"Money, Money, Money", en el teatro del Centro

Tuvimos a Jorge Denevi como un experto para la comedia, sea por exceso de trabajo o por pasarse de revoluciones, «Money, Money, Money» (¿por qué sentimiento de inferioridad no se empleó nuestra hermosa lengua española?), obliga a rever la calificación. Donde debe haber animación hay agitación, donde debe haber un vínculo con el espectador hay gritos; donde debió haber complejidad hay un batiburrillo confuso que denuncia una poda, no siempre acertada. Los cortes fueron por mor de la velocidad; pero hay velocidades gratas, que llamamos agilidad y gracia y velocidades ingratas, como la de los caballos desbocados, los automóviles sin frenos y sin dirección. Si en la comedia alocada suele haber aceleraciones, ese prestíssimo final de las calesitas de Feydeau, se requiere un andante donde se armen las situaciones y se enseñe al espectador a respirar el aire y el ritmo de la pieza. En «Money, Money, Money» a los cinco minutos estamos en plena sofocación, Humberto de Vargas (Henry Perkins) transpira y habla entrecortado; no tenemos tiempo de pensar y casi renunciamos a entender lo que sucede, lo que tiene como consecuencia de que nos despegamos del protagonista Henry Perkins y nos ausentamos de la trama: ha corrido tanto, está tan adelante del espectador que no nos llegan, o no nos importan, ni sus fundados temores de ser víctima de la mafia ni sus trabajosas invenciones de parentescos y viajes.

Es condición de la comedia la amalgama de los estilos de actuación, pero aquí, sin duda compelido Denevi por diversas premuras, no tuvo tiempo para coordinarlos. Por momentos vemos una comedia de Graciela Rodríguez, como «Excusas», Gustavo Gomensoro parece recién salido de «Mujeres en escabeche» y Till Silva de «Crimen perfecto». ¡Ah, no importa! Valga la libertad. Pero la espontaneidad es difícil, y sin un buen entrenamiento previo se cae en los lugares comunes del llamado teatro cómico.

La obra viene presentada con cargosas admoniciones. Que ha sido considerada en Londres como la obra más cómica de los últimos diez años, que en Buenos Aires y Mar del Plata fue la obra más taquillera de la temporada. No tenemos derecho a no morirnos de risa con los percances de Perkins. Debemos creer que la comedia es esto, aunque buenos chistes de «Money, Money, Money» descarrilen por exceso de velocidad. La comedia es un género ingrato y si se quiere injusto: un error en la coordinación de los diálogos, un segundo de más en una réplica y todo el efecto se derrumba; una línea que cayó en el vacío debería sacudir a la platea. «Money, Money, Money» , título inadecuado del original «Funny money» (Dinero divertido), fue un ejemplo.

«MONEY, MONEY, MONEY» de Ray Cooney, con Humberto de Vargas, Graciela Rodríguez, Ana Pouso, Gustavo Gomensoro, Till Silva, Marcos Valls y Sebastián Serantes. Dirección de Jorge Denevi. En Teatro del Centro Carlos Eugenio Scheck. *

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