HOY SE ESTRENARA "ZATOICHI", UN FILME DE TAKESHI KITANO

Aventuras de un transgresor posmoderno

Se trata de otro giro en la carrera del director Kitano, quien tras hacerse de una fama como «el cineasta de la violencia» (Violent Cop, Sonatine, Flores de fuego) había sorprendido a sus admiradores con el giro hacia lo afectivo de El verano de Kikujiro y el desesperado romanticismo de Dolls. Aquí se ocupa en cambio de un legendario personaje de la cultura popular japonesa, el zamurai ciego Zatoichi, protagonista de decenas de películas y series de televisión.

Zatoichi había estado alejado de las pantallas japonesas desde 1989, pero los aficionados a sus aventuras no lo han olvidado. El personaje tiene por cierto características muy particulares: ciego, aparentemente frágil y jovial, puede convertirse empero en una situación de extremo peligro en una implacable máquina de matar. Como Godzilla o Tora-San, salvadas las distancias del caso, es un verdadero mito popular japonés que ha conocido incluso alguna «occidentalización» protagonizada por Rutger Hauer.

El esquema del filme es clásico: Zatoichi llega a un pueblo dominado por pandillas, ayuda a dos geishas en peligro y se ve involucrado en una guerra en la que alguien habrá de morir.

Lo que Kitano hace con el material puede ser, empero, menos clásico: hay toques de humor, inesperados intermedios musicales, y hasta un desenlace que es todo un homenaje a uno de los momentos más recordados de El padrino de Francis Ford Coppola. Pero Kitano no es solamente un transgresor de la posmodernidad, empeñado en demostrar que es más inteligente que lo que hace (quienes lo hacen suelen demostrar exactamente lo contrario: que son simplemente tontos). Su aproximación al universo de Zatoichi apela por un lado al mito, incorporando visiones que tiene menos que ver con la historia concreta narrada sino con la mitología «zatoichiana». Por otra, coloca a su personaje en medio de algunas de las escenas de acción más sangrientas y al mismo tiempo coreografiadas con mayor belleza que el cine recuerde. Su filme resulta visualmente impactante, sin dejar por ello de jugar a la leve ridiculización de cierta violencia ritual.

El crítico argentino Leonardo M. D’Esposito ha podido señalar empero que el mayor peso de la película está en otra parte: la historia de amor entre el protagonista y la mujer que lo recibe, el personaje loco que cruza la pantalla creyéndose samurai, el acompañante que aprende del ciego a ganar un juego de azar, el grupo de campesinos que parecen Los Tres Chiflados. D’Esposito juega con las palabras «diverso» y «divertido» para caracterizar esa galería que distrae de lo que él denomina «la impostada gravedad que, muchas veces, acompaña el recorrido del guerrero».

En último término, como los héroes del spaghetti western, Zatoichi no es un personaje épico sino picaresco, y allí radica una parte de su atractivo.

Ganadora de los premios a mejor fotografía, montaje, música y sonido de la Academia Japonesa de Cine, Blue Ribbon Award a mejor actriz secundaria (Michiyo Ookusu), mejor película, mejor banda sonora y premio del público en el festival de Sitges, premio del público en el Festival Internacional Cinemanila, mejor actriz secundaria (Ookusu) y premio de los lectores a mejor filme de la revista Kinema Film Concours, mejor director en el festival de Marrakech, premio del público en Toronto y premio del público, Future Film Festival Digital, premio especial a director y Premio Abierto en el Festival de Venecia. *

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