Dos grandes de la arquitectura actual

Dos importantes premios internacionales fueron discernidos en las últimas semanas. El Pritzker, ya fastidiosamente denominado el Nobel de los arquitectos, recayó en Thom Payne, el chico malo y el joven iracundo de la arquitectura estadounidense, nacido en Connecticut hace 61 años, fundador de Morphosis, que formó en 1972 en Santa Mónica, California. Más que la deconstrucción, al equipo Morphosis le interesa la reconstrucción, mezclando la intuición y la reflexión. Así lo documentan el Caltyrans District 7, en el centro de Los Angeles, con una mecánica cambiante pues las ventanas se abren y se cierran según el clima, el nuevo edificio de gobierno de San Francisco o el shopping austríaco en Klagenfurt, el Hypo Alpe Adria Center.

Se ha elogiado el optimismo social de Mayne, y «su entusiasmo por la congestión y el dinamismo que hacen prosperar las ciudades». A su vez, Mayne afirmó: «La multiplicidad de ideas es lo que más me interesa, el carácter híbrido de nuestra sociedad, donde no hay una única idea de la belleza».

El holandés Rem Koolhaas, nacido en Rotterdam en 1944, ganó el Mies van der Rohe- Premio de Arquitectura de la Unión Europea, por la Embajada de Holanda en Berlín, dotado de 50 mil euros, de un jurado presidido por Zaha Hadid, ganadora del Pritzker el año pasado. Venció al arquitecto portugués Eduardo Soto Moura, un talento fuera de serie. El Premio Mies van der Rohe distingue una obra realizada en la Comunidad Europea y Koolhaas es una de las mayores personalidades de la arquitectura actual. Entre sus obras se señalan el Guggenheim-Hermitage de Las Vegas (poco feliz), la estación terminal de Lille y otras numerosas por las cuales recibió el Pritzker en 2000. Koolhaas acaba de inaugurar la Casa de Música en Oporto, Portugal. *

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