Del exilio al reconocimiento internacional
Este nuevo galardón se lo otorga la Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York, en reconocimiento a su labor como conductor y director del programa Mi tierra, mi corazón, que se emite por NBC- Telemundo.
Sánchez totaliza así cinco premios ACE en el rubro televisivo, dos en radio y dos en prensa, que se suman a una veintena de reconocimientos internacionales, entre ellos cinco Plumas de Oro en Europa, dos premios Valores Humanos, así como condecoraciones y reconocimientos de una decena de gobiernos latinoamericanos.
Agobiado por la dictadura que asoló nuestro país, este compatriota emigró hacia el norte en 1980.
Respecto a los motivos que le llevaron al exilio Sánchez cuenta de la siguiente manera su peripecia de vida:
«Correte, sacá la pata de ahí. Un cuartel cualquiera, en un rincón común de la patria oriental. Veinte y pico según la cédula. La experiencia, el dolor, miedo y la esperanza decían otra cosa. Ahora sí que la cosa está que arde. Vamos a ver cómo salimos de esta.
Ahí comenzó el principio de todo. En el BROU ya no me querían, y en el País, tampoco. La cosa era escapar mientras se pudiera. Primero la esposa y los tres hijos… luego si hay posibilidad, será mi turno. Estados Unidos no era lo que más me atraía. Tenía grandes problemas ideológicos. No odié jamás. No sé qué es ese sentimiento tan innoble.
La suegra ya estaba en New York, y los niños están chicos. Dale, no pretendas que ellos sean grandes y vos chico. Se vinieron a Nueva York.
Pensaban todos, que sólo lo hacían de paseo. Quince días o veinte quizá. Cuando les dije que se tenían que quedar… no lo podían creer. Mi señora me reclamaba que no lo hiciera. ¡¡¡No lo hagas, no me quiero quedar!!! me imploraba. Negra… la cosa está jodida. Tenés que quedarte. Yo trataré de llegar a cómo dé lugar.
Salí de Montevideo un miércoles y un sábado bajaba en La Guardia. Diciembre del 80. Frío para cruzar el río. Pero nada me detenía. Los hijos y la esposa, adelante, atrás… mucho miedo, cantidad de bronca. Y bueno, hay que trabajar… pero ¿de qué? Qué hace un bancario en Nueva York. De inglés, ni papa. Comencé limpiando cocinas chinas. No me gustaba el trabajo, pero el patrón estaba contento. Yo también. Algo era algo. Luego, pasé a vender cursos de inglés. Me fue muy bien. Vendí todo lo que tenía a mi alcance. Comencé a levantarme económicamente por el día, y bajonearme por las noches viendo la foto de mi vieja que me miraba desde la mesa de luz. Mi querida vieja, le decía. ¿Será que algún día te volveré a ver? Tres años llorando en las noches y dándole patadas al presente, intentando descubrir un futuro.
En un par de años, ya estaba con un programa que titulé Buenas noches Río de la Plata. Me di el gusto de pasar todas las canciones que allá, en Uruguay, estaban prohibidas. Fue en WKDM 1380.
Bueno, la verdad que desde aquella tarde de sol pero fría en aquel cuartel, he caminado. Me obligaron a ello», reflexiona este uruguayo que ha cosechado reconocimientos y amigos en buena parte del mundo. *
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