Petru, entre el pasado y el futuro
Una mezcla de desparpajo e inocencia, de provocación y ternura, de parodia y sinceridad; un aire cachador que revela ternura, una perspicacia, a menudo sorprendente, con algo de adivinación o clarividencia; vertiginosas transformaciones de un personaje en otro, cada uno con su bagaje, peculiar de una clase social, de gestos y dicción.
Todo esto es su capital como actor y animador, y todo esto aparece en «Más loca que una cabra» y muy pocos fruncidos espectadores dirán que no se divirtieron. Petru tiene una envidiable solvencia profesional que no puede sino respetarse; todavía agregó a su sólida performance la especial gentileza de una afectuosa mención a LA REPUBLICA, seguido de una inducción al aplauso del público, todo ello a telón abierto, con más un resuelto acercamiento a nuestra persona, para saludarnos in situ. Sus condiciones de estrella del espectáculo continúan en su cenit; pero a veces Petru parece cansarse de ser Petru y casi vimos a Pinti, en alguna perorata, o a los programas clásicos de alusiones de entrecasa. No quisiéramos que Petru dejara de ser Petru, pero si ha de evolucionar y de reinventarse, quisiéramos ver que tanto arte de intérprete se vertiera en nuevas formas escénicas.
No lo apreciaríamos más, ni como persona ni como artista; pero nos haría felices que, con auxilio de su chispa y su fuerza, mostrara un nuevo Petru, pero en empresas dignas de sus sobresalientes facultades. *
MAS LOCA QUE UNA CABRA, de Omar Varela, por la compañía teatral Italia Fausta, con actuación de Petru Valenski, dirección de Omar Varela. En teatro del Anglo, sala 1.
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