EN CINEMATECA 18 HOY SE ESTRENA "EL SECRETO", UN VALIOSO FILME ITALIANO

La curiosidad puede más que el miedo

La acción transcurre hacia 1978, durante el verano más caluroso en la historia de Italia. El colegio ha terminado, los adultos se quedan en casa para escapar del calor que a todos sofoca, y en un pueblo típico rural del sur del país, el amarillo de los campos de trigo inunda todo el panorama. Un grupo de niños corre y juega: es lo único que pueden hacer allí donde viven, un pueblo con cuatro casas, perdido en medio de la nada. En uno de sus juegos el azar descubren una casa abandonada, y también el azar hace que Michele, un niño de diez años, sea el elegido para investigar el secreto tan bien guardado que se esconde en ella. Un secreto que no compartirá con nadie y le traerá problemas y preguntas sin resolver, como por ejemplo qué hace un niño de su edad encadenado en el pozo de la casa, semidesnudo, desnutrido y ciego de la oscuridad. ¿Por qué está ahí? ¿Quién lo dejó? ¿Por qué nadie en la ciudad habla de ello?

Michele se encontrará completamente solo frente a este misterio que cambiará su vida para siempre, marcando el final de su infancia y el descubrimiento de las complejidades del mundo adulto.

«No tengo miedo», se miente a sí mismo el personaje, según proclama el título italiano del filme. Pero no es cierto, claro, Michele tiene miedo, especialmente porque no termina de entender qué está pasando con ese otro niño que iba a su mismo curso, que cree estar muerto y que Michele es su ángel de la guarda, y al que hará compañía, dará de comer y de beber, y con el que establecerá una amistad de esas de la infancia, que parece que nunca se romperán.

Lo peor de todo es sospechar o intuir que sus propios padres podrían tener una relación con su nuevo amigo. Pero la curiosidad infantil puede más que el miedo.

A partir de una elogiada novela de Niccolò Ammaniti adaptada por el propio escritor, El secreto encuadra un elemento de misterio y cierta truculencia en el marco de un relato costumbrista y de análisis de la infancia. El director Salvatores (quien obtuvo un premio por Mediterráneo) conduce el asunto con pulso seguro, lo envuelve en cierta belleza plástica, pinta su ambiente pueblerino con una dosis de autenticidad neorrealista, y se juega sobre todo a sus pequeños actores, que hubieran hecho las delicias Hitchcock si a Hitchcock le hubieran gustado los niños.

Dos de sus cartas fuertes son un excelente trabajo de fotografía que aprovecha su contexto rural de amplios trigales, y la continua sensación de un calor sofocante que altera significativamente a los siniestros adultos de la película. Premios David di Donatello a mejor fotografía y David de la Juventud, premios del Sindicato de Críticos Italianos a mejor fotografía, mejor director italiano y mejor actor de reparto (Diego Abatantuono). *

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