Crónica de un sentimiento sin límites
El tema es archiconocido y ha nutrido innumerables teleteatros de la televisión mundial: una hermosa joven de la clase alta (Rachel McAdams) entabla una relación amorosa con un humilde peón de aserradero (Ryan Golsling) a mediados de la década del cuarenta en Estados Unidos. El típico conflicto social, las barreras de clase y la negativa de la aristocrática familia de la chica (confrontaciones tan del gusto popular) resultan, obviamente, aspectos ineludibles de un argumento que, sin embargo, irá agregando otros elementos que elevan la puntería del contenido básico. Entre esos componentes, cabe señalar que la película registra dos historias paralelas o, mejor dicho, una historia dentro de otra, donde un personaje (James Garner) lee un libro, que refiere el acontecimiento central del largometraje, a una paciente (Gena Rowlands) aquejada por el mal de Alzheimer. Entre estos hechos (contextualizados en una casa de salud para ancianos) y la supuesta ficción novelada (que sufre diversas interrupciones para retornar la acción a dicha casa de salud donde tiene lugar la lectura del texto) hay una distancia de más de medio siglo y cada página del libro en cuestión va agregando detalles de un romance novelesco que incluso atraviesa la Segunda Guerra Mundial. Esta primera historia (¿o segunda?) culmina en un momento decisivo (y típico del género melodramático) donde la joven protagonista deberá decidir entre su amor de juventud y el nuevo novio adinerado que la ha llevado al pie del altar. Al igual que los espectadores, la mujer que escucha el relato pregunta sobre el destino final de la pareja aunque dentro de la platea es probable que también comiencen a surgir otras interrogantes cuyas respuestas puedan agregar más luz a todo el asunto.
La obra original (The notebook, Los cuadernos de Noah) pertenece al escritor Nicholas Sparks y supo convertirse rápidamente en bestseller habida cuenta de su fácil lectura y neta convocatoria romántica. Por su parte (y muy lejos del estilo independiente de su padre), Cassavetes Junior, a la hora de plasmar esta literatura del corazón en cine, juega todas sus cartas a la construcción de una película «políticamente correcta» que no caiga en los empalagos de una soap opera, como llaman en Norteamérica a los culebrones de la pantalla chica.
Con este propósito, (y sin dejar de atender el potencial taquillero del producto) logra continentar -hasta cierto punto- los resortes previsibles de una historia de amor que ya ha sido narrada un millón de veces dentro y fuera de pantalla, sin mayores tropiezos. Lo hace, en parte, por el profesional desempeño del elenco (en donde figura su propia madre, claro está) y por un refinadísimo cuidado visual que se convierte en placer aparte mientras tiene lugar la proyección. Puede verse. *
Diario de una pasión (The notebook)., Dirigida Por Nick Cassavettes. Con Rachel McAdams, Ryan Gosling, Sam Sheppard, James Garner, y Gena Rowlands.
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