún atractivo histórico especial), para establecer un balance actual del arte local y de los principales productores europeos y estadounidenses. En 1972 se hizo cargo el eminente crítico Harald Szeemann, fallecido este año, y la Documenta dio un giro espectacular memorable al dejar de lado la pintura y abrirse a los nuevos lenguajes, en especial, el arte conceptual, que luego se impondría como paradigma de curador audaz, comprometido con las experiencias más actuales.
Se sucederán los nombres de Manfred Schnekenburger (1977), Rudi Fuchs (1982), con el retorno de la pintura en la transvanguardia italiana y el neoexpresionismo alemán, en 1987, ya distanciada en cinco años, vuelve Schenekenburger. Un rasgo diferente será el que impuso el belga Jan Hoet en 1992, pero será la francesa Catherine David, la primera mujer y extranjera (francesa, además), que hará de la IX Documenta (1997), otro hito en la historia de la muestra e impondrá su visión a las futuras exposiciones. La última que se efectuó, en 2002, estuvo a cargo del nigeriano estadounidense Erwin Envezor, que superficializó la propuesta de David, acentuando el contenido político. Todas las Documenta han sido extremadamente polémicas, muchas veces por recorrer caminos no transitados y presentar tendencias y autores no reconocidos en museos y galerías. Además de singularizarse por estar a cargo de un director independiente, ajeno a los intereses oficiales o comerciales, en la medida en que eso es posible, marcando el rumbo a los inmediatas bienales.
En el dieciochesco palacio Fridericianum, sede principal de las Documenta, se instalará su múltiple historia, con curadoría de Michael Glasmeier. La exhibición estará dividida en cinco capítulos: historia del arte, instalaciones específicas del lugar, filmes, y revisión colectiva. El abundante material de archivo, agregará un archivo en movimiento. Se publicará un catálogo de dos volúmenes (precio, 38 euros) recogiendo amplia información de medio siglo y la presencia de 90 artistas internacionales, entre los cuales Eija-Liisa Ahtila, Giovanni Anselmo, Joseph Beuys, Julius Bissier, Botanski, George Brecht, Marcel Broothers, John Cage, el germano-uruguayo- estadounidense Luis Camnitzer (fue invitado a la última edición), Lygia Clark, Marcel Duchamp, Hans Haake, Lucio Fontana, Hans Hartung, Richard Hamilton, Pierre Klossowsky, Bruce Nauman, Agnes Martin, Claes Oldenburg, Gordon Matta-Clark, Nam June Paik, Pier Paolo Pasolini, Ed Ruscha, Mark Tobey, Maria Helena Vieira da Silva, Wols, entre otros que intervinieron a lo largo de medio siglo. Llama la atención la ausencia de Bill Viola, el genial videasta que irrumpiera en la IX Documenta con una extraordinaria instalación, de la misma manera que la fundamental escultora franco-estadounidense Louise Bourgeois. La inauguración está prevista para el primero de setiembre. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad