El swing de las grandes bandas negras
Con la dirección del eximio Wynton Marsalis, la orquesta se instaló en el swing de las grandes bandas negras y dividió su actuación en dos partes claramente diferenciadas: la primera dedicada al estilo de Count Basie y la segunda al de Duke Ellington.
No se trató de meras copias de las obras de aquellos directores, sino de la recreación inteligentemente «modernizada» de las sonoridades que cada uno de ellos implantaron en ciertos momentos claves de sus respectivas carreras.
La primera parte contó como eje central cuatro temas de la «Kansas City Suite» de Benny Carter, en las que la LCJO siguió los lineamientos de la banda de Basie de los años 60. El ritmo inflexible, el walking bass del contrabajo, la economía de notas del piano, el marcado staccato de trompetas y trombones y el glissando de los saxófonos, fueron resueltos por la orquesta en forma impecable. Lo que llamó la atención fue el extremo perfeccionismo de los músicos, lo cual redundó en una extraña sensación de frialdad que se transmitió incluso en los solos de Joe Temperley (saxo barítono en «Counter blockin'»), Ted Nash (saxo alto en «Katy Do») y Aaron Goldberg (piano en «Miss Missouri»). El empuje pareció mejorar con la vehemente intervención del saxo tenor Walter Blanding en «Jackson County Jubilee» y la de Marsalis usando la sordina wa-wa en su tema propio «Back to basics».
Sordinas varias hubo en la segunda parte, en honor al jungle style de Ellington. El comienzo con el tema de Thad Jones «Little Pixie» tuvo un llamativo pasaje de los siete metales asordinados, rematado con el rutilante solo de trompeta de Ryan Kisor. De ahí hasta el final se interpretaron cuatro clásicas obras de Ellington relacionadas con trenes y la magia del gran compositor y pianista, con sus contrastes dinámicos y sus ricas armonizaciones, inundógenerosamente el cine Plaza. Con la espléndida utilización del clarinete de Victor Goines, el espíritu del blues afloró en los títulos «Happy go lucky local» y «Across the track blues», con vibrantes solos de Wes Anderson (saxo alto), Andre Hayward (trombón) y otra vez Blanding (saxo tenor) en el primero, y Vincent Gardner (trombón con sordina), Marcus Printup (trompeta) y el fenomenal manejo de la wa-wa a cargo de Marsalis, que se sobraba para extraer todo tipo de efectos sonoros de su trompeta. El velocísimo «Daybreak Express» confirmó que para esta orquesta no hay secretos ni dificultades en la ejecución musical ni en la proyección del swing.
Fuera de programa Marsalis ofreció, acompañado por su efectiva sección rítmica, el tierno «Embraceable you» de George Gershwin y un tema propio, «Free to be», donde recordó su gusto por el neo-bop y el fraseo en la onda de Freddie Hubbard. Fue un digno y ovacionado broche que hizo olvidar, afortunadamente, aquella inesperada gelidez de los primeros minutos. *
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