Tiene la palabra
¡Sí, se puede!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Toda vez que la vida nos somete a juicio, cosa que sucede a diario, hacemos una suerte de balance. En ocasiones conscientemente pero por lo general de manera espontánea. Maquinal e involuntariamente. Esto que no tiene nada que ver con el instinto, es uno de los tantos mecanismos de defensa que tiene la mente (otro es el olvido) y son algo así como el: «En caso de incendio rompa el vidrio», de las tiras cómicas, que ha desarrollado nuestro cerebro y que utiliza (¿por su cuenta?), cuando es necesario.
(¡Pavadita de arranque, me mandé!)
¿De qué estamos hablando? De lo siguiente: Si como bien se dice, el presente es el único tiempo que nos pertenece, porque el pasado es historia inalterable (por más que muchos la quisieran modificar) y el futuro es pura incertidumbre y tan extraño como desconocido; es lógico, juicioso, razonable (y además muy saludable), pensar que vivir es tiempo presente.
Las preguntas surgen en tropel: ¿Quién o quiénes son responsables de nuestro presente? ¿Estamos conformes con él? ¿Es cómo lo proyectamos o soñamos? ¿Nos lo merecemos? Y por último: ¿Se le puede modificar? ¿Será
posible corregirlo, mejorado o transformarlo?
Para las primeras preguntas, las respuestas pueden ser muchas, innumerables, infinitas; en cambio para las dos últimas, el ¡Sí, se puede!
más que una respuesta es una sentencia, un fallo, y es el ábrete sésamo, la llave que abre las puertas del futuro que nos escamotearon.
El ¡sí, se puede! supone la existencia de una actitud, propone un proceder, indica una disposición, sugiere una determinación. La frase: ¡Sí, se puede!, no sólo constituye una afirmación de voluntad, sino que es una de las más bellas respuestas que podemos escuchar.
Hartos ya de estar hartos de promesas incumplidas y de excusas y evasivas ciertas, cansados de soportar tal profusión de «No» de todo tipo y calibre, hay momentos en que pareciera que el ¡Sí, se puede! está en desuso o ha sido eliminado definitivamente de nuestro vocabulario.
Sólo pensarlo horroriza. Sería terrible que además de resignar muchos derechos y postergar nuestros mejores sueños también hayamos perdido la voluntad.
CARLOS GEROSA [email protected]
Esa es su condena
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* ¿Quién le juzgará? La vida le juzgará, sí, pues los valores morales en él se extinguieron. Con su paternidad ha firmado su sentencia; tendrá una larga vida para espiar sus pecados veniales, según Cotugno, «veniales».
Jamás pensó que su paternidad al traer al mundo seres que llevarán la marca de su pasado y se encontrarán envueltos en otro tan agresivo como el que él construyó, donde los valores positivos reinarán en el olvido dando lugar al reino de lo inhumano, la alevosía y la desviación de las normas que rigen a la especie humana; así, con su conciencia sólo, porque solo está, aunque todo el ruido del universo atruene, estallen estrellas para festejar y acallar su conciencia. Sólo así, con ella, pues de ella nadie se escapa ni nadie la engaña.
Pasará hasta el fin de sus días acompañado por el juez supremo que rige la conducta humana.
Como herencia dejará a sus herederos, a los que se atreverá traer al mundo, el silencio de las vidas que truncó: oprobio inborrable que un ser vilmente conducido por los caminos de la crueldad.
Podrá negar todos los crímenes, podrá eludir todas las sentencias, pero jamás podrá acallar la conciencia.
No existe el olvido, pues su conciencia tenazmente traerá el pasado y lo hará presente.
Esa es su condena, Pablo Gonçalvez.
EMR – C.I: 2.619.219-0
¿Tenientes de Artigas?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Ante las declaraciones publicadas y emitidas en diversos medios de prensa, entre ellos el que usted dirige, por parte de la autodenominada Legión de los Tenientes de Artigas, agradezco reciba la opinión de quien suscribe.
No habiendo a esta altura lugar para el asombro, puede igualmente haberlo para la indignación y el rechazo que todo ser humano medianamente bien nacido debe sentir al leer y escuchar tanta bajeza acumulada. Estos «objetos» con vida y voz (no ya personas), que carecen siquiera de la suficiente habilidad para pasar al menos un poco desapercibidos, tienen el atrevimiento de seguirse creyendo depositarios de razones o verdades de las que su falta de moral les impide en realidad participar ni siquiera por aproximación.
Depositarios ellos mismos junto a sus camaradas de armas de absolutamente toda la responsabilidad de que nuestro país haya atravesado el período de mayor oscurantismo y barbarie de su historia como país independiente.
La desvergüenza parece a esta altura no tener límites. Así recurren una vez más a justificar en el combate a la guerrilla urbana una represión que todos sabemos se transformó en terrorismo de Estado. Siendo entonces antes y después del golpe cívico-militar los violentos: militantes sindicales y estudiantiles, comunistas y socialistas, mujeres embarazadas y viejos, y a la larga la inmensa mayoría del pueblo uruguayo. Sin olvidar asimismo el trato que recibieron los tupamaros y muchos otros detenidos… los pacíficos y demócratas eran ellos, los cívicos-militares del proceso.
Se creen incluso estos señores de la Legión de Tenientes de Artigas, con derecho a proferir veladas amenazas referidas a la institucionalidad y a la estabilidad democrática. ¡Pensar cuántos de ellos y de sus amigos deberían estar cumpliendo una merecida condena que la impunidad les permitió evitar hasta el presente! Por cierto que contando con el apoyo de unos cuantos adulones de turno: colorados y blancos.
Un gobierno democrático y popular como el nuestro no debería permitir que el nombre de nuestro prócer sea utilizado por paranoicos que sostienen una ideología diametralmente opuesta a la de don José Artigas.
Amnésicos de todo aquello que el propio Jefe de los Orientales proclamó a través de frases tales como: «Clemencia para los vencidos», «Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana», para citar sólo dos ejemplos.
Lo del título, señor Director:
¿Tenientes de Artigas?
¡Por favor!
Atentamente:
JUAN GARCIA – C.I: 1.172.883-5
Renovarse es vivir
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Todo en la vida tiene o necesita cambios. Así los países deben cambiar, esto debe ser para ir avanzando tanto en lo económico como en lo social y no cambiar para retroceder.
Para que esto sea posible es necesario que los partidos políticos cambien: que cambien para mejorar sus decisiones socio-político-económicas; para que la sociedad toda tenga avances en pro de una buena calidad de vida.
Por esto un partido político no puede mantenerse vigente cuando en sus filas hay figuras retrógradas, conservadoras o sumisas a poderes explotadores y que dicen tener ideas avanzadas, pero que son todo lo contrario.
Para eso los pueblos, si no son bien informados, deberán hacerlo por sí mismos permanentemente, buscando las verdades que produzcan los cambios que harán que los partidos políticos avancen y sigan avanzando para lograr la lógica felicidad que el pueblo se merece.
Al estar bien informados conoceremos por lógica
a los personajes o figuras que no dejan avanzar a los partidos políticos y por ende a la sociedad y hacen perder popularidad, perjudicar o sucumbir a su propio partido político o al que dicen pertenecer, de la boca para afuera.
Es por eso la conveniencia de que el Frente Amplio empiece a cambiar y a renovar las figuras o personajes que se han derechizado y que por lo tanto perjudicaron, perjudican y perjudicarán al partido que en una fase inicial propiciaron un avance, pero que en este momento no lo lograron por el cambio hacia atrás que han experimentado en sus conceptos de gobierno.
Así, el recambio de estos personajes o figuras podrá producirse por:
a) La predominancia de otros líderes políticos conscientes del propio partido.
b) La participación de las bases, que deberán ser activas.
c) Los ciudadanos comunes bien informados.
