LIBROS

Victoria

En «Victoria», el senador frenteamplista Eleuterio Fernández Huidobro, una de las más emblemáticas figuras de la izquierda nacional, recopila sus columnas semanales de opinión publicadas en la contratapa de LA REPUBLICA, desde enero de 2004 hasta el pasado 5 de julio de este año.

Obviamente, las notas de prensa abarcan un período crucial de nuestra historia, porque acompañan el punto de inflexión entre los más de 170 años de monopolio político de colorados y blancos y la inauguración de la primera experiencia de gobierno progresista.

En más de setenta textos, este libro revela toda la agudeza y la capacidad de reflexión de su autor, ante diversos temas de coyuntura y otros que exceden a las meras coordenadas temporales, por su indudable proyección y singular trascendencia.

Desde los primeros artículos incluidos en este volumen, aflora la veta crítica que identifica al dirigente emepepista, ya sea denunciando los insólitos «negocios» privatizadores con aeropuertos, aviones o puertos ejecutados durante el gobierno de Jorge Batlle, como asumiendo confrontaciones dialécticas incluso hacia los propios territorios de la izquierda.

En un texto publicado el 5 de febrero de 2004, el autor reflexiona sobre los conceptos de socialismo y liberación nacional, desestimando de plano las soberbias hegemonistas y convocando a reconstruir el país desde los escombros.

Una de las columnas sin dudas más significativas por su proyección de futuro, es «Arterias abiertas», también publicada

en febrero del año pasado, que anticipa un gobierno del Frente Amplio Encuentro Progresista, en el que el mayor desafío sea «detener la demolición de la patria», en obvia referencia a las estrategias para enfrentar la crisis terminal heredada de los devastadores gobiernos de coalición.

En tal sentido, Eleuterio Fernández Huidobro advierte que las tres armas fundamentales para abordar la grave continencia, son: la ética, la tierra y la cultura.

El columnista analiza también las grandes contradicciones del capitalismo del siglo XXI, advirtiendo en torno a las nuevas estrategias imperialistas, el progresivo agotamiento de los recursos naturales, el desenfrenado consumismo del mundo desarrollado y las miserias de las naciones periféricas, casi siempre ricas pero con flagrantes asimetrías sociales que agravian.

Otro de los temas examinados por el senador escritor es el relativo a la dependencia, un auténtico estigma para nuestro Uruguay durante el último medio siglo de historia. Aunque el analista refiera concretamente al tema energético a propósito de la sequía que azotó a nuestro territorio el año pasado, el debate puede bien proyectarse a otros problemas no menos inquietantes.

Eleuterio Fernández Huidobro relanza la discusión en torno a las Fuerzas Armadas, su ineficiencia operativa, la obsolescencia de su equipamiento y su sobredimensionamiento. En tal sentido, de sus reflexiones se infiere que resulta perentoria una reformulación acorde con el indispensable proyecto nacional de país productivo.

Eleuterio Fernández Huibodro ingresa también en el ojo de la tormenta de la tantas veces postergada legalización del aborto, para -sin emitir juicios de valor- formular diversas apreciaciones sobre el polémico tema y corroborar que no existen verdades absolutas.

En una nota publicada el 27 de marzo de 2004, sugestivamente titulada «Monumento a la estupidez», el agudo columnista «demuele» la Torre de Antel, ese faraónico despilfarro descontextualizado de la realidad, que constituye un testimonio de los dislates de gobiernos irresponsables y descontextualizados de la realidad.

Más allá de compartir plenamente las apreciaciones del legislador frenteamplista, corresponde añadir que ese proyecto arquitectónico fue un acto de osadía y un insulto a la inteligencia de los uruguayos, perpetrado por un gobierno que no dudó en gastar millones de dólares en ese costoso adefesio, mientras recortaba a diestra y siniestra el gasto en salarios, jubilaciones y políticas sociales.

El 10 de junio de 2004, el periodista legislador convocó a la militancia a ganar la primera batalla de la guerra contra el inmovilismo y la inercia histórica, en las elecciones internas. Su llamamiento fue a sumar banderas y voluntades, para comenzar a reconstruir la utopía y alimentar el sueño de cambio.

