Tiene la palabra
Orejeando la baraja
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Entre los muchos beneficios que dejaron o trajeron las pasadas elecciones, hay uno nada menor: el tiempo libre que podrán disfrutar de ahora en más muchos ilustres compatriotas que por su altruismo y vocación de servicio, vivían dedicados a gobernar. Más temprano que tarde la patria sabe recompensar a sus servidores. Ya era hora que tuvieran vacaciones. Es justicia, porque mire que han gobernado lindo. ¿No? ¡Añares! Meta gobernar y gobernar.
Según un informe del programa TN Ciencia (TN Noticias) «en la Argentina durante la crisis cerraban cuatro (4) fábricas por día». No tengo datos precios de lo que ocurría en nuestro país en ese tiempo pero tengo memoria y me acuerdo, entre muchas de: Ildu, Sadil, Funsa, Barreiro, La Aurora de Martínez Reina, Ferrosmalt, Campomar, Inlasa y tantas otras que corrieron igual suerte, así como cientos y cientos de comercios y empresas que hoy duermen el sueño de los justos (justo cuando son más necesarias) ¿Qué ironía, verdad?
Hoy día encontramos no pocos compatriotas preocupados. Unos por tomar la posta y otros por tener que soltarla, y entre ambos nosotros, los electores, los votantes, la gente común: a quienes las preocupaciones tampoco nos faltan (inseguridad, falta de trabajo, salarios bajos, problemas). Ambos bandos aseguran saber cómo solucionarlos. Nos encontramos frente a dos formas muy distintas de ver la vida y a nosotros nos corresponde decidir. ¿Cuál es la verdad? ¿Quién de los dos tiene razón? ¿Cuál es el más capacitado? ¿Quién tiene la justa?
Que cada uno saque sus propias conclusiones y decida, esa es la maravilla de la democracia. De la suma de muchas voluntades y decisiones individuales depende el resultado colectivo.
CARLOS GEROSA CAMARGO – [email protected]
La estupidez humana
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Percibo, desde mi modestísimo punto de vista, que a los militantes del agua, contra la estatua del Papa y contra las papeleras, les falta lo que los ajedrecistas llaman «visión de tablero». Casi toda la actividad humana moderna es contaminante de la naturaleza. Empezando, por ejemplo, con el hogar de cada uno de nosotros. Si contamos que en cada vivienda existe algún elemento de limpieza (cloro, detergente, etcétera), pilas en desuso, plásticos, desechos médicos hogareños, evacuaciones corporales, etcétera, etcétera. Si pasamos a revisar la actividad económica industrial y «productiva» en general, sería interesante tener información de las viejas instalaciones papeleras como la Pamer (Papelera Mercedes) que tiene sesenta o más años de funcionamiento, que está emplazada a pocos kilómetros de la ciudad de Mercedes, aguas arriba del río Negro. Cómo y cuánto contamina no lo sé, pero supongo que no posee la tecnología de filtrado de la «Botnia». Tampoco he oído de quejas o movimientos para cerrar dicha papelera. Y me consta que la fauna ictícula frente a la ciudad se mantiene en su variedad. Parecido a lo anterior es la situación de Fanapel. Desde que tengo uso de razón, tanto el arroyo Miguelete como el Pantanoso están podridos, mucho antes que existieran los hurgadores. Contaminados fundamentalmente por los desechos químicos de las curtiembres y otras industrias que vuelcan sus desperdicios en dichos arroyos y sus afluentes. El movimiento «ecologista» de marras, ¿también lucha por cerrar las empresas mencionadas? ¿Incluye en ese cierre a los hogares contaminadores? Para ser coherente con esa línea se debería proponer al gobierno que decrete el fin de esta sociedad y pasemos a la civilización Charrúa. Y para llegar a esa sociedad ideal, que vendan todas las industrias contaminantes a los países del primer mundo a condición de que se las lleven y que se contaminen ellos. ¿No suena a estupidez? Un segundo tema ligado con el anterior, aunque aparentemente son cosas distintas, es el del agua, o sea cómo se cumple, por parte del gobierno, el mandato ciudadano. Yo voté porque el agua sea propiedad del Estado y no de empresas