CESAR CAMPODONICO (7 DE AGOSTO DE 1929 - 11 DE ABRIL DE 2005)

Una vida entera al servicio del teatro

Como lo anunciamos en la edición del lunes pasado, con una extensa e intensa trayectoria al servicio de las artes escénicas, César Campodónico Cardona había nacido en Montevideo el 7 de agosto de 1929, docente y director escénico, referencia clave del teatro independiente de nuestro país, fue cofundador de la institución Teatral El Galpón en 1949.

Hombre que dedicó toda su vida profesional a las artes escénicas, Campodónico inició sus estudios teatrales en el Teatro del Pueblo (1947-1949). Estudió en la Accademia d’Arte Drammatica «Silvio D’Amico» de Roma (1955-1956).

En 1964 se vinculó con el T.N.P. de Francia y estudió en la Sorbona. Desde 1949 permaneció en El Galpón en forma ininterrumpida. En 1976 se exilió en Buenos Aires y un año después en México, donde vivió hasta 1984.

Con El Galpón desarrolló una amplia labor llevando el teatro a los treinta y dos estados mexicanos. Formó parte de la dirección de El Galpón durante muchos años y ha dado clases en la Escuela de la institución, así como en varios países de América.

Algunas de sus puestas en escena más destacadas fueron: Las brujas de Salem, El tío Vania, Artigas, general del pueblo (codirigida con Atahualpa del Cioppo), ¿Quién le teme a Virginia Wolff? (con el Teatro Nacional de Colombia ), La segura mano de Dios (sobre un cuento de Roque Dalton), con el grupo Sol del Río de El Salvador, Rasga corazón (de Oduvaldo Vianha Filho), Decadencia de Steven Berkoff y el texto anónimo de El Lazarillo de Tormes, en una adaptación propia.

Durante su prolífica actividad recibió múltiples distinciones de los críticos uruguayos y la Orden al Mérito de la Alcaldía de Bogotá, la medalla «Mi vida en el teatro» en México y la orden de las artes y las letras del gobierno de Francia. Con sus espectáculos ha recorrido treinta países de América y Europa.

En 1999 editó un libro titulado El vestuario se apolilló, sobre la historia de la institución galponera, festejando los cincuenta años de su fundación. Incursionando en la dramaturgia, escribió además Un cielo de diamantes, que él mismo dirigió en la Sala Cero de El Galpón. Sus últimos trabajos han sido: Los veraneantes (1999) de Máximo Gorki, y Nosotros, los héroes de Jean Luc Lagarce (2002).

En 2003 estrenó Las cartas que no llegaron de Mauricio Rosencof, en versión de Raquel Diana y el propio Rosencof, y el año pasado, Vacas Gordas de Estela Golovchenko, que aún permanece en cartel.

Al momento de su fallecimiento estaba ensayando una versión propia de Edipo, de Sófocles, con elenco de El Galpón.

Antes de su exilio forzoso, en nuestro país dirigió las puestas en escena de Mano larga, de Labiche, y Humulus el mundo, de Anouilh, Crítica a la escuela de las mujeres, de Moliére, No se juega con el amor, de Alfred de Musset, El médico a palos, de Moliére, La tregua, de Mario Benedetti, El tío Vania, de Anton Chéjov, Uno, dos, tres… Montevideo, de Bolón, Paredes y Speranza, Libertad, libertad, de Millor Fernández y Arturo Rangel, El señorPuntila y su criado Matti, de Bertolt Brecht, Mónica pone el hombro, de Elina Berro, Las brujas de Salem, de Arthur Miller; La gotera, de Jacobo Langsner, Heredarás el viento, de Lawrence y Lee, Campamento, de Eliseo Salvador Porta, El combate de la tapera, de Eduardo Acevedo Díaz, El médico a palos, de Molière, para niños.

Durante su exilio, además de ser piedra angular para que los integrantes de la institución se mantuvieran unidos, dirigió varias obras. En México a partir de 1977 puso en escena Viaje en globo, creación colectiva para títeres, Prohibido Gardel, de Pedro Orgambide, Historia de una libertad, collage sobre Libertad, libertad, Voces de amor y lucha, sobre varios autores, Puro cuento, de autores varios, Artigas, general del pueblo, de Ruben Yáñez y Milton Schinca, en codirección con Atahualpa Del Cioppo, ¡Ah, la ciencia!, sobre Brecht, Rascón y Kipphardt.

En El Salvador puso en escena La segura mano de Dios por «Sol del Río 32″, de Roque Dalton.

En Colombia ¿Quién le teme a Virginia Woolf? de Edward Albee. (Compañía de Fanny Mikel, Teatro Nacional de Bogotá).

Tras su regreso a nuestro país en 1984 repuso Puro cuento, en sala de El Galpón y en el teatro Astral, Voces de amor y lucha, en Casa del Teatro, Artigas, general del pueblo, y Las brasas de la tierra en El Galpón), Ah…, la ciencia! y Platonoven el Teatro Circular de Montevideo. Rasga coraçao, de Oduvaldo Viana Filho, Voces en el umbral, de Víctor Hugo Rascón, La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada, de Mercedes Rein sobre relato de Gabriel García Márquez, El vendedor de reliquias, de Mauricio Rosencof sobre Memorias del fuego de Eduardo Galeano en codirección con Bernardo Galli, La divina Delfa, de Roberto Puceiro, El lazarillo de Tormes (anónimo). El día que el Río Jordán pasó por La Teja de Eduardo Sarlós, en codirección con Héctor Guido, Decadencia, de Steven Berkoff, Sacco, Nicola; Vanzetti, Bartolomeo, de Mauricio Kartún, Los veraneantes, de Máximo Gorki, Juan Gabriel Borkman, de Ibsen, Nosotros, los héroes, de Jean Luc Lagarce, Las cartas que no llegaron, de Rosencofy finalmente Vacas gordas, de Estela Golovchenko.

Su deceso ha producido una profunda consternación no sólo enntre los teatreros, sino también en todas las áreas del ámbito cultural, ya que su personalidad y su capacidad creativa ha influido notoriamente en las más diversas manifestaciones artísticas. *

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