"Conversación nocturna" en el Circular
No pudimos encontrarles ninguna semejanza: el ampuloso y quevedesco título de la obra original anunciaba desde el vamos la paradoja, la distancia con el mundo común y corriente, en tanto que en el Circular vimos una comedia de desconcertantes diálogos, que implicaba confusamente la reconstrucción ideal de un desvío amoroso. En Buenos Aires vimos una fantasmagórica acción donde nunca se sabía bien si los personajes eran soñados o reales, o si entraban y salían de ambos géneros; la iluminación de Margoulis y Correa era como una cuarta dimensión, una ventana abierta al sueño, lo que nos hizo recordar que siempre hay en las obras de Veronese puertas y ventanas, cargadas de presagios. En cambio, en esta versión de Graña los elementos oníricos parecen restringirse a la música de Fernando Ulivi y al vestuario; la iluminación, aquí, es rígida. Debemos reconocer que ni aún con el auxilio de la electrizada y electrizante puesta en escena de Margoulis y Correa pudimos comprender del todo el argumento; y posiblemente no estaba en los planes de Veronese ser explícito. Creemos que el talentoso y fecundo autor argentino es el creador de un punto de vista nuevo o, mejor aún, de unos lentes especiales con que observar la realidad; posiblemente su carrera es la historia de la elaboración y pulido de esos lentes. Esta nueva visión se aplica a temas muy diversos; pero una vez que nos acostumbramos a esta visión oblicua, a este sesgo permanente en la posición del observador, se nos revela un mundo nuevo, que se parece al real pero que no coincide del todo con él; y la admiración, plenamente justificada, de Veronese por los cuentos de John Cheever, ya dice algo sobre las ideas del autor, aunque conviene aclarar que nunca hay nada que sea imitación o mera similitud de detalle. Para decirlo de una vez, la concepción del mundo de Daniel Veronese es radicalmente distinta de la que ofrece la sabiduría convencional. Juan Graña ha optado por un rumbo distinto, presentando la obra de Veronese en una forma que calificaríamos de monocromática y bidimensional, casi como podría hacerse con una comedia o un sainete de comienzos del siglo XX; algo semejante a lo que organizó María Azambuya con la obra, también de Daniel Veronese, «Mujeres soñaron caballos» que también se ofreció en el teatro Circular. Comprendemos la dificultad de tratar de describir un sueño; ese es el problema de Veronese; pero ponerlo sobre las tablas fue la ordalía de Graña. *
CONVERSACION NOCTURNA, de Daniel Veronese, por el teatro Circular, con Carlos Rodríguez, Laura de los Santos, Moré y Marian Cáceres. Iluminación de Pablo Caballero, escenografía de Beatriz Arteaga, vestuario de Verónica Lagomarsino, música de Fernando Ulivi, coreografía del tango de Verónica Lagomarsino, dirección de Juan Graña. Estreno del 22 de abril, teatro Circular, sala 1.
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