Tiene la palabra
Juicio a la mula
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* «Hay hombres que son mentirosos diciendo verdades: las dicen con los labios, y mienten con el corazón». Diccionario privado de Francisco de Quevedo.
Si la mentira tiene o no patas cortas, es algo que no está demostrado, al menos que yo sepa. Lo que si sé y tengo por cierto es que quienes las corren y dicen combatirlas, o tienen reuma, o sufren de artrosis, o no ponen demasiado empeño. De lo contrario, salvo que las tales mentiras sean tan veloces y escurridizas al punto tal de ser inalcanzables; no se explica por qué cuesta tanto descubrirlas, desenmascararlas, atraparlas y destruirlas.
La quinta esencia de la estupidez, el colmo, lo máximo es aceptar como válido lo que es falso. Sin embargo, consciente o inconscientemente lo hacemos de continuo, a diario. Esto es increíble pero cierto. Aunque usted no lo parezca, esta es una verdad indiscutible, incontrastable.
Cualquiera con dos dedos de frente puede verlo. Es evidente y existen mil formas de comprobarlo. Incluso un observador no muy experimentado lo advertiría, pero en cambio no le resultará fácil encontrar algo que lo explique o justifique. «Vivimos en medio de una falacia descomunal», tal como dice en «El horror económico» (un texto a todas luces imperdible), esa excelente escritora y mejor filósofa francesa que es Vivianne Forrester.
El sofisma está. La mentira existe. Se hace necesario que veamos dónde está el engaño.
Aún sin entrar a analizar cuestiones religiosas (ese es terreno de la fe), ni deportivas que pertenecen al campo del fanatismo, ni políticas partidarias que, como todos saben; es el eje, cigüeñal o cojinete (perdón), sobre el que giran los intereses de muchos y los principios de unos pocos y por lo tanto es un tema de controversias; podemos poner algunos ejemplos.
Pero antes permítanme hacer una precisión: mula se le llamaba años atrás a la mentira y «mulero» era sinónimo de mentiroso. Recuerdo un tema festivo en el que la orquesta del uruguayo Francisco Canaro ironiza sobre el tema.
Eran otros tiempos y la sátira entonces no era más que una broma. Tal como ocurría con las murgas en Carnaval, se bromeaba con el carnicero o el almacenero o cualquier otro proveedor.
La crítica se circunscribía a los líos y enredos de pareja y a problemas domésticos menores. En aquellos años aún no se había identificado o individualizado a los verdaderos enemigos, cosa que ocurrió tiempo después.
Dicho lo cual, lo invito a que, como si se tratara de un juego o pasatiempo (que no lo es), busque las diferencias y coincidencias entre lo que se «dice», lo que «parece» y lo que «es» en realidad.
Aquí no hay que tachar lo que no corresponda. Alcanza con «conocerse» y saber «¿quién es quién?»
A modo de ejemplo: ¿Da lo mismo uno que otro? ¿Son todos iguales? ¿Somos todos iguales?… Otro: ¿Hay una sola y única forma de gobernar y hacer política? ¿Hay varias?; otro más: ¿Cuándo dicen «patria se refieren a lo mismo? ¿A quién sirven cuando alzan sus banderas? ¿A la gente? ¿Está seguro?… Uno más (muy vigente): ¿Dónde está el país que nos prometían cuando hablaban del futuro? ¿Es éste? ¿No pudieron hacerlo mejor?… Este otro que nunca pude entender: ¿Nadie se hace responsable de los fracasos? ¿Quién?
Podríamos seguir así, sin solución de continuidad hasta el cansancio. No es esa la idea.
Lo que me preocupa. Lo que en realidad me intriga, entre otras cosas es en primer lugar: si siempre se habla de trabajar para el país y de mejorar al hombre, ¿cómo se llegó al actual estado de cosas?
En segundo término, si como dice el refrán «se ven caras y no se ven corazones», ¿cómo se hace para distinguir entre una máscara y un rostro verdadero? Y por último me pregunto: ¿el futuro, está hoy más cerca, o es como el anterior, aquel que nos prometieron antes, y que cuando llegó no era más que una vulgar caricatura?
¡Cómo me gustaría tener la respuesta!
CARLOS GEROSA – [[email protected]]
El caos del transporte
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* A la hora de cambiar el recorrido de ómnibus y de hacer una terminal de trasbordo a nadie se le ocurrió pensar en los trabajadores que viajamos de San José y Canelones.
¿Era mucho pedir que los omnibuses interdepartamentales pudieran parar cerca de los que entran a la Ciudad Vieja, como antes, para no hacer caminar a la gente?
No todo el mundo vive en Pocitos o en el Prado.
¿Por qué no hicieron la terminal en un lugar más amplio, como el que hay atrás del Banco Central?
De esa forma se podía hacer el trasbordo con mayor comodidad, no sólo para los pasajeros sino para los propios choferes-guardas, ya que en la plaza no hay espacio para nada y menos para los servicios esenciales que necesita todo el mundo, como ser un baño.
Esto que hicieron es un disparate, se lo mire por donde se lo mire.
Espero que el Sr. Ehrlich haga algo para arreglarlo lo antes posible o si no, dejar todo como estaba, cuando había menos caos y más comodidad para todos.
JAVIER DELGADO – [[email protected]]
Denuncia desde Durazno
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* La que suscribe Rosa María Recoba, oriental, casada de 38 años C.I. 2.652.677-3, domiciliada en la calle Cerrito 216, Durazno, CP 97000 se dirige a tan prestigiosa dirección periodística a fin de llevar a vuestro conocimiento lo que hice publicar en el diario local «El Acontecer» y cuya fotocopia envío a usted, con fecha sábado 18 de junio de 2005 que comienza con el título: Denuncia sobre UTU, y termina firmada por Rosa Recoba.
Debo agregar que este sujeto se halla cobijado por Susana Flores, coordinadora Departamental de Cultura del partido blanco. Este director de UTU nos ha humillado a usted y a mi y a nuestro bienamado señor presidente de la nación doctor Tabaré Vázquez, pues usó nuestro emblema para candidatearse a diputado por la lista de Michelini y está detrás del partido blanco dejando mal a nuestro señor Presidente.
La razón por la que digo esto es porque dentro del local suceden cosas graves, como por ejemplo: alumnos humillados por los profesores, diciéndoles que los padres deben ser del partido blanco, y esto lo sabe bien Daniel Puglia de UTU. Lo sabe porque nos veía comiendo tortas fritas con los compañeros de la Lista 1001.
Señor, si no desea publicar ésta al menos hágala llegar al señor secretario de la Presidencia, hermano de nuestro Presidente.
Gracias por todo lo que haga por mi, por mis hijos, por nuestra nación, por la juventud toda.
ROSA RECOBA – C.I. 2.652.677-3
Una dicharachera bancada nacionalista
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En el día de ayer concurrí al Palacio Legislativo por razones que no vienen al caso. Por lo menos 20 años que no pisaba esa maravilla. Realicé la tarea y me retiraba, me extravío para encontrar la salida y además me detenía a ver las maravillas artesanales (ochavas, mochetas, colocación de mármoles, columnas, etc.) de personal hoy difícil de encontrar. Uno de los oficios -frentista- desaparece con la arquitectura moderna, pero no importa porque el motivo de ésta es otro.
En el deambular me encuentro con la sala de los Senadores de la República y entro. Pensaba encontrarme con una acalorada dis
cusión sobre el tema deudores -acampados en el frente del Palacio bajo nailon, arados y hasta una vaca cerrando la avenida.
La puerta por la que accedo quedaba frente a la bancada de los blancos -Larrañaga, Heber, Gallinal- y algún otro en forma muy dicharachera y tomando café en mullidos asientos como no dando «pelota» a lo que una senadora decía en el momento. 15 minutos por lo menos fundamentando el nombre de Paulina Luisi para alguna plaza, creo, 23 en 23 voto afirmativo (no estaban todos los senadores). Otros 15 minutos creo que Ruperto Long (creo) fundamentando el nombre a una escuela en Artigas. 23 en 23. Seguía una senadora del Frente para fundamentar algo similar. Como no podía creer lo que veía y escuchaba: me pasparon y me fui.
A pocos metros fuera del Palacio hay gente que le van a rematar sus bienes, en la puerta de Ta-Ta y 18 hay 2 viejitos que duermen todo el día y no sé cuántos orientales indigentes hay. Y mis representantes nacionales hablando boludeces. Me fui.
Que fácil se ganan la vida los representantes nacionales, calentitos, buenos sueldos y sin ninguna preocupación por problemas acuciantes (en sus rostros no noté ninguna preocupación) reales y verdaderamente urgentes. Lo dicho: me pasparon y me fui.
La verdad no tenía que haber entrado así no me calentaba. Viví los año 60, de plena efervescencia, asambleas interminables día y noche continuadas en facultad hasta terminar los temas a tratar, y no eran boludeces.
Ahora parece que lo importante pasa a ser secundario y la trivialidad es cosa corriente. Y no es solo en política, sino en la TV o en nuestro paupérrimo fútbol. Ya no se dice cerveza sino «checha», ahora son «gronchos» no ordinarios y así va nuestro querido idioma español. Ejemplos abundan. Un «pibe» de 12 años te mata por $ 10; te rapiñan a diario y andan sueltos con 5, 6 o 10 entradas. Insólito.
Me acosté pensando que soy de otro planeta. Cómo me cambiaron el Uruguay. No creo que esta nota pueda cambiar nada pero por lo menos me saco la bronca de encima. Un saludo afectuoso a Carta de los Lectores.
UN ARQUITECTO PREOCUPADO – C.I: 881.121.1
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