Tiene la palabra
Carta abierta al intendente Hackenbruch
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Ruego tenga la amabilidad de publicar el contenido de esta nota sobre el balneario de Costa Azul. Parece mentira que el señor Hackenbruch no haya visto en las condiciones que está la Avenida de la Agraciada y calle Brasil. Los vecinos y también los que van a veranear en ese pequeño pero hermoso balneario cortaron la calle Brasil con un basural.
Conste que en el tramo de Avenida de la Agraciada hasta el final de la calle Brasil se formó una laguna con agua que está en mal estado. En verano es imposible el olor y los mosquitos.
Lo más lamentable es que no aparecen los dueños de los solares que están de frente a la laguna (cuatro solares de cada lado).
Yo tengo mi casita por Avenida de la Agraciada casi Brasil. Muchas veces de estar afuera tomando mate y ver cómo llega la gente a depositar de todo en esa calle y también los enormes basurales que hay por un gran tramo de la calle Brasil.
A usted, señor Hackenbruch, muy amablemente ¿porqué no hace sanear ese basural antes de entregar la intendencia al queridísimo doctor Carámbula?
También es una forma de preservar el medio ambiente.
Muy atentamente:
BELKI SONIA PEREIRA – C.I: 1.255.130-0
Ante la reiterada falta de tapas de Antel
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Desde hace más de tres meses falta una tapa cuadrada de 60 centímetros de lado de Antel en la vereda de la intersección de A. Fleming y Pilcomayo y otra también en la esquina sur-este de ese cruce de calles, en el Parque Baroffio de menor tamaño (40 centímetros) pero desde hace más meses. Ante reiteradas solicitudes, funcionarios del Ente han colocado dos veces una cinta de plástico atada a un árbol y a una piedra que desaparece casi de inmediato. La carencia de tapas de hierro se solucionaría con tapas de hormigón evitando esa situación dañina a transeúntes. Agradeciendo su atención, salúdanlo,
VECINOS DEL PARQUE BAROFFIO
¿Adónde nos llevaron «los baqueanos»?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En El País del domingo 26 de junio, bajo el título «No se debe jugar con fuego», su autor (doctor Gonzalo Aguirre) insiste con lo de la «inexperiencia del doctor Tabaré Vázquez para gobernar».
Peor aún, expresa que «tanto Sanguinetti como Lacalle –y también Batlle– tenían baquía y experiencia política indudables.
Digamos que el doctor Tabaré Vázquez, que se encontró con un país en ruinas, viene haciendo malabares para sacarlo adelante.
En cuanto a los «baqueanos» a los que elogia el popular Oso, que de cuando en cuando ya sin votos del pueblo, pellizca alguna suplencia de Larrañaga en el Senado, debería observar que en Uruguay, la gran mayoría les dio la espalda, a la vista de los resultados de su desastrosa gestión de los últimos años.
También como otros personajes de la derecha, intenta asustar gente con las broncas de los militares,
Quédese tranquilo doctor Aguirre, que en este Uruguay de hoy, no sólo no hay sitio para dicho tipo de broncas. Más aún, cada vez queda menos sitio para los militares que como pueden, se están reacomodando sin hacer mucho ruido, en una sociedad que como la nuestra, no les perdona el pasado reciente.
Lo saluda cordialmente:
ALBA MARTINELLI VIDAL – C.I: 1.456.777-4
Plaza de la Armada debe recuperar su verdadero nombre
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Con el homenaje rendido ayer al ex embajador mexicano durante la dictadura, paradojalmente en la llamada «plaza de la Armada», se hace más evidente la necesidad de que la autoridades departamentales le devuelvan a ese lugar emblemático de nuestra capital su nombre legítimo: Plaza Virgilio.
Es lamentable que los cientos de turistas extranjeros y escolares que la visitan a diario, queden con una idea errónea de la plaza y de nuestra historia reciente.
Saludos
JORGE ANGELONI
Derecho a aprender
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Somos padres de personas con síndrome de Down, que hace años venimos luchando por la inclusión escolar. Deseamos que todos aquellos cuya vocación y amor ha sido el educar, no vean una imposición u obligación no deseada el tener a nuestros hijos en sus aulas.
Estamos muy conscientes de las problemáticas actuales de la enseñanza: clases superpobladas, alumnos de contextos críticos, falta de formación en el área de la discapacidad, etc., pero la educación es un derecho de todos y responsabilidad de nosotros como padres y de ustedes como formadores.
Debemos estar unidos en este proceso educativo, nosotros exigimos que se cumpla el marco legal (Ley 16.095) pero sabemos que no existe un marco formativo en esta área para maestros y profesores. También estamos luchando para ello.
Nuestros hijos quieren aprender juntos.
Elaborando currículum adecuados a cada uno de ellos con objetivos concretos, a mediano o largo plazo, ellos llegan. Cuando ustedes usen todo su arsenal de herramientas y comprueben que juntos lo lograron, ustedes se sentirán tan plenos y felices como nosotros, como padres por haber cumplido con una misión tan hermosa la de enseñar y aprender.
