Una ráfaga de tango pasó por Nueva York
El domingo pasado, en emotivo homenaje recordando el accidente de Medellín donde murió nuestro más importante cantor, el tacuaremboense inmortal, Carlos Gardel, su coterránea, Olga Delgrossi «La Dama del Tango», se hizo presente en el picnic organizado por Hogar Casa Uruguay de New York, realizado en un parque en Long Island.
Fue muy aplaudida la presentación de «Olguita», que con sus 73 jóvenes años y su incomparable voz, nos regaló además de los temas más importantes (y que fueron mojones de singular éxito en su larga carrera artística), nostalgia y «saudades» de nuestro país el Uruguay.
En sus casi sesenta años de éxitos cosechados con las orquestas más importantes del Río de la Plata, y comenzando con apenas 12 años en la del maestro Malunga Suárez en su natal Tacuarembó, nuestra «Dama del Tango» (la otra fue Mercedes Simone), «Olguita», nos sigue emocionando por su don de gentes, su garganta con credencial uruguaya y la calidad y calidez para dominar no ya las tablas sino a la concurrencia que, en muchos casos, derrama lágrimas de añoranzas para todo lo que esa oriental sin par trasmite.
Más de quinientas personas de diferentes comunidades aplaudieron con alegría cada una de las canciones que Olga Delgrossi iba entregando, con esa calidad innata de aquellos que están llamados a ocupar un lugar en el corazón y sentimiento de todo un pueblo.
Nuestra querida «Olguita», con esa humildad reconocida y patrimonio de los grandes, nos contó de la feliz abuela que es hoy en día y que son sus nietos precisamente son los que la obligan tener que regresar lo más pronto posible a su Uruguay, para verlos y cargar las baterías.
Hogar Casa Uruguay, además de realizar este picnic solidario, en esta oportunidad nos trajo una alegría que no esperábamos con la presencia maravillosa de esta gran mujer que es Olga Delgrossi y por eso la felicitación al presidente de dicha organización, Gustavo Gómez, y en su nombre a todos los colaboradores por habernos hecho vivir un momento en el que sin tener que cerrar los ojos, estuvimos otra vez ahí, todos juntos, en el Uruguay, cantando con La Dama del Tango uruguaya, esas canciones que todos sabemos y que como himnos nostálgicos interpretamos en momentos de mucha felicidad.
Una ráfaga de tango pasó por New York, tuvo nombre de mujer: «Olguita». Y vino desde Uruguay. *
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