Tiene la palabra

Cuando el profesor Clausen era director de la Colonia Berro

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* A partir de la historia personal y familiar muy dolorosa surgen estas reflexiones relacionadas con la Colonia Berro. Allá por el año 1994, año en el que ganó las elecciones la fórmula Sanguinetti-Batalla, nuestro hijo adolescente ingresó en la Colonia Berro. Este ingreso fue por indicación de la siquiatra grado 4, que lo atendía, ya que el chico padece «alteraciones de conducta», diagnóstico hecho por los siquiatras y sicólogos que lo han atendido.

Por no ser «menor infractor», como se le llama a los menores delincuentes, la jueza de nuestra ciudad se negó a ingresarlo.

El director de la Colonia Berro, el profesor Leonardo Clausen (profesor con mayúscula) se encargó de ingresarlo, responsabilizándose por ello.

La siquiatra indicó el ingreso, no a la Colonia Berro, sino al lugar donde estuviera el Prof. Leonardo Clausen pues era la única persona, según nos manifestó la doctora, capaz de mejorarlo con su método educativo.

En aquel momento, poco antes de las elecciones, el Dr. Hugo Batalla, le ofreció al Prof. Clausen, ser el director general del Iname, si el Partido Colorado ganaba las elecciones. El Prof. Clausen aceptó poniendo algunas condiciones que también fueron aceptadas: una de ellas, permanecer viviendo en la Colonia Berro con su familia como lo hacía desde que se hizo cargo del establecimiento. Pues bien, ganó el Partido Colorado, pero el Prof. Clausen no fue el director del Iname. ¿Por qué?

Los adolescentes residían en el edificio Ciudadela de la Colonia Berro y eran unos 300. Vivían en un régimen de cogestión, es decir, se controlaban entre ellos («Estas liebres se corren y se agarran entre ellos», como le oí decir a Clausen), premiándose y sancionándose ellos mismos según lo merecieran por su actuación. Un tribunal que ellos mismos elegían, sesionaba todos los sábados y actuaba según la conducta que hubieran tenido todos y cada uno durante la semana. El sistema funcionaba muy bien. Muchos se habían rehabilitado ya.

Cuando comenzó a gobernar el Partido Colorado en marzo del 95, el Prof. Clausen dejó de pertenecer a la Colonia Berro, y él y su familia desaparecieron de allí. Cuando pregunté por él, me contestaron con evasivas, como que nadie supiera nada. Los 300 muchachos del edificio Ciudadela, también desaparecieron. Cuando pregunté por ellos me dijeron que ¡se habían recuperado todos! Pero en ese mismo momento, en Montevideo comenzó una terrible ola de robos, rapiñas, asaltos, etc. y ¡Oh! casualidad todos los autores eran menores de 16 y 17 años. Lógicamente, al año siguiente estaban todos en el Comcar y en el Penal de Libertad. De ahí la superpoblación carcelaria.

De todo esto puede sacarse la conclusión del trasfondo político evidente que tiene toda esta situación.

¿Por qué el Partido Colorado eliminó al Prof. Clausen de las filas del Iname? ¿Por qué no se volvió a hablar del Prof. Clausen en este país siendo que su sistema educativo era evidentemente eficaz? De él y su familia no volví a saber más.

¿No sería oportuno que volviera a la Berro ahora?, no sé… pregunto.

C.I: 1.512.946-1

 

La Ley de Caducidad

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El legislador transitorio emanado de la elección del último domingo de noviembre del año 1984, estaba impedido de aprobar esa norma, la que excedía y excede sus facultades, por lo que, hecha, es írrita, nula, sin efecto ni valor alguno. En esa elección según el texto del acto institucional Nº 19 sólo se pudo recibir el poder y proceder a realizar una Asamblea Nacional Constituyente a fin de reinstitucionalizar a la nación, lo que, resulta obvio, no se hizo. Por ende, pues, que el mencionado legislador transitorio se haya imputado a sí mismo, calidad de constituyente al pretender revisar una parte de lo sucedido en el período de facto, es nulo, de nulidad absoluta, y como consecuencia, también lo es, todo lo hecho posteriormente. Comprender esto, es la base del entendimiento nacional. No querer entender, mantendrá la desinteligencia, hasta que se lo entienda. Y no escribo más, pues, hace veinte años que lo digo y no se lo ha querido entender, por lo que pregunto: ¿se arregló algo, durante tan dilatado lapso?

