UNA DIVERTIDA PROPUESTA DE ANIMACION PARA TODAS LAS EDADES

Madagascar: del zoológico a la jungla

Ahora se ha dado a producciones que no sólo han cambiado su mecánica de realización –tridimensional por computadora–, sino también sus contenidos, algo que ya se percibía con los productos de Chuck Jones y Tex Avery hace tiempo y a lo lejos.

En este sentido, empresas como DreamWorks Animation han tenido mucho que ver en este tipo de transformaciones (baste recordar títulos como Shrek, La edad del hielo u Hormiguitaz, por ejemplo), que han modificado sustancialmente la percepción del entretenimiento familiar.

Aclaremos, no se trata sólo del uso de una tecnología de punta para optimizar la gestualidad facial de los personajes, subrayar los 50.000 pelos individuales que conforman la melena del león u otros trucos por el estilo. La revolución también modifica conceptos, que en ciertos casos llegaban a subestimar a los locos bajitos, fusionando guiñadas cinéfilas para adultos con diálogos risueños e inteligentes, de amplia comprensión.

La temática de Madagascar supone un claro referente de lo señalado. En el argumento, cuatro simpáticos animales se fugan del zoológico de Nueva York y el destino los empuja a esa remota isla situada en el Océano Indico. Lo ocurrente del caso es que el filme no cae en los facilismos de una libertad con tonalidades utópicas sino que el tema se presenta con todos las problemas del caso (entre los que se incluye la descontextualización sufrida por estos «fieras» que siempre vivieron en cautiverio y no tienen la menor idea de cómo sobrevivir en un medio salvaje). Así tratado, el filme adquiere una frescura diferente, permitiendo una risueña complicidad entre padres e hijos a la hora de disfrutar un título que, sin dejar de transmitir un mensaje de corte ecológico, también se permite un legítimo espacio para la sonrisa del espectador.

Es cierto, quizás no alcance la «locura» explosiva de Shreck ni encandile tanto como las propuestas iniciales a la manera de Toy story, pero de todas formas cuenta con un arsenal de situaciones y personajes (el comando de los pingüinos que quiere ir a la Antártida es de antología) que logran arrancar sonoras carcajadas entre el público.

Entre lo señalado, cabe destacar, además, el trazo psicológico de algunos integrantes de esta particular fauna animada (Alex, el león estrella; Gloria, la sensualota hipopótamo; Marty, la cebra libertaria con corte de pelo al estilo mohawk, Melman, la jirafa hipocondríaca y Julien, el fatuo rey de los lemures) además de las intercalaciones musicales que no desdeñan rendirle paródico tributo a Fiebre de sábado a la noche, entre otros homenajes sonoros.

El balance, por supuesto, es positivo. Entre mucho pseudodivertimento que apela al golpe bajo o la bobada explícita, propuestas de esta naturaleza devuelven la confianza para con el entertainment.

Es de esperar que estos ejercicios animados prosperen en cantidad para que la familia pueda seguir divirtiéndose sanamente y logre distinguir más fácilmente entre la chatarra audiovisual y el auténtico esparcimiento de calidad. Vale.

MADAGASCAR. (Estados Unidos, 2005) Dirigida por Eric Darnell y Tom Mc Grath. Producción: Mireille Soria y Teresa Cheng. Guión: Mark Burton & Billy Frolick. Realización animada: DreamWorks Animation. *

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