Narrar con la acuarela
En ese refugio silencioso comenzó a pergeñar una idea suscitada por la compra de un muñeco en la feria de Tristán Narvaja. Ese muñeco, reciclado por sus expertas manos de artesana (se exhibe en la muestra) se convirtió en el protagonista de una historia que surgió sin guión previo, instalando al muñeco en variados escenarios de una veintena de acuarelas. Es un interludio en la obra de Mattos, más conocida por una obra de fuertes connotaciones autorreferenciales, de impactantes imágenes. Quizá un poco al socaire de su labor artesanal, con la manipulación del papel y los colores, pero aquí se desarrolla en un plano de sorprendida intimidad, donde todo está susurrado, en voz baja. Después de todo, las acuarelas, con el apoyo de textos breves de la poeta Mariella Nigro, se convertirán en un libro de próxima aparición, con diseño de Lucía Pittaluga, para ser disfrutado en forma individual.
El resultado es un propuesta a compartir con el espectador o lector: la celebración de aquellos meses de labor, donde la mancha húmeda sobre el papel va diseñando un tanto caprichosamente, pero gobernada por una mirada reguladora, los escenarios de una ficción narrativa. La acuarela es un género ingrato y pocos son los oficiantes que obtienen logros atendibles. Aquí, Mattos extiende la mancha con la transparencia debida sin recurrir a límites dibujísticos o lineales sino superponiendo los diferentes planos de claros colores y dejando vislumbrar, en muchos casos, el blanco soporte del papel.
Con una obra caracterizada por la permanente investigación en temas, técnicas y materiales (dibujo, instalación, pintura, objetos artesanales), Cecilia Mattos retoma, en cierta medida y sin sospecharlo, los vínculos sutiles con trabajos anteriores (Biografemas, Historias de fin de siglo) pero despojados de la golpeante espectacularidad profundizando, no en los vericuetos de una vida intensamente vivida, sino deslizándose por el placer inmediato de los sentidos, un poco a la manera de Bonnard, en ese acuerdo entre naturaleza y creación donde se hilvana la sencillez y la aceptación del transcurrir del tiempo y de la cercanía de las cosas. Esta proteica artista ya debe estar inventando nuevas imágenes y nadie la detendrá.(Centro Cultural Dodecá) *
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