"EL DEPARTAMENTO": OBSESIONES AMOROSAS

Un teleteatro en formato de thriller

En realidad, el asunto es más complejo (han pasado dos años y el protagonista se encuentra inmerso en otra relación, a punto de abordar un vuelo de negocios a China) y la sintaxis cinematográfica del relato se encarga de ir armando las piezas a través de una meticulosa reconstrucción del rompecabezas estructurada en flashbacks. De esta manera, las secuencias se repiten pero observadas desde otro ángulo; otra mirada que ilumina un hecho intrascendente (en apariencia) bajo un nuevo registro que delata potenciales e insospechadas amenazas. Esta forma de contar la historia es -precisamente- lo más valioso del producto y le confiere una singularidad relativamente extraña que evita encasillar al filme bajo el mero rótulo de melodrama. Podría decirse, entonces, que El departamento impresiona como una especie de thriller romántico, un híbrido que mezcla aspectos del género policial con el teleteatro logrando cierta tensión particular a la manera (y con las distancias del caso) de una novela de Patricia Highsmith. Esta ruptura produce un desfasaje en lo que tiene que ver con el formato hollywoodense (aunque el sello está, sin lugar a dudas) y el posible mérito quizás deba rastrearse -en principio- a través de la obra francesa original L’appartement (recientemente proyectada en tv cable) y que, en su momento obtuvo distinciones varias como Mejor Película Extranjera de la Academia Británica y los Premios a las Películas Independientes Británicas. Es que el largometraje -a pesar de la transformación taquillera- tiene cierta aureola que distingue un punto de partida no estadounidense. El mismo guión de Gilles Mimouni ya establece introducciones abruptas bastante ajenas del esquema clásico aunque, en este caso, ni el nuevo guionista adaptador Brandon Boyce ni el director Paul McGuigan logran remontar el carácter esteriotipado de los personajes (a pesar del espacio físico que da título a la película y pretende representar el espíritu ausente de la mujer perdida) ni eludir un previsible desenlace edulcorado que, cuya resolución no está a la altura de la tensión dramática que había obtenido en buena parte de la proyección. En resumen, podría decirse que, curiosamente, resulta mucho más interesante la forma en que se cuenta la historia que la historia propiamente dicha.

El contenido, en este caso, ocupa un lugar secundario (incluso superfluo) dentro de una receta que apuesta todas sus fichas al ejercicio narrativo donde vale la pena estar atento para ir integrando pistas en el desarrollo de los acontecimientos. Algo es algo

El departamento (Wicker Park, Estados Unidos, 2004). Dirigida por Paul McGuigan. Versión guionística de Brandon Boyce sobre guión original de Gilles Mimouni. Producción: Tom Rosemberg, André Lamal y Gary Lucchesi. Productores ejecutivos: Georges Benayoun, Gilles Momouni, Henry Winterstern y Harley Tannebaum. Fotografía: Peter Sova. Diseño de producción: Richard Brdgland. Edición: Andrew Hulme. Música: Cliff Martínez. Con Josh Hartnett, Diane Kruger, Rose Byrne y Matthew Lillard *

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