"Nosotros somos obreros de la canción"
A fines de 1994 cinco músicos provenientes de distintas bandas under del oeste del Gran Buenos Aires deciden dar el puntapié inicial para comenzar así con una nueva propuesta artística que marcará un renovado perfil musical. Luego de golpear tantísimas puertas, la banda ya bautizada como Arbol se tira a la pileta con su primera producción discográfica: Jardín Frenético (con la producción artística de Martín Méndez de Los Caballeros de la Quema). Tiempo después, una de las mejores propuestas latinas (por varios cuerpos) y creativas del último decenio, quienes lograron esto con el mérito de la universalidad a torrentes que manifiestan continuamente, los mexicanos Café Tacuba visitan Argentina en 1997. Ahí, les llega una copia del Jardín Frenético de esta nueva banda de amigos para que inevitablemente, al poco tiempo llegara a manos del productor argentino Gustavo Santaolalla. A partir de ese entonces, la historia de Arbol cambió. Su crecimiento popular fue ascendente y contribuyó en gran manera al particular vuelo creativo y a la perspectiva rítmica que llevara al tercer disco de la banda titulado Chapusongs, donde se mestiza imaginación y musicalidad. Hoy, presentan en Area Montevideo su nueva producción dicográfica: Guau!, cuarto disco de Arbol que destila una inusitada etapa de madurez en la banda. Diez años explorando en su particular fórmula de curiosa mixtura musical imprimiendo el sello que caracteriza la base musical del grupo. El quinteto de Haedo conformado por Sebastián Bianchini (bajo), Pablo Romero(guitarra y voz), Hernán Bruckner (guitarra), Eduardo Schmidt (violín,acordeón y voz) y Martín Millán (batería) presenta hoy un material que le saca provecho a una letrística ácida e irónica donde la voz adquiere un papel fundamental. Vale la pena presenciar una banda que profesa una particular propuesta rítmica y se ha ganado en estos diez años (más allá de «affair» estilísticos) un merecido respeto. Vale.
-Arbol es una banda donde su espasmódico inicio no fue sencillo. ¿Fue un proceso de maduración importante el que tuvo que atravesar el grupo para llegar a cumplir diez años de trayecto ininterrumpido?
Schmidt: -Nuestros comienzos fueron como el típico grupo independiente hard-core. Pegábamos carteles nosotros por todos lados, tocábamos en escuelas, liceos o en una quermés. Luego de dos años lanzamos nuestra primera producción independiente que se llamó Jardín frenético y nos costó muchísimo. Y después de diez años, es inevitable mirar hacia atrás y ver todo lo que hiciste y todo lo que hicieron por vos. Maduramos, hacia adentro y maduramos también hacia afuera, para tener la capacidad de no marearnos y saber decirle no a un montón de propuestas que no le sirven a la banda. Y en su mayoría son comerciales.
-Y llegaron a Santaolalla que ya era productor de Café Tacuba
–Sí. Café Tacuba justo estaba de visita y sé que nos escucharon y les gustó el material. Gustavo (Santaolalla) justamente estaba en ese momento armando el sello Surco, buscando bandas y ahí empezamos nuestra etapa en el sello Surco Universal. Después de eso grabamos Arbol que era el Jardín Frenético pero con mejor sonido y algunos temas más. Después vino Chapusongs y ahora estamos con nuestro último trabajo que es Guau!.
-Cada artista o banda de Surco tiene como impregnado un sello que los hace diferente del resto, y a su vez, conforman entre sí algunos signos identificativos que despliega notoriamente el toque Santaolalla. ¿Lo percibís desde la banda que integrás?
-(risas) Sí, puede ser. Entre todas las bandas que estamos ahí existe como un cierto cariño. Estamos junto a Bersuit que es una banda que nosotros queremos mucho, Café Tacuba que son como unos ídolos para nuestra banda, Molotov, La Vela Puerca que es gente a la que admiramos mucho. De alguna manera estamos orgullosos de que esta sea nuestra compañía. Hace algunos años en Argentina el músico despotricaba de su compañía, y nosotros estamos cómodos y artísticamente no tenemos problemas en cuanto a decisiones importantes.
-Guau! es un disco que manifiesta de forma acentuada el cuidado especial de las voces y las letras. No así en los discos anteriores. ¿Es una nueva etapa de transición en la banda?
