LIBROS

Guía oficial de Fahrenheit 9/11

En «Guía oficial de Fahrenheit 9/11″, el cineasta y escritor norteamericano Michael Moore reproduce minuciosamente los aspectos más impactantes de su exitoso y laureado documental, en un libro que   por su fuerte acento crítico y compromiso con la verdad   convoca ciertamente a una profunda reflexión.

En el prólogo de esta obra sin dudas transgresora, el autor relata las dificultades que debió salvar para la distribución del controvertido filme en su país, enfrentado a una infame campaña orquestada desde la Casa Blanca, similar a la censura padecida en oportunidad de la publicación de su revulsivo ensayo «Estúpidos hombres blancos».

Previamente, el impactante documental había recibido la bendición europea, al cosechar nada menos que la Palma de Oro del prestigioso Festival de Cannes, un inequívoco síntoma de que en la intelectualidad mundial existe una fuerte corriente contraria a las agresiones perpetradas contra Afganistán e Irak.

En este libro – filme, Michael Moore transcribe el guión del exitoso «Fahrenheit 9/11″, que construye una minuciosa cronología del período 2000-2004, desde la elección que le permitió a George W. Bush acceder por primera vez al sillón presidencial, hasta la sangrienta ocupación de Irak.

Pese a la estructura del texto, aún el lector que no tuvo oportunidad de apreciar la película, puede igualmente comprender cabalmente los mensajes que se propone transmitir el cineasta.

El relato, que reproduce minuciosamente todo el desarrollo de la producción, se inicia naturalmente con fuertes alusiones al presunto fraude electoral cometido en el Estado de Florida, que resultó determinante en la definición de los comicios.

En este tramo, Michael Moore ratifica sus acusaciones, sin eufemismos, detallando nuevamente la eliminación de miles de ciudadanos de los padrones electorales y el proceso más bien oscuro que a su juicio tuvo el tema en la Corte Suprema.

Mixturando la ironía con el drama, como sucede en el documental, el cineasta corrobora la actitud pasiva de Bush cuando fue informado, el 11 de setiembre de 2001, de los atentados con aviones perpetrados contra las hoy inexistentes Torres Gemelas. En ese momento, el mandatario se encontraba visitando una escuela del estado de Florida y, al recibir la estremecedora noticia de parte de un asesor, siguió leyendo despreocupadamente el libro infantil «Mi cabrita».

Michael Moore renueva su artillería pesada contra el inquilino de la Casa Blanca, acusándolo   sin mayores pruritos   de ignorar las advertencias formuladas por los servicios de seguridad, que anticipaban un ataque de la organización Al Qaeda que lidera Osama Bin Laden.

Sin abdicar de su tono irónico e irreverente, el crítico Moore corrobora que Bush pasó gran parte de su primer año de mandato de vacaciones y dedicado a la pesca, desatendiendo los asuntos de Estado y los temas de seguridad que le planteaban sus asesores.

La guerra verbal, que en la película se registra en imágenes, no se limita a meras insinuaciones. Desafiando nuevamente al gobierno de su país, el autor renueva la controversia en torno a la salida de ciudadanos saudíes, entre ellos varios familiares del propio Bin Laden, apenas dos días después de los devastadores atentados.

Michael Moore recuerda que, pese a que los vuelos estaban suspendidos, los extranjeros fueron autorizados a abandonar el país bajo supervisión de los propios servicios de inteligencia.

Con el soporte de pruebas contundentes, el realizador cinematográfico ratifica los indesmentibles vínculos empresariales entre la familia Bush y el clan Bin Laden.

Mientras construye minuciosamente el cuerpo de su acusación, Moore publica demoledores testimonios de familiares de las víctimas de los atentados.

Hay una minuciosa descripción de documentos que, en la película, son registrados en primer plano. Ellos corroboran que el informe confidencial que advertía en torno a la inminencia de los ataques, fue ignorado por Bush con contumaz negligencia.

El desarrollo de la narración, que reproduce el filme sin omitir detalle, denuncia obviamente las irracionales invasiones a Afganistán e Irak. En ese contexto, el autor se mofa amargamente de la irresponsable actitud de los congresistas, que convalidaron ambas aventuras militares y confesaron que solían votar a tapas cerradas la mayoría de los proyectos de ley remitidos por el gobierno norteamericano.