Saludo muy atentamente SSS

MARTIN BIDEGAIN SACHETTI – C.I: 456.969-4

 

¿Tiene sentido invertir en defensa?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Sin pretender abusar de la oportunidad que siempre usted me ha brindado para dar a conocer una idea que puede tener una cuota de utopía pero plenamente realizable si se tiene determinación dentro de un marco de racionalidad, le envío esta carta polémica.

El domingo 3 de julio leí en este prestigioso diario capitalino las opiniones del subsecretario de Defensa José Bayardi en el seminario sobre control parlamentario en el sector seguridad. Creo que el señor subsecretario al referirse al rol de los militares para evitar que desde el exterior no se alteren las condiciones necesarias para el desarrollo de una nación, no ha sopesado que las actuales Fuerzas Armadas no están en condiciones de disuadir, ni prevenir y mucho menos dar una respuesta bélica exitosa ante una posible invasión de tropas -por ejemplo argentinas o brasileñas- que pretendieran ocupara la República.

No tiene sentido invertir sumas millonarias, en un país con serios problemas presupuestales y con graves carencias en otras áreas vitales del Estado, para mantener y/o desarrollar un

Ejército que no está ni estará jamás en condiciones de responder eficientemente ante el ingreso de escuadrillas portadoras de misiles, divisiones blindadas con cientos de vehículos poderosamente artillados y una escuadra con decenas de naves modernas, entre ellas portaviones y submarinos.

Me cuesta creer que el nuevo gobierno no tenga una política que apunte al gradual desmantelamiento de las FFAA en un Estado que no necesita y no puede malgastar inversiones en Defensa.

He venido planteando la idea de tomar el ejemplo de Costa Rica, nación centroamericana sin ejército, solamente con cuerpos policiales.

¿Cómo es posible que en un foro tan importante se alimente la idea de continuar teniendo FFAA en un país que posee una población que no supera un barrio de Buenos Aires o de San Pablo?

No vivimos en la época de Artigas cuando se luchaba con sables y lanzas, no debemos hacernos trampas jugando al solitario. Hoy en el siglo XXI los verdaderos garantes de nuestra soberanía militar realmente lo son los ejércitos de nuestros queridos vecinos, socios amistosos del Mercosur.

O modificamos cosas sin sentido o seguimos tal como antes amagando realizar los cambios de fondo que nunca llegan.

Saluda a usted cordialmente:

PROFESOR DIEGO LEITES DE MORAES ANSELMI – C.I: 1.782.752-2

 

Los «grandes» del fútbol ahora necesitan ayuda para ganar

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Vergüenza ajena es lo único que siento luego de culminado el encuentro entre Nacional y Rocha. Vergüenza por concurrir a un partido donde se supone prima el triunfo meramente deportivo dentro de la cancha sin la asqueante ayuda de los incompetentes árbitros de fútbol de toda la vida. Vergüenza por tener que explicarle a mi hijo de 5 años que un
equipo le ganó a otro porque se adicionaron 5 minutos de juego injustificadamente e inventar un penal incidiendo en el resultado.

Vergüenza porque esta falacia gigante denominada fútbol uruguayo tiene patas cortas, muy cortas, si un mediocre mal llamado equipo grande uruguayo clasifica a la Libertadores se come no menos de tres o cuatro goles por partido en cualquier equipito de Argentina, Brasil, Colombia y hasta Venezuela claro está son otros López y además hay otros jueces.

Yo me pregunto hemos caído tan bajo que los «grandes» necesitan groseras ayudas para ganar partidos y hasta campeonatos teniendo como rivales salvo excepciones equipos amateurs, vergonzoso realmente vergonzoso, y para terminar no seamos hipócritas cuando nos rasgamos las vestiduras de que a las selecciones de Brasil o Argentina los favorecen los árbitros sin jerarquía, primero miremos nuestra casa y luego hablemos de los países vecinos que por otra parte no necesitan que nadie les regale nada.

G.A. NUÑEZ – C.I: 1.896.346/8

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