–A nosotros nos cuesta evaluarlo por que es un disco que hicimos entre muchas giras. Entonces nuestra rutina era de lunes a jueves en el estudio y de viernes a domingo tocando en algún lado. El hecho de cantar para nosotros ya era bastante natural en este disco por que en el grupo somos dos los cantantes pero básicamente estamos cantando todos…
-¿Es uno de los fuertes a los que recurre la banda ya que cuando interpretan «Ji ji ji» de los Redondos y a capella se ha convertido en uno de los momentos más esperados de las presentaciones en vivo?
-Claro, el proceso con «Ji ji ji» fue justamente ese. Es un cover que hicimos con la idea de cantarlo en vivo y cuando decidimos no hacerlo más la gente lo pidió. Y de alguna manera cerró todo esto de las voces por que es un tema que cuando lo hacemos se interpreta sólo de forma vocal. Y es muy difícil hacerlo, nos costó mucho.
-En Uruguay Chapusongs fue el disco que logró en cierta forma el crecimiento popular de la banda. ¿En Argentina el proceso fue de una forma más paulatina?
-Sí. En Argentina fue un disco que abrió muchas puertas y con Guau! fue aún más sorpresiva la respuesta del público ya que tiene solo cuatro meses en la calle y hace diecisiete semanas que está sonando primero en las radios de Argentina. Nosotros hace dos meses que queremos sacar un segundo corte y no tenemos lugar aún. Es algo a lo que no estamos acostumbrados.
-¿Y cómo fue la experiencia de grabar con un Joe Chicarelli quien ha participado en la grabación de discos como U2?
-Chicarelli es un tipo increíble. Mezcló el disco anterior Chapusongs, y es muy enriquecedor por que de repente te dice: «Guau, pero este tema parece de Marilyn Manson pero en La Quiaca».
-La propuesta musical de Arbol consiste en una especie de popurrí musical donde incursionan en rock, ska y la cumbia entre otros géneros musicales sin la preferencia de dirigirse hacia un solo estilo. ¿Les molesta que los encasillen por momentos dentro de la música «pachanguera»?
-Arbol es un cuarteto hard core cumbia pop y rock and roll que está en chacarera rasta tango…(risas) como dice la canción. Es una mezcla de todo y si hay algo que nos define es el desprejuicio. Sí me molesta que por momentos se nos encasille dentro de la música «pachanguera». Lo único que intentamos es que nuestras presentaciones sean una fiesta, y no que esté la banda por un lado y el público por el otro. No nos importa el estilo sino las canciones en sí. Dentro de eso pueden ser de distintos géneros, como de cumbia, de folclore o del rock…
-El problema no radica en el estilo sino en el contenido esencial
–Tal cual. Creo que como grupo desde nuestro lugar simplemente haciendo canciones estamos ayudando a romper algunos prejuicios. Y desde nuestro lugar en el escenario tratamos de que la relación con el público sea horizontal, nada de rock stars. Y también creo que pasa con todos los grupos de nuestra generación en Argentina así como acá sucede con La Vela Puerca o No Te Va Gustar que proponen esta actitud.
-Hace un tiempo Fito Páez declaró que estaba un po
co cansado de esta nueva oleada de rock argentino donde los instrumentos «faro» eran los violines y los charangos. Y hasta dio el consejo de que las nuevas bandas deberían de escuchar un poco más a maestros como Luis Alberto Spinetta o Charly García. ¿Qué pensás de esto?
-Para empezar, me parece espectacular rescatar al charango que es un instrumento como desplazado de la música erudita y académica ya que es un instrumento riquísimo tímbricamente. Cualquier extranjero que va a Argentina queda totalmente enamorado de este instrumento y por eso Le Luthiers no dan a basto mandando gente para Japón o Amsterdam. Rescatar al charango a mi me parece que es algo que está bien. Yo al charango lo toco desde que tengo diez años al igual que el violín, son mis instrumentos. Y por otro lado estoy de acuerdo con Fito, está bueno volver a los maestros nacionales. De hecho «Rosita» es una canción de León Gieco que nosotros hacemos. No estoy de acuerdo en que el charango no merezca el lugar que tiene la guitarra eléctrica dentro del rock.
-A largo de estos diez años, y mirando hacia atrás como recalcabas ¿cuáles son los cambios más importantes que percibiste en la banda?
-Hemos tenido dos grandes cambios y en dos aspectos: primero en lo humano y segundo en lo profesional. Como grupo hemos madurado mucho. Aprendimos a ponernos firmes y no subirnos a ningún caballito. Nosotros simplemente, somos obreros de la canción. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad