IAN ANDERSON JUNTO A SUS MUSICOS Y LA ORQUESTA FILARMONICA DE MONTEVIDEO ACTUARAN EN EL TEATRO DE VERANO

Música como placer para los sentidos

Sin lugar a dudas, este concierto se constituirá en una celebración para la cultura musical ya que la creatividad de Anderson, líder y mentor de Jethro, está más que vigente.

Hay artistas que están marcados por un don: el del multiinstrumentista Ian Anderson es el de crear bellas canciones populares desde una posición de roquero y al mismo tiempo de juglar. Un poeta, una voz prodigiosa, una música sofisticada y elevada es la seña de identidad de Ian Anderson, un británico que desde hace más de tres décadas viene produciendo emotividades varias en diversos auditorios.

Y ahora llegará el turno  por primera vez en la historia  para el público uruguayo cuando junto a la Orquesta Filarmónica de Montevideo, suba al escenario del Teatro de Verano y ponga a consideración del público un concierto de algo más de dos horas de duración cuyo contenido es el siguiente: «Eurology», «Callandria shade», Skating away», Up the pool», «»boris dancing», «Life is a long song» (solo de cuerdas), Wond´ring aloud» (solo de cuerdas), «Tronger stuff», Griminellis’ lament», Cheap day rtn» (solo de oboe y fagot), Mother goose» (solo de oboe y fagot) y la famosísima «Bouree» de Juan Sebastian Bach. Luego habrá un intervalo y posteriormente el recital continuará con «Not Ralitsa Vassileva», Living in the past», » una pavana, el célebre «Aqualung», «God rest ye merry», «My god» y «Budapest». A la hora de los bises está prevista la ejecución de «Locomotive breath».

Debe recordarse que una de las integraciones más celebradas de Jetro Tull estaba compuesta por Anderson (vocalista, flauta y guitarra), Martin Marre (guitarra), John Evan (piano y órgano), Barriemore Barlow (batería y percusión), John Glescok (bajo) y David Palmer (órgano, accesorios y arreglador orquestal).

Músico de dotes excepcionales: flautista, ante todo. Pero además bajista, tecladista, guitarrista, baterista, pianista: un personaje fuera de serie con un talento y una sensibilidad que lo sitúa en el podio de los irresistibles y que ha plasmado una serie de discos magníficos y perdurables, esos que, con el transcurso del tiempo se transforman en clásicos como Aqualung o discos de estirpe sinfónica, incluyendo suites y largas meditaciones electrónicas como Living in the past, Heavi horses o Thick as brick, uno de los discos cumbres de la historia más fecunda de la historia del rock.

Ian Anderson, en su larga peripecia, se ha caracterizado por ese perfil juglaresco que indudablemente se delata ampliamente en Aqualung o en ese ensayo refinadísimo, casi de estirpe acústico que es el regio Minstrel in the gallery.

Toda la tradición de la vieja música juglaresca tanto urbana como rural alcanzó una métrica de fusión que hizo del proyecto de Jethro Tull, especialmente en los inicios de la década del setenta, un referente claro de la música de vanguardia, de la música progresiva.

Canciones de un tono decididamente experimental; y canciones de formato incluso baladístico, con todos los moldes de la tradición roquera, y de una belleza poética inconmensurable como puede observarse en los inicios de la trayectoria de la banda o en discos ya maduros y posteriores como Demasiado joven para morir, demasiado viejo para tocar rocanrol. O la línea nuevamente experimental, que significó el muy buen disco que es A con el respaldo del notable Brian Eno y su fiel acompañante de siempre, el guitarrista Martin Barre.

Anderson siempre ha sido una caja de sorpresas: ese convencimiento estético de lo diverso lo constituyó en una de las personalidades más fuertes y más significativas de la cultura rock. Un compositor nato y neto: música progresiva, siempre de ida, cambiante y sugestiva.

Hay canciones como «Locomotive breath» y la propia «Aqualung», por citar dos ejemplos, que dan una dimensión avasallante de lo que es su proyecto musical.

Hay bandas y personajes como Ian Anderson que quedan flotando en la memoria de los melómanos como un soplo insistente de refinamiento, altísima creatividad, a la altura del genio.

Anderson es de esos genios que han logrado trasportar el encasillamiento del simple roquero: es un músico de horas completas y de obras complejas que se recorrerán el próximo sábado 16 cuando su explicación de la magia llegue finalmente a nuestro país y acompañado en este caso por sus músicos más la Filarmónica de Montevideo. *

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