Tiene la palabra

Umbanda y la comunión de los fieles

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Una bellísima y repleta Matriz que no me esperaba, refulgía en la noche montevideana con furor inusitado. Era la misa por los funerales de Juan Pablo II en el Vaticano. Se le critique o se le aplauda, la incidencia social mundial de su figura y su valía como líder religioso apostólico romano, incontestable, motivaba mi llegada de blanco ritual -como corresponde a quien hace de su fe un ideal- pues no estaba allí por mí, sino por quinientas mil almas que veneran a Yemanjá el dos de febrero. Umbanda debía acompañar en su dolor a los hermanos católicos con algo más que un cómodo mensaje escrito, como ya se había hecho con autoridades de la Iglesia del carismático monseñor Cotugno, que en esa oportunidad dirigía el ceremonial, y a quien además, debíamos retribuir una visita al aniversario de nuestro periódico hace pocos años. A medida que ingresaba comencé a sentir sin embargo -por los comentarios y miradas sobre mi indumentaria- como si profanara algo. Fue difícil. Tal vez uno de los momentos más difíciles de afrontar en mi vida. Sólo me fortalecía el cometido de sumarme a la oración junto a los cristianos católicos que lamentaban la muerte de su adalid máximo. ¡Iría mil veces! Que existen pesadas leyes no escritas, me convencí ese jueves 7 de abril del año 2005 en la Catedral Metropolitana: monumento testigo de la colonización europea, uno de los más bellos que debe tener el Uruguay y que no está aún preparado -hablamos de conciencia colectiva- como para recibir a los integrantes de la religión afroamerindia. Del sinnúmero de reflexiones que la situación me generó, medito en el poder de los símbolos, ya que si hubiera concurrido de particular nada se hubiera alterado. En cambio, en medio de una tácita y muda condena de sacrilegio, transitaba como el pueblo hebreo cruzando el Mar Rojo, en un camino que se abría a mi paso, no por designio divino sino por espanto y en algunos casos, indignación.