El autor reproduce   como en el filme   algunas desgarradoras imágenes de la masacre perpetrada contra la población civil iraquí, recabando testimonios de numerosos sobrevivientes.

Hay referencias que resultan impactantes, como la intervención quirúrgica practicada a un niño con un brazo destrozado y el desgarrador padecimiento de víctimas de la temible bomba Napalm.

Mientras describe la tragedia retratada con crudeza en el laureado documental, Moore analiza otros aspectos de la tragedia, demoliendo la burda patraña de las armas de destrucción masiva que jamás aparecieron en el territorio ocupado.

En el segundo capítulo de este libro sin dudas revelador, el autor reconstruye muchos de los episodios narrados en la película, a través del testimonio de fuentes consultadas para la elaboración del trabajo.

En ese contexto y ahora con el aporte de pruebas, Michael Moore reafirma su tesis y la más absoluta convicción que el proceso fue inmoralmente manipulado.

Aporta, asimismo, un informe confidencial   también confirmado por numerosas fuentes   en torno al apoyo militar de Ronald Reagan y George Bush (padre) a Irak, que le permitió a Saddam Hussein construir un considerable poderío militar.

Michael Moore retorna a la luctuosa jornada del 11 de setiembre de 2001, recordando que mientras dos aviones demolían las Torres Gemelas, en un hotel de Washington se encontraban un hermano de Osama Bin Laden y otros importantes empresarios saudíes. Coincidentemente, en el encuentro participó el padre del presidente estadounidense.

Según el cineasta, George W. Bush boicoteó sistemáticamente la investigación de los atentados, censurando informes y obstaculizando acciones legislativas tendientes al esclarecimiento de lo sucedido.

En la tercera parte de este libro, el osado escritor y realizador cinematográfico transcribe numerosos mensajes de adhesión y elogio a «Fahrenheit 9/11″. Muchos de ellos confiesan que el filme les despertó del paralizante letargo provocado por la campaña oficialista, rechazando, además, la manipulación informativa de la guerra y sus graves consecuencias.

El capítulo contiene también conmovedores testimonios de familiares de soldados norteamericanos enviados a Irak, algunos de ellos fallecidos en el campo de batalla, en una guerra irracional, injustificada y alimentada por la falacia.

Luego, Moore compila críticas favorables a su impactante película, no sólo de meros analistas, sino también de renombradas figuras del mundo del espectáculo, como Leonardo Di Caprio, Quentin Tarantino, Madonna, Annie Lenox, Kris Kristofferson y Joan Baez, entre muchos otros.

Una de las opiniones más removedoras es la del ex presidente Bill Clinton, quien aseguró: «No creo haber llorando tanto con una película en mi vida. Les recomiendo a todos y a cada uno que vosotros, que la vean».

Todos coinciden en la honestidad intelectual del director, a quien no le tembló la mano cuando hizo una clara opción por la verdad y desafió al poder, con el propósito de advertir a la opinión pública lo que está sucediendo en la devastada tierra iraquí.

Michael Moore denuncia el doble discurso de los sucesivos gobiernos de su país, que no dudaron en armar al dictador Saddam Hussein cuando este era funcional a sus intereses y luego
  irónicamente en nombre de la democracia   emprendieron una descabellada aventura militar de imprevisibles consecuencias.

En el último capítulo de esta obra testimonial, Michael Moore recopila comentarios y análisis de columnistas de prensa, que apoyan las firmes posturas del autor sobre los atentados del 11 de setiembre, las omisiones del presidente y la posterior hecatombe de la población civil del ocupado Irak.

El cineasta critica también ácidamente a los medios de prensa obsecuentes, que actuaron sumisamente al servicio del poder para justificar una guerra injustificable.

Fiel a su estilo punzante y su actitud insobornable, Michael Moore construye un documento de trazo contundente, que amplifica el impacto original de «Fahrenheit 9/11″.

Paralelamente, el osado escritor enriquece la obra con nuevas pruebas y testimonios, condenando   sin cortapisas   a una de las más perversas infamias de nuestro tiempo. *

(Ediciones B)

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