El genio de Alvar Aalto por tercera vez
Es la tercera vez que una exposición del arquitecto finlandés Alvar Aalto se realiza en Montevideo. Siempre con resultados satisfactorios para aquilatar la envergadura de su inventiva y la actualidad de sus múltiples propuestas.
Todas fueron itinerantes. La primera tuvo lugar en el Museo Nacional de Artes Visuales en 1989, la más importante y completa con gran catálogo; la segunda, en 2000, en Facultad de Arquitectura que ahora propone una oportunidad más. La Facultad no cuenta con una sala adecuada para exposiciones. El hall de entrada es una zona de pasaje que difícilmente se adecúa a una función exhibidora. Pero el ímpetu de Cristina Bausero, en complicidad con la curadora Mia Hipeli, consiguió un honorable montaje, dentro de las limitaciones propias del lugar. Maquetas, muebles (habilidosamente desplazados hacia un sector lateral), objetos de vidrio, planos (en acertada disposición lineal), videos y taburetes, fotografías en color impresas sobre tela (ya algo desvanecidas por la itinerancia) convocan al genio que vino del frío con un alarde de actualidad y de frescura notables. El conjunto tiene un marcado aspecto didáctico, útil para el estudiantado, sin rozar el recetario convencional. Sin duda, atrae la atención del visitante una mesa y una silla blancas que posteriormente la industria globalizada trivializó y deformó el impecable, original diseño.
Nacido el 3 de febrero de 1898, en Kurtane, Finlandia, país de clima severo, sembrado de bosques y lagos, Alvar Aalto tuvo en su formación una gran influencia familiar. Nieto e hijo de agrónomo y agrimensor, respectivamente, la estrecha vinculación con la naturaleza marcará toda su obra. Formado en un ambiente culto y liberal donde se admiraba a los dramaturgos Strindberg e Ibsen, las novelas de Julio Verne y Anatole France, vivió en una época en que su país luchaba por la independencia nacional, padeció dos guerras e hizo de esas limitacioners una fuente inagotable de energía creadora.
Muy temprano comenzó a construir. En 1918, todavía estudiante, remodeló la casa paterna. Se recibió de arquitecto en la Universidad Politécnica de Helsinqui en 1921, abrió un estudio privado de arquitectura en Jyväskylä, entre 1923 y1927 (siendo estrecha colaboradora Aino Marsio, su mujer), que luego traslada a Turku (1927-33) y finalmente a la capital Helsinqui. Presidente de la Asociación de Arquitectos de Finlandia y de la Academia Finlandesa, fue catedrático del MIT, Cambridge, Estados Unidos, y murió el 11 de mayo de 1976. Durante su larga y fecunda vida, Aalto entendió la arquitectura como una actividad totalizadora, en interiores (diseñó muebles, lámparas, objetos de vidrios que siguen las ondulaciones de los lagos) y exteriores, estableciendo como pocos una férrea unidad entre espacios funcionales y volúmenes que se abren en abanico formando múltiples fachadas, deconstruyendo las rígidas estructuras de la modernidad, la visión frontal.
No integró el círculo de estrella mediática como varios de sus colegas (Le Corbusier, Mies van der Rohe, Gropius) sino que prefirió ocupar un lugar recoleto para actuar con libertad. Situado, grosso modo, entre las corrientes organicistas, no fue como Frank Lloyd Wright, un romántico. La naturaleza no significó para Aaalto una ecuación nostálgica. Basó sus conceptos constructivos en los mismos tejidos de las estructuras biológicas como en los componentes de la vida humana. Y supo extraer de los materiales utilizados (ladrillo, madera, vidrio) una cálida expresión. La exigencia técnica fue una de sus preocupaciones constantes. Porque además de arquitecto, se distinguió como admirable diseñador y urbanista. Cada mueble, florero o lámpara se incorporan a la arquitectura con elegancia y simplicidad minimalista. Para este creador de totalidades, el arte y la vida estaban íntimamente enlazados en un ritual armónico potenciado de fulgurantes claridades. Así lo registró en sus numerosos escritos.
Alvar Aalto proyectó y construyó mucho. La guerra condicionará el empleo de materiales. En ausencia del cemento o el hierro, utilizará materiales orgánicos (madera químicamente tratada, la piedra, el ladrillo, la cerámica, el cobre) aplicados a los grandes temas de la sociedad de masas: edificios industriales, museos, hospitales, pabellones para exposiciones, bibliotecas, centros culturales y casas particulares. La exposición de la Facultad de Arquitectura, titulada Las casas de Alvar Aalto, ofrece un panorama breve y correcto de una de las figuras capitales del siglo XX. *
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