LA BANDA PRESENTA SU NUEVO DISCO EN EL MOVIE CENTER A LAS 21:00

Dejando marcas en el rocanrol

Letras sencillas pero fulminantes, suma de realizadores y de espacios en pantallas alternativas corroboran un cambio colectivo en el que se conjuga presencia y actitud contestataria, en el nuevo y personal Dejando Marcas de los Snake.

«Sí, existe definitivamente una gran diferencia entre nuestros dos discos. Básicamente el primer disco fue como ‘a ver qué pasa con la música que hacemos’, si gusta o no, y al parecer, al público le interesó nuestra propuesta. Por sobre todas las cosas intentamos ser auténticos. Si bien se nos emparentaba bastante con un acercamiento a la estética musical de los Chili Peppers (cosa que no nos molestaba, ya que cada quien se identifica con el gusto musical que más lo haga vibrar) no era nuestro fin, ni tampoco nos preocupaba demasiado, esto fue más bien con el primer disco.

Dejando marcas refleja un crecimiento, una maduración de la banda. Muchas vivencias en las giras y mucha adrenalina en lo personal», afirmó el vocalista de la banda Marcelo Fontanini.

El debut discográfico de Snake fue con Dos pasajes para Marte (2000, producido por Juan Campodónico y Carlos Casacuberta) disco sencillo en su composición pero con destacados vuelos creativos e interpretativos en su contenido.

Mientras se digería Dos pasajes para Marte, estos jóvenes trotamundos se animaron a patear destino, haciendo ruta.

Realizaron diversas giras entre Argentina y Estados Unidos, pisando fuerte desde «Cemento» hasta en el «Roxy» de Hollywood. Y en tanto, en Uruguay, compartieron escenarios con Bersuit, Molotov y Arbol entre otros.

Pero no se duermen en los laureles. Ahora, es turno del recién llegado Dejando marcas, quien no aguarda un destino menor. Un sonido más roto, bajo la producción de Raúl Cariola (ex Santos Inocentes) ejemplifican una continuación de la saga, una vuelta de tuerca que sumerge al oyente en sugerentes letras que reflejan un directo retrato de la sociedad. El repertorio se regodea entre certero y equilibrado, como para ponerse al día con la música de alguien que ha estado aislado por algún tiempo. Demuestran ese carácter más visceral denotando interesantísimas inquietudes compositivas, con mayor profundidad (y hondura, si se quiere), dejando la mesa servida para quienes disfruten de una curiosa y atractiva velada rocanrolera que se promete para esta noche.

«Nuestra vida cambió con la música. Y se ve reflejado en el disco, las letras lo único que reflejan son vivencias y hasta los conflictos que plantea la sociedad a diario, y que te sumergen muchas veces. Hacer música hasta el fin, o hasta siempre, sería un buen sueño, hecho realidad para nosotros», agregó sonriente Fontanini. *

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