Tiene la palabra

Carta abierta al presidente del Banco de Previsión Social, Ernesto Murro

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En nombre de unos pocos compatriotas de avanzada edad, de 88 y hasta 96 años de edad que han trabajado sin interrupciones en trabajos reales, no en cargos electivos y con amplios horarios. En la actualidad se encuentran en un estado de salud precario propios de su edad avanzada, que tienen familia, hijos, nietos, bisnietos quienes nos ayuden. Son de una crianza a la antigua, hay que ayudar al semejante, al que no tiene, no como ahora que el que no tienen que se las arregle como pueda; para ellos reza esta norma. Le hablamos así con toda sinceridad, con fe cristiana.

Tenemos el lenguaje sincero y honesto y valiente del señor Presidente de la República, bien estamos seguros apoyará nuestra sugerencia en parte sugerida por el doctor especialista en estados agudos de depresión y angustia, doctor Pedro Bustelo. Pedimos al señor presidente, don Ernesto Murro, interprete nuestro pedido eliminando a unos poquitos del IRP como también el 2% que surge del 1% más el 1% también como lo analizó el cronista Washington Lauría, en el diario LA REPUBLICA, página 12 del día 3/7/05.

Esperamos sepa comprender la forma en que planteamos esta situación dada la gravedad del mismo. El doctor Bustelo nos manifestó que los estados depresivos graves es imprevisible su salida, nuevamente perdone la forma cruda de plantearle el precedente problema, pero cuente con la ayuda del señor Presidente de la República doctor Tabaré Vázquez para llevar adelante este pedido.

Lo saludan atentamente:

D.C.S – C.I: 346.870-3

S.R -C.I: 1.002.274-5

T.S -C.I: 1.721.924-1

 

La Ley de Caducidad

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El legislador transitorio emanado de la elección del último domingo de noviembre del año 1984, estaba impedido de aprobar esa norma, la que excedía y excede sus facultades, por lo que, hecha, es írrita, nula, sin efecto ni valor alguno. En esa elección según el texto del acto institucional Nº 19 sólo se pudo recibir el poder y proceder a realizar una Asamblea Nacional Constituyente a fin de reinstitucionalizar a la nación, lo que, resulta obvio, no se hizo. Por ende, pues, que el mencionado legislador transitorio se haya imputado a sí mismo, calidad de constituyente al pretender revisar una parte de lo sucedido en el período de facto, es nulo, de nulidad absoluta, y como consecuencia, también lo es, todo lo hecho posteriormente. Comprender esto, es la base del entendimiento nacional. No querer entender, mantendrá la desinteligencia, hasta que se lo entienda. Y no escribo más, pues, hace veinte años que lo digo y no se lo ha querido entender, por lo que pregunto: ¿se arregló algo, durante tan dilatado lapso?

Saludo muy atentamente SSS

MARTIN BIDEGAIN SACHETTI – C.I: 456.969-4

 

Periodismo vernáculo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Pedir ética donde no la hay vendría a ser la variante culta de «pedirle peras al olmo», «gastar pólvora en chimangos» o de aquel aforismo aprendido en la escuela que decía que «amar sin ser amado es lo mismo que… no sé que cosa». Pasaron muchos años y la memoria no me ayuda. Lo que quiero decir es: «No se puede pedir lo que no existe».

Desde aquel mayo francés en que, para impulsar los cambios que toda sociedad necesita para avanzar, los estudiantes clamaban: «La imaginación al poder, pidamos lo imposible», a hoy, ha corrido mucha agua bajo los puentes. Otras son las consignas y otros los eslóganes como otros son los estudiantes. Incluso los problemas son otros. A la sazón, no todos los cambios imaginados se alcanzaron pero la utopía sigue en pie.

Me confieso empedernido lector de diarios. Soy adicto a los periódicos. Me gusta la inmediatez de las noticias con el lujo de detalles que sólo puede dar la prensa escrita. Disfruto con los editoriales y las notas de opinión, me divierto con las polémicas, me entretengo con los debates, sufro con el deporte (ya sea Fénix o la Selección) y por lo general me asombro como todos con las noticias internacionales. ¿Así está el mundo?

Permítame que leyendo lo interprete según mi leal saber y entender. A mi manera, eh.

Desde el menos avisado hasta aquel que asó la manteca todos saben que la lectura es el arma más eficaz con que cuenta el hombre para su desarrollo intelectual. Sólo un orate puede negar esto. ¿Qué dice? ¿Que qué es un orate? Ve. Si hubiera leído sabría que orate es sinónimo de ido, demente, loco o salido, entre otros desequilibrios.

No por casualidad los gobiernos autocráticos desdeñan la educación y la cultura. Por lo general, los dictadores no hacen gala de ser buenos lectores. Están en otra, ¿vio? Seguramente es por eso, o acaso sea porque como sentenciara lúcidamente Batlle (el abuelo): «El poder envilece y mucho poder envilece mucho más». La tenía clara el Pepe.

Ni «ojo a la pala» es una advertencia para vagos o atorrantes ni «mamá me mima» es evidencia de que uno sufre el tan mentado complejo de Edipo. Son, como cualquiera sabe, las primeras palabras que aprenden quienes tienen la suerte de ir a la escuela.

Lo extraño, lo curioso, es que haya quienes aún sabiendo leer y escribir no lo hagan.

Lo insólito es que haya quienes en lugar de ser actores de sus destinos (reunirse con amigos, leer, pasear, hacer deporte) prefieran ser espectadores (TV y otros). Los espejitos y cuentas de colores del siglo XXI, con los que aún nos siguen colonizando.

Lo despreciable, lo indecente, lo ruin es que quienes sepan esto finjan ignorarlo y no lo digan, o mucho peor aún, lo sepan y se aprovechen de ello para su propio beneficio.

«Son puntos de vista», «Yo no lo veo así», me dirá usted. Está bien. Lo acepto. Puede ser que usted piense distinto o vea las cosas de otro modo. Pero permítame preguntar: ¿Cuál? ¿De qué otro modo habla? Le agradecería me lo explique. ¿Acaso nuestras necesidades no son las mismas, lo que equivale a decir iguales a las de los demás?

Alguien (algún vivo), vendió, y vende aún; la idea de que todos somos diferentes y aunque está demostrado que es falsa, más de uno está loco por comprarla. ¿Motivos? Los desconozco. Sí, creo conocer los motivos y razones de quien vende. ¿Usted, no?

Sí se dice, se comenta, se chimenta y hasta se afirma, se promete o se proclama, pero no se hace, o cuando se pudo hacer no se hizo… ¿Usted, no desconfiaría?

La mentira tiene buena prensa, lo mismo que el rumor, el chisme y la meledicencia.

Por eso le digo. El periodismo vernáculo (quiere decir nativo, doméstico o patrio) es, salvo excepciones, formidable. Objetivo de acuerdo con sus objetivos, razonablemente imparcial según lo que entienden por justo y por justicia, plural y a que si usted paga no le hacen asco a nada y publican lo que quiera siempre y cuando les convenga, ético, y muy tolerante (sobretodos eso), con las opiniones y razones de sus adversarios. Genial. Claro, hay algunos que sólo llevan agua para sus molinos, que pertenecen a tal o cual partido y que sólido defienden sus intereses, o que viven buscando la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio, pero por fortuna son los menos.

¡Viva la prensa libre!

No recuerdo bien a quienes se les llama escribas o amanuenses. ¿A quienes será?

CARLOS
GEROSA CAMARGO – CARLOSGEROSA@HOTMAILCOM

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