Hermosa… hermosísima y horrorizada iglesia Catedral, vio una vez más y como en otros ámbitos sociales, que no había un lugar para la Umbanda allí, ni para los umbandistas. Los encargados de la organización pretendieron ignorar mi presencia, aunque esto era difícil, incluso por el propio revuelo que ocasionaba el paso de mis ropajes blancos. Como nadie nos invitó (lo cual era lamentable pero previsible) avisamos unos días antes la intención de concurrir, a lo que no hubo contestación. Luego que estaba allí y me anuncié, tampoco nadie me ofreció un asiento. No esperaba alfombra roja aunque tampoco que una señora Alba después de advertir en la sacristía de mi solicitud de lugar, me hiciera sentar en una silla lateral y luego me mandara parar. ¡Qué bochorno! Jamás se me ocurriría hacerle algo así a nadie, nunca a un dignatario católico ni de ninguna religión y menos aún a una dama. La vergüenza que sentí me inmovilizó y por unos breves instantes pensé que había sido mala idea. Estoy convencida que debo pasar esto por dos razones: moldear mi espíritu un poco inquieto y para que no sufran lo mismo sucesivas generaciones de afrorreligiosos. Son experiencias enriquecedoras en sí mismas; ilustrativas, didácticas, de las que se pueden y deben extraer enseñanzas. Entiéndase que esto no es una queja. Además de ser una mera constatación de la realidad, desea ser un llamado, una invitación, un ruego a quitar atavismos y preconceptos de las mentes y de los corazones, para que de verdad todos seamos hijos del mismo Dios -que lo somos- y entonces y al fin: hermanos. Vi toda la ceremonia de pie, en medio de señoras beatas que hacían lo posible por esconder mi humanidad presente, especialmente de monseñor, del cual -a pesar de ellas- estaba tan cerca que fue imposible no verme. Llegado el final del sermón y anunciada la entrega de la eucaristía (hostia de comunión) no dudé: quería llegar hasta el altar a saludar y no había otra forma. Entendí que para ellos la gracia representada en el cuerpo de Cristo era lo más sagrado y lo quise para mí, como demostración de adhesión a la fe en un solo Creador y a la misión de acompañar en tan sentido momento. Más que por la impronta papal, por el sentimiento espiritual que vibraba en esos momentos en gran parte de la población del Uruguay y del mundo. Quería expresarles que los umbandistas también nos condolíamos de su pena y sabíamos lo que es sentir en la fe. Aunque lega en oficios católicos, soy bautizada, presenciando la misa pedí perdón a Dios-Zambi, tomando y dando la Paz del Señor a las personas que me rodeaban en el momento en que se hizo así. Afianzada en que Umbanda acepta la figura de Cristo-Oxalá como su supremo Maestro, estaba lista y caminé hacia la nave central, en medio de los ojos saltados de muchísima gente. No los veía; los percibía perforando mi indumentaria religiosa, mis collares amarillo y de caracoles africanos y hasta mi vincha blanca. Seguí. Y nada me hizo retroceder aunque tal vez a algunos -muchos- se les cruzó por la mente detenerme: «¿Usted va a comulgar?», dijo un muchacho alto de lentes. «No», dije yo en ese momento. «Voy a saludar». Estoy segura que quiso hacerme desistir de continuar avanzando. Y seguí. Ahora convencida de que debía hacerlo como prueba de hermandad y espiritualidad. En el trayecto hacia el altar, una señora que dijo conocerme me dio la bienvenida y se emocionó muchísimo con mi presencia. Eso me dio fuerzas. Un fotógrafo rezagado o propio del lugar, casi enloqueció cuando vio mi inminente ya comulgación, y disparó su máquina cuántas veces pudo. También los nervios me sobrecogieron y no supe más de él. Quisiera verlo, pedirle esas fotos que tal vez fueran para el Guinness pero que alguna voluntad puritana pudo haber ordenado destruir si las tuvo a su alcance. Sentí que nadie, excepto Dios y los Orixás querían que estuviera allí y eso me llenó de un enorme gozo espiritual. Tomé la hostia y la comí en paz, saludando el altar a nuestra usanza como se saluda el mar u otros reinos de la naturaleza. Me vieron todos los sacerdotes y eso quería, ya que estaba allí por la Iglesia y sus representantes. Lo contarán o no: mi conciencia está libre. Comulgar fue para mí esa noche una demostración fehaciente del compromiso con el momento vivido. Nos retirábamos entre las incertezas de mi actitud, aunque colmada de satisfecha fe, cuando a la voz de «Mãe!, Mãe!» se acercó un señor canoso, traje gris y unos sesenta años, para agradecerme por haber estado. Dijo llamarse Angel y ser católico de más de cuatro décadas, lo que comprobó con una añosa cruz de plata que llevaba en el cuello regalo de su madre. «Si invitaron a rabinos y a pastores, ¡cómo no iban a estar ustedes! Muchísimas gracias por estar. ¿Qué nadie me dio la bienvenida? Sí, claro que sí! Una humilde y segura señora dentro del recinto y un Angel que Dios envió a despedirme. Al salir, me sentí inmensamente gratificada, como sienten quienes hacen lo que sienten. Catedral: fue la primera visita. Axé.

PROC. MÃE SUSANA ANDRADE – PERIODICO ATABAQUE – [email protected] / WWW.ATABAQUE.COM.UY

 

Abib Saab, como yo, se fue para el Frente Amplio

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* ¿Se puede seguir siendo blanco y estar en el Frente? Pepe Mujica y otros lo han sostenido, pese al enojo de muchos que aún permanecen en el viejo partido de Oribe, Saravia, Herrera y otros grandes.

Ahora, dado la gran sorpresa el siempre dinámico edil
hasta hace pocos días herrerista, pidió pase para el Espacio 90 del EP-FA-NM, dejando boquiabiertos a Lacalle, De Posadas y el resto de lo poquito que le va quedando al anquilosado Herrerismo.

¡Bravo turco!, fue la expresión que surgió espontáneamente de muchos amigos de Abib Saab, un hombre bien inspirado en temas municipales que, de la noche a la mañana decidió irse del sector más retrógrado de los blancos para integrarse desde ahora al socialismo.

La noticia si bien cayó como un balde de agua helada para la gente de Lacalle, cada vez más duro, cada vez más solo, no extrañó a otros, habida cuenta de que de un tiempo a esta parte es mucha la gente que va dejando los partidos tradicionales, harta del sostenimiento de políticas nefastas fundamentalmente para los más desposeídos.

