Historia de la Oca: cuentos ejemplares
La puesta en escena de Alvaro Correa, coautor también de la iluminación y manipulador de la oca protagonista se dirige a lo esencial de esta historia de la relación de un niño y un ave. El ojo crítico de Michel Marc Bouchard, que ve la realidad desde un ángulo tan particular, parece dotarlo de una clarividencia sobrehumana, se detiene en la acción entre nuestras inclinaciones innatas y los modos de vida adquiridos. El mismo niño que juega con la oca ha de matarla, no comprenderá del todo las razones, pero sabe que va a hacerlo. Así funcionan las cosas, dice el verdugo, pero en ese mismo acto, en esa misma conformidad, revela su falta. No llega a preguntarse por qué funcionan las cosas así. La realidad aparece como Dios, una causa incausada; ve el cambio a su alrededor, se repite que nada puede cambiarse. Está listo para creer que es forzoso que haya pobres y ricos y que la miseria es inevitable; que todo está escrito en las estrellas. Antaño habría creído en el derecho divino de los reyes, en el flogisto y en el éter, en las penas eternas, hoy creería en las predicciones de los economistas, en la libertad del mercado. Ya está integrado al mundo adulto, y defenderá sus leyes.
Alvaro Correa ha obtenido de esta áspera pieza todo su encanto y su potencia generadora de ideas. Lo simple es lo más eficaz, y el hilo narrativo con su sabiduría para decir a medias y no mostrar prematuramente las cartas, se mantiene firme en sus manos. Gustavo Antúnez encarna al niño, con algo de encanto y algo de los sentimientos de culpa que, también por obra de la conciencia colectiva, se incrustan en el alma desde la infancia. *
HISTORIA DE LA OCA, de Michel Marc Bouchard, con Gustavo Antúnez, Alvaro Correa y Virginia Marchetti. Música de Fernando Ulivi, escenografía y vestuario de Raúl Acosta, luces de Alejandro Mastra y Alvaro Correa, dirección de Alvaro Correa. En Teatro Circular, sala 2.
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