JAVIER ABREU: EL EMPLEADO DEL MES

La sonrisa falsa que vende cualquier cosa

Abreu montevideano del 77, con estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes y la Fundación de Arte Contemporáneo. En entrevista con LA REPUBLICA se refirió a su última muestra en el Instituto Goethe titulada «El candidato» y a cuales fueron los primeros espacios donde presentó su obra, expresando al respecto: «la primera exposición fue en el mítico Café Sorocabana en 1998. Si bien tengo una larga formación en pintura, las obras que presenté reflejaban hombres y mujeres de ciudad y del campo, pero tenía una predisposición a mostrar más allá del mero paisaje.

La segunda muestra la realicé en el cine Plaza con una instalación que llamé «Una instalación sobre cine y otras yerbas», con objetos muy precarios, por ejemplo Mary Poppins era la aspiradora de mi casa, con guantes de goma y nailon de colores. En «Lo que el viento se llevó», eran recortes de diarios de cosas muy viejas de la época de las vacas gordas y a todas las pegaba en una lona amarilla. Las instalaciones siempre me dieron un perspectiva distinta No sabía muy bien en esos años hacia donde enfocaba mi obra, fue todo muy inocente y todavía no tenía el concepto que con el tiempo fui logrando. De todas formas la exposición tuvo mucha repercusión y eso me hizo pensar mi obra desde otro lugar. Después, con el candidato, «El empleado del mes», empecé a trabajar con cuestiones sociales del país o de crítica a la sociedad».

 

¿Como fue el proceso con respecto a tu formación artística?

Un día en la Colección Engelman-Ost vi la obra de Seveso, ya que siempre lo tuve como un referente local y pensé que quería estudiar con él, así que fui a la Escuela de Bellas Artes. Cuando llegué a estar con Seveso mi cabeza ya había cambiado mucho. Después de tres años tenía expectativas distintas sobre lo que es hacer arte, allí estudié fotografía y video. En el año 2000 empecé a estudiar con Fernando López Lage en el FAC, me colgué con las curadurías que había hecho López por ejemplo con Invisible en el Centro de Cultura de España. Así fue que al tiempo de contactarme participé del grupo del Proyecto Audiovisual de la IMM en el que López trabaja y durante cuatro años nos reunimos semanalmente. Mi forma de producir y pensar en como hacer arte cambio mucho y sobre todo hubo una exigencia distinta. Trabajar una obra desde cero hasta el diseño del catálogo en el momento de su exhibición forma parate de un todo. Aquello que se quiere comunicar y se debe ser cuidadoso para concretar lo que uno quiere decir.

 

-¿En qué estás trabajando actualmente?

-Trabajo con distintos materiales, me apropio de diversos lenguajes sin inconveniente, nunca hay un camuflaje con respecto de donde saqué el material o las ideas. Las cosas son «robadas» de otros espacios, tomo esos elementos los tomo y la diferencia está en como los trabajo desde mi mundo propio, empiezan a hablar con elementos de mi entorno cotidiano. Aparte recurro a otros técnicos como el editor persona fundamental para los videos o un fotógrafo, aunque haya estudiado fotografía se trata de jugar con otros elementos. Sin limitaciones a priori la base es la idea y los conceptos que se quieren trasmitir. Luego la forma que eso tome será sutil, precisa y sin otras lecturas que las que se buscan.

 

-En tu última muestra presentaste una nueva instancia de «El empleado del mes». ¿Cuál es la idea que querías trasmitir y como se articula en tu proyecto?

-«El empleado del mes» fue un punto de inflexión, porque venía trabajando con acciones performáticas de «Woman liberation», un colectivo feminista creado por mí, de la serie «Ser mujer». En esas acciones yo no formaba parte de la obra gráfica pero en el empleado del mes sí, y acá está el gran cambio porque encontré una personaje-personaje que se ajustaba a mi forma de ver la realidad. En el Goethe realizo una acción, saco mis fotografías y formo parte de la imagen que trasmito en los videos. Ahora estoy en todos lados y detrás de la cámara en la preproducción. El controlar todos los rubros se refleja en el producto final.

En esta exposición estaba investigando sobre fotos de los años ’40 y allí hago una relectura de los diferentes discursos en épocas electorales, las fotos van apareciendo como un envase del propio discurso político. Por una lado el empleado del mes es un candidato y tiene que crear un discurso y tener una imagen, y el discurso surge de entrevistas a nuestros políticos, a los senadores y diputados en el Palacio Legislativo, les preguntaba ¿qué es la política? Y las respuestas quedaban un poco en la nebulosa, igual al discurso político que en general hasta hoy no se define y queda siempre en un «podría ser tal cosa». La exposición presentaba la gestualidad de los discursos del Candidato y de Hitler, estos se reproducían en un video cuya sonoridad estaba dada por las voces de los entrevistados diputados y senadores que contestaban acerca de ¿qué es la política?

 

-¿Por qué elegiste a Hitler y cuándo lo encontraste en el archivo?

-En realidad el hallazgo de esta foto me sirvió para explorar la práctica del discurso y el desarrollo «performático» que Hitler hacía. El ensayaba sus discursos y luego los daba a las masas, es un icono de maldad, es siniestro como el perfil que puede llegar a tener el empleado del mes para venderte cualquier cosa. Recuerdo una performance que hice con el empleado del mes, en la que a pesar de comer excremento seguía sonriendo. No se trata de un discurso anti McDonald’s, esa empresa ya quedo muy lejos en el tiempo.

El objetivo es mostrar la parte más siniestra de uno en cuanto a la venta y el consumo, el envase para vender cualquier cosa está en la sonrisa falsa y llenar el espacio del otro. Esto también se puede ver en el gesto rígido y la sonrisa del empleado que tiene una contradicción que se puede leer también en el discurso de muchos políticos en la actualidad. «El empleado del mes» es tomado como un ser vacío que utilizo para trasmitir diferentes ideas, es un personaje que voy llenando todo el tiempo con acontecimientos de actualidad, en este caso político. De esa manera busco contenidos que muestran el quehacer cotidiano desde otro lugar, el espacio que intervengo y donde hago una nueva lectura ese es el sentido performático de mi obra. del candidato y la situación social está en las salas de arte o en la calle con la gente. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje