Botero se manifiesta contra las torturas que aplican los soldados estadounidenses

Apenas cumplidos los 73 años, después de haber sido considerado uno de los pintores más cotizados del siglo XX, el colombiano Fernando Botero sintió la necesidad de poner su talento y su fama al servicio de una causa: la defensa de la dignidad de todo detenido. La cólera, la indignación, la fuerza y a la vez impotencia del artista quedaron plasmadas en las cincuenta obras presentadas por primera vez al público este fin de semana en Roma que denuncian las torturas perpetradas en la cárcel iraquí de Abu Gharib por soldados estadounidenses. «En esos cuerpos amontonados, vendados y abandonados hay un silencio que grita, el mismo de todo ser humano humillado, torturado, reducido a un títere sin forma… De frente a esas obras no podemos dejar de sentir fuertemente vergüenza, dolor, profunda amargura por aquello que un hombre le puede hacer a otro hombre», escribió el comprometido alcalde de izquierda de Roma, Walter Veltroni, sobre las nuevas obras del artista latinoamericano. La visión irónica del pintor sobre la realidad de su país, con sus líderes y dirigentes regordetes, llenos de color, que en algunos casos irritaba a la oligarquía conservadora, presente igualmente en más de cien cuadros expuestos, se transformó en pocos meses en denuncia mundial. Desde la Ciudad Eterna, desde Italia, país donde se formó cuando llegó como estudiante en 1953 y al que le suele confesar que le debe su amor por el arte, «por los volúmenes, por la grandiosidad del manejo del espacio desde Giotto y Miguel Angel», Botero se presenta como artista comprometido. «No, no es arte político. Es contra la falta de humanidad», declaró a la AFP el artista, que con su decisión, surgida por la «ira», como admitió, ha sido comparado con uno de los mayores artistas contemporáneos, Pablo Picasso. «Sigue el ejemplo ilustre del Guernica, la obra maestra de Picasso realizada en 1937 para estigmatizar los bombardeos alemanes que arrasaron la ciudad vasca», escribió el crítico de arte Costanzo Costantini en Il Messaggero. De las torturas a las famosas corridas, Botero presenta su propia evolución, su necesidad de dialogar con un mundo que cambia, manteniendo su propio estilo, sus grandes formas, «las exageraciones», como las definió este jueves. «Esto quedará para la memoria. Gracias Botero», le agradece un periodista, mientras firma catálogos como un jugador de fútbol.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje