En Nueva York el tango es cosa de niños
«Al principio es una lucha, les parece casi una tortura, tener que tocarse, ser respetuoso. De hecho, lo que quieren es estar bien lejos los unos de los otros», explicó Betina Hershey, profesora de baile, durante una clase en la escuela pública número 49 de Queens.
Este centro es uno de los 68 de la ciudad que forman parte de un programa escolar organizado por el American Ballroom Theater, la organización de bailes de salón más importante del país. Hershey explicó que a partir de los 11 años -momento que coincide con los primeros romances- superan las reticencias y todo es más fácil. Los niños aprenden cinco estilos -swing, merengue, fox-trot, rumba y tango- y los mejores representan a sus escuelas en una competición que culminará con la gran final el próximo 8 de junio. Los niños y niñas entrevistados confirmaron que al principio les daba vergüenza bailar el tango ya que se debe bailar en pareja.
«Al principio no me gustaba porque estaba muy asustada, pero ahora me gusta realmente», explicó Annette Walker, una estudiante de cuarto grado (10 años), mientras su compañera Daniella San Andrés confesaba que continuará «bailando después de la escuela porque es divertido».
Anthony Alvarez, compañero de las niñas, explicó que le gusta porque «la música es muy divertida, el zarandeo y todo eso» y que le gustan «por igual» las clases de deporte y la de baile.
«Creo que se lo pasan mejor que en matemáticas», aventura Jackie Vetrano, una profesora que observa cómo sus pupilos siguen atentamente las órdenes de Bettina Hershey. «Se observa un cambio de actitud respecto al principio del año», afirmó. «Ahora les gusta, se puede ver en la concentración, el comportamiento».
Pierre Dulaine, del American Ballroom Theater, el principal valedor y animador del programa escolar, considera que las clases aportan «urbanidad» a los niños, así como un conocimiento del mundo exterior. «Aprenden los nombres de danzas de otros países (…) y de dónde vienen», explicó Dulaine, convencido de que se trata de «aptitudes que les servirán más tarde en la vida». «Cuando bailas», sostiene Hershey, «usas un tipo diferente de inteligencia y conectas con partes de tu cerebro que son necesarias.
Es algo perspicaz, cuando empiezas a figurar cómo usar ese pie en esa parte» de la música. «Los estudiantes que son brillantes en lectura o matemáticas no son necesariamente brillantes con sus cuerpos, así que aprenden a recurrir a ese tipo de inteligencia». Y si no, como mínimo, agrega, «si conoces los pasos de baile, te sentirás mejor pidiéndole un baile a tu abuela». *
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