Arquitecto Leborgne, una visión afectiva

Relacionado con la exposición que transcurre en el Centro Cultural de España, se presentó en el mismo lugar, el libro Ernesto Leborgne, de la editorial agua;m y concepción general de Denise Caubarrère, Elena Leborgne y Rafael Lorente Mourelle. Son 149 páginas con numerosas fotografías y documentos en blanco y negro que evitan las monografías usuales dedicadas a los arquitectos nacionales. Los siete apartados en que se divide el libro están teñidos de una carga afectiva desplegada por familiares y amigos personales. Es que el arquitecto Ernesto Leborgne (1906-1986), de ancestros bretones, construyó poco (evidenciado en la exposición citada) pero de gran rigor dentro del constructivismo torresgarciano pero su cálida y recatada personalidad evitó cualquier protagonismo mediático prefiriendo la intimidad familiar o amical, el entorno cercano y el contacto con la naturaleza y los materiales tradicionales.

Dotado de una sensibilidad y un señorío casi extintos en el mundo (a la manera de su amigo el enorme creador Francisco Matto), fue un privilegio conocerlo, escuchar sus inquietudes estéticas, su amor por los objetos precolombinos y del arte negro (perfecto hacedor de los museos respectivos, un alarde de refinamiento e imaginación) envuelto en un aura que no dejaba filtrar las inquietudes de un presente amenazador. Por eso viajó poco y su círculo y sus conocimientos estaban perfectamente (de)limitados. En todos los campos de la cultura. Por eso mantenía esa cristalina devoción por las personas, los creadores y las obras cercanas, alejándose de ellas, cuando era necesario, en silencio, sin enfatizar discrepancias. Su pequeño mundo tenía la intensidad suficiente para inspirar un enorme respeto y hoy, aguijonear el recuerdo.

Es lo que se propusieron sus hijos (Elena y Félix) en Presentación y Biografía, que adquiere un alto contenido intelectual en Diálogo, una entrevista de Mariano Arana donde va develando el pensamiento de Leborgne en lo que dice y en lo que silencia, mientras Denise Caubarrère en Arte primitivo: una estética innovadora narra el proceso de constitución del museo de arte precolombino y de la exposición de arte negro de las colecciones de Matto, Rafael Lorente Mourelle hace un (demasiado) rápido repaso de la obra en Arte y arquitectura, para en dos capítulos finales Lo que asoma detrás de las palabras y Testimonios resplandezca, en emocionante intimidad profanada, las cartas intercambiadas con sus amigos (Alpuy, Fonseca, Matto, Augusto Torres) desde diferentes ciudades (Asuan, Luxor, París, Nueva York, Roma, Barcelona) escritas con la invalorable sencillez de un diálogo fraterno para acortar la distancias físicas que circunstancialmente los separaban. *

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