Las necesarias voces de la memoria
No puede decirse que sea un trabajo documental neutro porque el compromiso político con la causa tupamara aparece desde un primer instante en este trabajo de Alejandro Figueroa. Pero más allá de este detalle que hace a la probable subjetividad del hecho documentado, Raúl Sendic, Tupamaro ilumina bastante sobre la vida del desaparecido líder guerrillero, de cuyo nacimiento hace pocos días se cumplieron ochenta años.
El mérito se debe, en parte, al prolijo trabajo de recopilación que Figueroa emprende con suma paciencia para rescatar del olvido vivencias significantes que dibujan al hombre antes que al posible mito. Para eso, el documental no sólo recupera material de archivo sino que pide la palabra a diversas personalidades que conocieron a Sendic y que van dibujando, a lo largo de la exhibición, una semblanza bastante cercana y reconocible del extinto revolucionario desde sus comienzos con los cañeros. Las voces que tejen la historia son diversas, ya que el documental reúne la palabra de José «Pepe» Mujica, Jorge Zabalza, Eleuterio Fernández Huidobro, Yessie Machi, Mauricio Rosencof, Eduardo Galeano, Lucía Topolansky, Jorge Torres, Xenia Itté, Jorge Selves y María Elena Curbelo, entre otros. Un panorama, en definitiva, que pasa revista no sólo a la figura de Sendic sino al contexto histórico de un pasado reciente, esa contemporaneidad tan lejana y tan cercana a la vez.
De esa revisión (y no revisionismo), el trabajo documental refleja una vida signada por la coherencia ideológica y el sacrificio personal llevado hasta sus últimas consecuencias.
Es posible, por cierto, que muchas cosas queden en el tintero. Como si la imagen de Sendic no lograra consolidarse del todo y algo de su personalidad quedase, todavía, marcado por cierta aureola de misterio. Probablemente ese hueco sea la distancia inefable que Sendic deba conservar como parte de una vida plena de entrega y ese bajo perfil tan uruguayo. Un hombre que renunció a su propia existencia, para dar el ejemplo con hechos que respaldaron sus palabras y creencias, siempre parece estar un paso más adelante que la multitud. De todas maneras, la memoria recupera retazos varios y alguna que otra anécdota peculiar –como la que da cuenta de un bolso con varios millones de dólares que se convierte en improvisada pelota de fútbol para jugar un partido de cabeza–, que nos acerca otro Uruguay que también se ha ido para dar paso al nuevo milenio, y los cambios que ha traído consigo, que no son pocos. El filme de Alejandro Figueroa se exhibió en el Espacio Uruguay, en la Sala Linterna Mágica, dentro del marco del Festival Internacional de Cinemateca. *
Raúl Sendic. Tupamaro. (Uruguay, 2004). Documental de Alejandro Figueroa. Edición: Andrés Esperón y Alejandro Figueroa. Música: Jorge Trasante.
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