En base a estos 3 ejes los personajes y las fuerzas que no son verdaderamente de izquierda deberán autoexcluirse o excluirse para no perjudicar al partido que los llevó al gobierno, pero que a la corta o a la larga terminarán perjudicándolo política y electoralmente.
Un gobierno que es de izquierda no puede ni debe ser arrastrado hacia la derecha, no puede tomar decisiones personalistas o unilaterales sin mirar para dónde está el pueblo que es a quien deberán rendir cuentas los políticos que nos han querido meter el neoliberalismo a prepo.
No puede ni debe haber neoliberales ni sumisos de la derecha en un gobierno popular, para seguir hundiendo a las clases sociales humildes, perjudicando al Frente Amplio y para que los partidos de derecha vuelvan al poder para seguir equilibrando al país y a sus ciudadanos.
Todo este comentario que hacemos es con referencia, por lógica, a la política económica que se está aplicando en Uruguay y que nos va a dejar más pobres pero también más enojados; a los trabajadores, los desocupados, los jubilados, los endeudados, etc. pero a la que le vamos a dar la espalda cuando llegue el momento.
El verdadero Frente Amplio no puede aplicar las políticas neoliberales ya anteriormente usadas para satisfacer solamente a los organismos internacionales como el FMI, BM y BID pero que a los pobres nos siguen dando con el mazo y a la porra.
Festejemos uruguayos… pero cuando la política económica neoliberal no nos perjudique más.
Sin más saluda a usted muy atentamente:
LIDER UBOLDI – C.I: 942.138-6
Dr. Carámbula, ¿para qué el Hipódromo?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Hace muchos años el Hipódromo de Las Piedras tuvo enorme éxito. Incluso fue pionero en la realización de carreras nocturnas. Pero desde hace años a la fecha, ha caído en desgracia. Al punto de tener que cerrar sus puertas por períodos prolongados.
Allá por 1995 el por suerte derrotado intendente Hackenbruch, propuso y consiguió comprarlo a un Sr. Dalva, que se había constituido en el propietario del mismo. Pese a no tener ni siquiera aval bancario. Fue en esos momentos cuando el inefable jefe comunal colorado dijo: ¿qué mejor aval que la Intendencia Municipal de Canelones?
Lo pagado por el circo de Canelones fue un «clavo» para las intendencias futuras, porque no sólo la cifra prometida fue exorbitante sino que, lo que es peor, por el hecho de que el Hipódromo de Las Piedras, como la mayoría de los centros hípicos de América no era rentable.
Durante la administración Hackenbruch, el edil frenteamplista Juan Ripoll en muchas oportunidades demostró lo inconveniente del pésimo negocio que se había hecho, según el incontrolado (e incontrolable) intendente, en tren de «salvar una fuente de trabajo».
Un día hasta se dio el caso de que robaron la caja fuerte del circo canario, donde se guardaban unos pesos flacos de las apuestas especiales. Pero Hackenbruch insistió. Y el hipódromo, donde se jugaban cifras irrisorias, siguió su marcha, pese a que el designado director de Hacienda Dr. Lamela, se dice también alertaba sobre las nefastas consecuencias económicas de mantener abierto un hipódromo deficitario. Hoy día, con un intendente de izquierda, se dice tratará de mejorar la actividad del hipódromo, «porque constituye una fuente de trabajo para tres mil familias». Y ante el hecho mucha gente se pregunta, ¿cómo hará la Intendencia Municipal de Canelones para soportar en tiempos de iliquidez, el tremendo déficit que jornada a jornada arroja esa actividad?
La pregunta surge sola: ¿Dr. Carámbula, para qué el hipódromo? No sería mejor buscarle a esa gente una nueva fuente de trabajo, por lo menos algo rentable para la comuna canaria?
J.C.M.
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