privadas, en el entendido de que el agua es uno de los derechos humanos fundamentales y un patrimonio económico estratégico, no sólo del Uruguay. Si es retroactivo o no, es discutible y opinable. Lo que yo sí no voté y no figura por ningún lado del texto constitucional es que seamos estúpidos. Cuando el anterior gobierno decidió entablar juicio a los bancos extranjeros socios del Banco Comercial, corresponsables (por decir lo menor) de la debacle financiera, me pareció y me parece de justicia que devuelvan lo robado y respondan por sus actos delictivos. Que lo fueron. Pero se cometió una estupidez (a algo peor, si hay): se entabló pleito en la cancha de ellos. La bravata mediática nos cuesta ciento veinte milloncitos de dolores, con revólver en la nuca (la nuestra). Todos los compañeros del PIT-CNT, entre los cuales me incluyo, luchan denodadamente, entre otras cosas, por un salario digno, por aumentos que son de estricta justicia y que no admiten la menor demora. Pero por otro lado exigimos que el Estado pague, tal vez, o sin tal vez, cientos de millones de dólares de indemnización a la empresa Aguas de la Costa. Vamos por partes. Al asentarse la polvareda levantada por los que exigen el agua ya, la única empresa que sobrevive es Aguas de la Costa, ya que a Uragua le queda poca vida y las demás tienen los contratos vencidos. Ahora bien, si el Estado le rescinde el contrato a la empresa Aguas de la Costa (contrato que cumple al pie de la letra, según mi conocimiento), alegando el texto constitucional, la empresa puede entablar juicio a nuestro Estado, demandando costas, costos, lucro cesante y toda la parafernalia leguleya que nos podamos imaginar. ¿Dónde? En los tribunales internacionales elegidos por la empresa (eufemismo por «en la cancha de ellos»). Resultado previsible: pagar. Entonces, con ese riesgo muy probable, ¿con qué cara le exigimos al gobierno que nos aumente los salarios y por otro lado le exigimos al gobierno que no acepte inversiones porque son contaminantes? Nos falta «visión de tablero», o para decirlo más vulgarmente, le estamos buscando el pelo a la leche. El tercer asunto, que parece independiente pero está ligado a los anteriores, es el movimiento contra la instalación de la estatua del Papa. También debo aclarar que soy ateo convicto y confeso y que también opino que ese Papa fue nefasto y espero que nuestro gobierno actúe con inteligencia en todos los campos. En los anteriormente mencionados y particularmente en el plano internacional, sopesando cuidadosamente la correlación de fuerzas en el contexto mundial y que esa acción resulte en darnos una garantía razonable e supervivencia del ser nacional y los cambios propuestos en paz y con el imprescindible apoyo internacional.
GASTON IBARBURU – C.I: 877.496-8
Militancia y estudios terciarios
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Un resumen publicado ayer en LA REPUBLICA da cuenta de la integración de los Consejos de Salarios, la marcha de las negociaciones en los 20 (veinte) grupos laborales y permite comparar la formación de cada sector.
A) Los delegados del Poder Ejecutivo, son 74 (setenta y cuatro) y varios de ellos con especialización en la materia (por ej. doctores Zapirain Racciatti y Cozzano, etc.). Los 74, el 100% tienen título habilitante (con 5 años lectivos como mínimo) y con esperada experiencia negociadora.
B) Los delegados de los empleadores son 82 (ochenta y dos), 44 de ellos (el 53%) con curr
ículo terciario y adecuada trayectoria funcional y actividad sectorial (por ej. T. Ferreira, doctor Rosembaum, doctor Falchetti, Fraschini, Durán, etc.)
C) Los delegados de los Trabajadores, son 85, pero sólo 6 (el 7%) tienen -según lo publicado- preparación terciaria, que es una herramienta necesaria (ver Programa FA-innovación & tecnología). Invitados por el PIT-CNT a mediados de 2004, estuvieron aquí representantes de CCOO (Comisiones Obreras) y UGT (España) y CGIL (Italia) y según nos lo expresaron dichos funcionarios reúnen los dos requisitos, militancia y formación académica.
