CONDENA DE LIDER DEL KU KLUX KLAN CONSAGRA LA IMPORTANCIA DE LOS FILMES DE CARACTER POLITICO

El cine como herramienta de la justicia

Parker, nacido en Londres hace 61 años, narró en su filme de 1988 el asesinato, en junio de 1964, de tres combatientes por los derechos civiles, en ese estado del sur de Estados Unidos, impidiendo que el caso fuera sepultado en el olvido, como centenares de otros crímenes racistas. Cuarenta y un años después, Edgar Ray Killen, de 80 años, fue hallado culpable el martes por su participación en ese triple homicidio, y condenado el jueves a 60 años de cárcel, tras haber sido absuelto en un juicio en 1967. Familiares de las víctimas reconocieron que la reapertura de este caso -al que la prensa mundial se refirió como Mississippi en llamas- se debió en gran parte a la película de Parker, realizador, entre otras, de Evita (1996) y Expreso de medianoche. «Ya no seremos descritos o conocidos en el mundo por una película de Hollywood», declaró tras la sentencia el fiscal Mark Duncan, refiriéndose al filme. La cinta de Parker no es la única que ha llevado a la reapertura de casos de violaciones de la justicia, que terminaron, muchos años después, con una condena. Desaparecido realizada en 1982 por el director greco-francés Constantin Costa Gavras, retrató, para los que no habían querido enterarse en Estados Unidos y también en América Latina, la crueldad de la dictadura de Augusto Pinochet, y contribuyó al procesamiento de algunos de los culpables. La película trata de la desaparición del periodista norteamericano Charles Horman, que estudiaba en Chile, y de su ejecución en los primeros días tras el golpe de Estado contra Salvador Allende, en 1973. Basada en un libro de Thomas Hauser, Desaparecido filma la angustiante búsqueda de Charles Horman, lanzada por su esposa y su padre, un norteamericano a quien le cuesta creer que su país pueda formar parte de ese sistema de terror. Joyce Horman, la esposa de Charles, ha contado en entrevistas que la Justicia chilena iba a declarar cerrado el caso de su esposo, por falta de pruebas. Pero entonces irrumpió la película de Costa Gravas, echando por tierra el secreto y los desmentidos que habían prevalecido hasta entonces. Joyce Horman cree que es gracias a la película de Costa Gravas que treinta años después del crimen, el ex militar Rafael González Verdugo fuera procesado en Chile por el homicidio de su esposo.

El filme Domingo sangriento, de Paul Greengrass, narra la muerte de catorce civiles, por disparos de soldados británicos, durante una marcha por los derechos civiles en Londonderry, Irlanda del Norte, en enero de 1972. Esta cinta contribuyó a su vez a la reapertura, en 1998, de una investigación, en la que novecientas personas han prestado testimonio, y cuyos resultados se conocerán próximamente.

Uno de los filmes emblemáticos en este estilo de la cinematografía española es El crimen de Cuenca, un duro testimonio de asesinatos de carácter político perpetrados por guardia civil de ese país.

Una de las páginas más negras de la historia argentina es narrada en La noche de los lápices, filme de Héctor Olivera, que contribuyó a que la Justicia argentina reabriera el caso de los secuestros, torturas y muerte de siete estudiantes en la ciudad de La Plata. Siete jóvenes de entre 16 a 18 años murieron una noche de setiembre de 1976, durante los primeros meses de la dictadura militar en Argentina (1976-1983), sólo por reclamar por un aumento del boleto estudiantil. La historia oficial (1985), otro de los mejores filmes políticos argentinos, cuenta otro crimen de la dictadura militar que gobernó Argentina hasta 1983: el secuestro de bebés, que eran quitados a los desaparecidos políticos, y luego adoptados por militares. El filme, realizado por Luis Puenzo, trata del caso de una profesora que empieza a cuestionar quiénes son los verdaderos padres de su hija, adoptada años antes por su marido de forma sospechosa, en los últimos años de la dictadura. Esta película, galardonada con varios premios internacionales, potenció el combate de las Madres de la Plaza de Mayo, una de las principales organizaciones que luchan por la defensa de los derechos humanos y por el castigo a los responsables de la represión durante la dictadura. La película contribuyó a crear el clima propicio para abrir investigaciones de cientos de casos de bebés desaparecidos, algunas de las cuales tuvieron finales felices, pese a la ambivalencia afectiva que marcó la mayoría de casos. Asimismo, la repercusión pública del caso Watergate, que, gracias a la tenacidad de dos periodistas, terminó con la renuncia de Richard Nixon a la presidencia estadounidense, no está alejada del thriller político de Alan J. Pakula, Todos los hombres del presidente, consagrando el impacto del cine político… cuando es bueno. *

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