Consciente de que la historia se nutre de los grandes paradigmas del pasado, el senador emepepista escribió una columna de fuerte contenido principista, en la que   en alusión a quienes insultan su propia memoria- reivindica al caudillo colorado José Batlle y Ordoñez y al legendario y hoy desaparecido diario «El Día».

Con una mezcla de rabia y amargura, el autor reflexiona sobre el emblemático edificio de 18 de Julio y Yaguarón, en el que el reformador escribía sus editoriales. Ese espacio físico devenido inicialmente en centro comercial, está hoy prostituido por lucrativos juegos de azar.

Varias notas sucesivas cargadas de ironía, retratan el paisaje político emergente de las elecciones internas, que decretaron la anticipada muerte anunciada de los dinosaurios de la rancia derecha de los partidos tradicionales.

En plena campaña electoral rumbo al 31 de octubre, Fernández Huidobro despliega todo su inteligente humor político, en una columna titulada «Metamorfosis». Allí analiza las sorprendentes transformaciones cosméticas de Jorge Larrañaga y Juan Andrés Ramírez en presuntos izquierdistas, procurando revertir la inexorable tendencia que anticipaban las encuestas.

Uno de los editoriales sin dudas más emotivos es el publicado el 5 de agosto de 2004, en el que el autor le rinde un sentido homenaje al fallecido líder histórico del Frente Amplio, general ® Líber Seregni.

A un mes y medio de la crucial elección que modificó el curso de la historia, el autor reflexionó irónicamente sobre los redivivos fabricantes de «cucos», anticipando un visionario pronóstico sobre la resurrección de las gastadas estrategias de la derecha para intentar evitar lo inevitable.

En setiembre del año pasado, en sendas notas, el hoy senador oficialista denunció como los ministros quincistas financiaban la distribución de su propaganda electoral con fondos públicos, en una práctica tan ilegal cuanto inmoral.

Al calor de la campaña electoral, el viejo luchador social lanzó toda su artillería contra el candidato presidencial por el Partido Nacional Jorge Larrañaga, recordando sus cinco pecados capitales, que refieren a su responsabilidad en la elección de Jorge Batlle al suscribir el pacto rosado y su participación en el gobierno de coalición, que, luego del retiro de los ministros del gabinete, continuó en los directorios de los entes autónomos.

En su entrega del 14 de octubre, Fernández Huidobro redobló la apuesta contra el aspirante blanco, al recordarle y marcarle las incongruencias de su discurso.

En las columnas posteriores al histórico triunfo del 31 de octubre, el analista abordó todo lo atinente a los orígenes del previsible desenlace, convocando a todos a comenzar a trabajar duro por el futuro de nuestro Uruguay.

No obstante, en posteriores entregas, Eleuterio Fernández Huidobro reactivó el debate interno sobre la inicialmente controvertida candidatura a la Intendencia Municipal de Montevideo, que felizmente luego fue dirimida por consenso entre las fuerzas políticas del Encuentro Progresista.

El legislador frenteamplista no soslaya temas como la marginalidad, la discriminación social y la endémica cultura de la hipocresía, al aludir a la tragedia acaecida en el complejo Euskal Erría, cuando un agente policial asesinó a tiros a un joven.

En diciembre del año pasado, quizás a
modo de balance, Fernández Huidobro construyó una semblanza acerca del proceso de acumulación de la izquierda, desde el combate a la represión pachequista, pasando por la dictadura exterminadora, la manipulada elección de 1985, la conquista de la Intendencia de Montevideo en 1989, la batalla electoral de 1994 y la derrota contra el pacto rosado en 1999, hasta el triunfo del año pasado.

Otras notas recopiladas en este libro, refieren  naturalmente- a

la instalación del nuevo parlamento con mayoría progresista y la asunción de Tabaré Vázquez como Presidente de la República.

Los aportes incluidos en este libro conforman-sin dudas- una visión particular e intransferible del paradigmático luchador social, que supo mutar de guerrillero en dirigente político, para erigirse en uno de los más sólidos baluartes del proyecto transformador iniciado el pasado 1º de marzo en nuestro país.

(Editorial Fin de Siglo)

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