Luchemos juntos. Gracias
ASOCIACION DOWN SALTO
Reflexiones sobre presunta mala praxis
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Se ha publicado que hay una agrupación de personas dedicada exclusivamente a recibir a personas que se consideran jurídicamente afectados por presunta culpa médica. Más allá de compartir la libertad consagrada en la Constitución nacional que establece el derecho a reuniones pacíficas siempre y cuando éstas no se opongan a la salud, la seguridad y el orden público, consideramos que esta nota es un «llamado» a aquellas personas que suponen haber sido víctimas de un daño producido por un médico en su actuación profesional a que comparezcan a esta «agrupación», que supone recibir a los presuntos damnificados en forma genérica y amplia.
No cuestionaré al grupo en sí ya que no tengo conocimiento de sus integrantes, pero si hago uso de mi libertad de pensamiento y pongo en duda si el fin que persigue la misma no está basado en la lamentable nueva moda que busca un resarcimiento económico de médicos y centros de asistencia médica por casos de «presunta mala praxis».
Compadezco a los Médicos ya que en la actualidad están viviendo un verdadero abuso de reclamos por presuntos casos de mala praxis, los que en su mayoría, una vez diligenciados en los Tribunales se prueba que se trataron de actos médicos absolutamente correctos de acuerdo a la patología tratada y de acuerdo a lo que la ciencia médica cuenta hoy para cada caso en particular.
Es por ello que me refiero a «la industria del juicio al médico» -porque en mi experiencia como abogado defensor de médicos demandados- me he encontrado con infinidad de demandas absolutamente carentes de todo fundamento médico-jurídico que sitúe al galeno como un profesional que actuó con dolo, impericia, imprudencia o negligencia.
Es muy importante dejar en claro que un médico, como cualquier otro profesional, puede actuar con alguno de los presupuestos jur
ídicos mencionados y por ello incurrir en un acto médico calificable como un acto de mala praxis.
En ese caso estamos ante un sujeto de derecho que deberá afrontar su responsabilidad, ya que habiendo actuando con un paciente queriendo dar lo mejor de sí, cometió algún error que se considera un «error inexcusable».
No es mi tarea asumir las defensas de estos médicos, ya que profesionalmente mis casos ocupan a los médicos e instituciones médicas demandados injustamente.
Llegar a la conclusión de que un médico ha sido demandado en forma justa o injusta lleva una delicada tarea de investigación junto a otros médicos calificados por su sapiencia acerca de los hechos sucedidos y esgrimidos por el demandante, realizar un minucioso estudio de la historia clínica, observar las distintas sucesiones de hechos e intervenciones de diversos especialistas y sus diagnósticos, analizar el tratamiento que se llevó a cabo, y analizar el estado en que el paciente demandante se encontraba al momento de la presentación de su demanda y antes del contacto con el médico, así como analizar patologías anteriores, etc, etc.
También se debe consultar a médicos forenses y a especialistas de la especialidad médica de que se trate cada caso en particular, sin dar nombres del médico demandado a sus colegas, para conservar la objetividad que debe estar presente siempre en todo tipo de proceso judicial, respetando al médico que actuó con presunta impericia, dolo, negligencia o imprudencia y al presunto lesionado en su derecho (paciente).
Luego de este delicado análisis y estudio se puede concluir si existió o no existió culpa médica.
Si la hubo, el médico deberá enfrentar el daño causado, pero si no la hubo comenzamos articulando una defensa adecuada y eficaz.
Deseo hacer notar la existencia de una notoria ligereza en pacientes que o bien se sienten damnificados, o bien algún médico sin experiencia en determinada área le hace llegar su comentario a veces equivocado- de que le han causado un daño, así como existen también colegas abogados que influyen en convencer a un paciente a iniciar una acción legal, y muchas veces desconocen que el daño que posee el paciente es propio de las consecuencias de su enfermedad, o desconocen el concepto de estar padeciendo una enfermedad Iatrogénica posterior a la actuación del médico que se pretende demandar.
El Derecho merece el mayor de los respetos.
El daño moral que causa a un médico que es injustamente demandado es real e inconmensurable y es por eso que en los casos patrocinados por quien escribe, siempre pacto con el médico injustamente demandado, a que una vez culminado el proceso y obtenido sentencia favorable, se comience ese mismo día con una demanda civil y una demanda penal contra un paciente que dio impulso a un proceso sin tener fundamentos reales para iniciarlo, dañándolo moralmente.
El paciente muchas veces no comprende que un médico está obligado a actuar con su máxima pericia y con todo lo que la ciencia médica cuenta al día de hoy para cada caso en particular, asumiendo frente al paciente una obligación de medios y por ello que no debemos olvidar que el médico no se obliga a lograr un resultado concreto, específico, aunque sea este el deseado por el propio médico y su paciente, ya que no se trata de una obligación de resultados.
Finalmente simplemente sugiero a todo paciente que dude acerca de si fue víctima de mala praxis médica que consulte con seriedad, antes de embarcarse en una «aventura judicial» porque el Derecho y las sedes judiciales así como los médicos en general, merecen el mayor de los respetos, y por ello, antes de iniciar cualquier acción judicial comience por un correcto asesoramiento médico-legal con los especialistas y profesionales que correspondan, ya que no existe una única verdad y por ello y por fortuna todos somos eternos aprendices.
DR. ABOGADO GONZALO A. SILVA PITA – [email protected]
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