En 1974, con dictadura uruguaya vigente, se efectuó una reunión de dirección de la Central Obrera (asistieron: D’Elía, C. Iguini, G. Cuesta y otros).
Se consideró el proyecto Arbeit (trabajo) y frente a la hipótesis prevista de un «decenio negro» (fueron doce), se proponía preparar unos 500 (quinientos) cuadros jóvenes, con sólida formación teórica, para emerger a la salida de la restauración democrática. La Europa socialista del Este, existente a la fecha atendería la cobertura económica para los becarios, de extracción obrera. El autor del Proyecto Arbeit, fue felicitado.
Se ignora si tuvo alguna etapa de ejecución concreta, aunque era un sueño realista. Tan es así, que hoy -en Cuba- estudian unos 350 becarios uruguayos y unos 10.000 de otros países.
El 13 de agosto de 2005, cumpleaños de Fidel, la primera promoción, 36 compatriotas que ya rindieron sus últimos exámenes recibirán los títulos universitarios y podrán regresar a Uruguay.
ABOGADO – MATRICULA Nº 1815/1960
No hay mejor inversión para un país que la que se destina a la educación
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Una reforma educativa es una cosa muy seria, lleva tiempo, hay que gestarla en los centros de formación docente, evaluarla, establecer qué educación media se necesita, establecer las metas y el ideal educativo, preparar sus ejecutores (los docentes) y luego, llevarla a la práctica. Las ATD podrían ser un pilar fundamental para establecer los cambios en la educación media.
Es en los institutos de formación docente donde se tiene que discutir, fundamentar y aprobar los cambios en la Educación Secundaria. Es allí y no en los núcleos administrativos y políticos donde deben definirse los planes de educación media.
En todo proceso educativo hay tres elementos que lo integran: el educando, el educador y los medios necesarios para llevar a cabo la tarea. En la enseñanza media el educando es un adolescente, lo cual implica tres necesidades: las que imponen el cambio físico; las de desarrollar a una persona desde el punto de vista psico-intelectual; y la necesidad de ubicarse en la sociedad, en lo laboral y en lo social, en relación con sus semejantes.
En el Uruguay de hoy hay ciudadanos que pueden pagar los estudios de sus hijos, y otros que no pueden; y estos últimos son la mayoría. Esto atenta contra el mensaje de que la educación debe ser para todos, y contra el precepto constitucional según el cual no hay otro distingo entre los ciudadanos que los que emanen de sus talentos y virtudes.
No hay mejor inversión para un país que la que se destina a la educación. Entonces, para un gobierno progresista, la inversión en los recursos materiales debe ser la necesaria.
Es indudable que la educación escolar y media debe estar en manos del Estado, no ser materia de especulación comercial y lucro de los empresarios; debe ser laica, gratuita y obligatoria y todos los uruguayos deben recibir la misma enseñanza.
El régimen neoliberal fragmentó al país en franjas de distinto poder económico, y los jóvenes provenientes de los sectores de menor poder económico son los que pueblan nuestra enseñanza media pública. Es una población estudiantil que hay que atender en instituciones con una estructura diferente a las que tienen nuestros liceos que no están preparados para atender a estudiantes con carencias materiales y que requieren por tanto un tratamiento especial de asistentes sociales, médicos, psicólogos, antes de enfrentarlos a los programas y cursos curriculares.
El plan de educación media debe contemplar el desarrollo del hombre como tal e impartir conocimientos que le permitan insertarse en el medio laboral. Porque si no se brindan al individuo los medios para insertarse en el mercado laboral, los estudiantes desertan, van a instituciones privadas que les ofrecen una enseñanza que les permite trabajar e interrumpen todo estudio integral.
En la enseñanza media debe haber:
a) un núcleo de materias y actividades que fomenten la formación humanista;
b) un núcleo de materias y actividades que preparen al estudiante para el mercado laboral.
El docente debe llenar los siguientes requisitos: Querer enseñar; conocer la asignatura; tener una formación adecuada (en los institutos de formación docente); tener dedicación exclusiva; acceder a un perfeccionamiento permanente; tener una remuneración adecuada.
ANIBAL N. ANGONA – C.I: 2.825.844-5
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