Sin ir más lejos, el candidato nacionalista a las próximas elecciones municipales, el doctor Javier García, al que las encuestas dan incluso por debajo del ex dictador e implicado en asesinatos de víctimas del proceso y obviamente a años luz de Ricardo Ehrlich, que nadie duda será el seguro futuro jefe comunal de Montevideo, ha planeado ahora una caravana con miras al próximo acto eleccionario de mayo. La misma, aunque usted no lo crea, no terminará en alguna esquina popular de un barrio pobre de la capital sino ¿sabe dónde? pues en la sede del Club Trouville, allí en el coqueto barrio de Pocitos, en la pituca calle Chucarro entre Avda. Brasil y Martí

¡Vamos Javiercito!

¡Hubiera sido mejor terminarla, por poner un ejemplo en la curva de Industria, en San Martín y Chimborazo o en Carlos María Ramírez y Ascasubí. Pero por esos lares, Javiercito lo más seguro es que la primera pedrada te obligue a rajar de apuro!

¡Ah, si el Viejo se levantara!

MARCELO GUTIERREZ – UN BLANCO DE LEY

 

«Las batallas de inteligencia las ganan las personas, no la tecnología»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El señor Esteban Valenti nos transmite en su nota del 7 de abril, publicada en Bitácora, su pensamiento en un tema específico el cual comparto en su totalidad.

Ahora dentro de la misma expresa lo siguiente: «Las batallas de inteligencia las ganan las personas, no la tecnología. Si no, miremos hacia los Estados Unidos y su más reciente informe sobre los servicios de inteligencia con un pequeño presupuesto de treinta millones de dólares, que fracasaron estrepitosamente. No fracasaron los satélites, las supercomputadoras, la última generación; fracasó la inteligencia… de la gente, de los analistas y sobre todo de los dirigentes». Y considerando que el informe a que hace mención es el publicado por el diario popular el 1º de abril donde se dice: «EEUU admite que se equivocó sobre las armas de los iraquíes»; «la CIA y otras agencias produjeron informaciones sin valor o engañosas», etc. de donde se desprendería la aseveración del supuesto fracaso, me permito discrepar y manifestar que percibo que todo haya sido urdido a estilo y medida del país del norte.

Se aseguró que había armas de destrucción masiva. George Soros dice (Bitácora 7/4) que «ahora el presidente justifica su guerra argumentando que lo que quería era llevar la democracia a Irak».

Se utilizó todo el poder el gobierno para fabricar un casus bell y darle un salvoconducto para iniciar con o sin la ONU la invasión a Irak. Los motivos ya fueron suficientemente determinados.

LUIS MOLINA – C.I: 753.679-3

 

Hay que reconquistar montevideanos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Montevideo (principalmente el Centro) necesita una política de vivienda inteligente para ser codiciado nuevamente, con inventivos impositivos y una mejora de las condiciones de vida.

Por motivos económicos y ambientales la gente se ha ido a otros departamentos. Así como está bien conquistar vehículos mediante una rebaja de la patente, hay que reconquistar montevideanos que han huido. Hoy en el Centro los ómnibus, con su ruido y humo, atentan contra la calidad de vida. Las marquesinas y los letreros gigantes incrementan la polución visual y en definitiva también atentan contra el turismo.

JUAN PABLO CAMAGNO

 

Respuesta de Antel

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Respondiendo la queja que, bajo el título de «Los uruguayos somos los incomunicados del planeta», se ha publicado en su periódico deseamos informarle que la falla indicada por el señor Félix Obes no fue imputable a Antel.

El señor Obes, según lo que expresa en su propia carta, se conecta a internet a través de un servicio de la empresa Dedicado. De acuerdo a informes de prensa, así como de un mensaje publicado por la empresa Dedicado en su sitio web (www.dedicado.com.uy), esta empresa no pudo prestar servicios de acceso a internet a sus clientes desde la noche del lunes 28 de marzo, hasta el jueves 31 de marzo.

La información que recibió el señor Obes de Dedicado sobre que sea una falla imputable a Antel, es totalmente errónea. El acceso del señor Obes al sitio de El Espectador seguramente fue a través del enlace de Uruguaynet que la empresa Dedicado le contrata a Antel, ya que este enlace sí funcionaba correctamente. Antel, a través de sus enlaces con internet, posee la conexión a internet más robusta y confiable de todo el mercado nacional a través de los cuales brinda servicios a través de Anteldata o de sus agentes y distribuidores. Dedicado es un competidor que no brinda sus servicios a través de Antel.

SUBGERENCIA GENERAL COMERCIAL ANTEL

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