HOY SE INAGURA "UNA LARGA CONFESION", EXPOSICION QUE CONTIENE OBJETOS PERSONALES DE UN ESCRITOR MAYOR

Esa fina rareza que envuelve a Onetti

Su provocativa y conmovedora existencia cargaron a Juan Carlos Onetti de esa fina rareza: la ternura. Meditador profundo, siempre ironizó e insinuó haciéndose cargo de sus notorios ases estilísticos y narrativos. Paseaba su tajante figura por las calles montevideanas sin buscar a nadie, como llorando al revés, para adentro, escapando o tal vez buscando disolverse entre el humo de sus cigarros. En 1974 se exilió en España tras haber sido encarcelado durante algún tiempo por oponerse al régimen militar. Reticente, antipático y de pocas palabras era la sentencia que cargaba Onetti, personificando de mejor forma un «cronopio», esos personajes raros que gustaban asesorar al inolvidable Julio Cortázar. Provocando una y otra vez la vida tomó partido de su grisáceo pasado jodido, para segregar así un sinfín de personajes que fracasan en sus aventuras entregándose amargos y descreídos al fiel espectáculo pesimista en el que le gustaba incursionar. Hoy, a siete años de su ausencia física, lo más profundo de Onetti vuelve a Montevideo ya que comienza una exhibición con fotos, manuscritos y objetos nunca antes exhibidos en el CCE. Hortensia Campanella, una de las amistades más allegadas a Onetti y directora del CCE adelantó a LA REPUBLICA detalles de la muestra. Nuevamente, relampaguea un escritor extraordinario y un nobilísimo humanista. Por eso, seguimos queriendo tanto a Onetti. Un grande.

 

-¿En qué va a consistir la exposición?

-La apertura es hoy a las 20.00 en la Sala del subsuelo del CCE y comenzará con algunas palabras de la viuda de Onetti. Abarca no sólo la obra del autor sino su persona ya que habrán elementos de su vida cotidiana. Será hasta el 28 de mayo de lunes a viernes de 11.30 a 20.00. Por primera vez aparecerán objetos de su entorno inmediato: cuadros que tenía alrededor de su cama, la mesa que utilizó para escribir durante muchos años acá en Montevideo, fotos de un álbum familiar, diversos objetos y todo lo que se conserva de sus manuscritos.

 

-¿Usted logró traspasar la barrera y así entrevistarlo a Onetti?

(risas) Sí. Fue en Madrid por el año 1978. Yo soy uruguaya pero estuve en España durante treinta años. Hace un mes que me convocaron para que fuera directora del Centro Cultural de España. Soy egresada del IPA en literatura y he trabajado en varias gestiones culturales durante muchos años.

 

-Leí un fragmento de una entrevista que le hizo Magela Prego donde dijo «Mucha gente piensa, o lo dice, que yo soy una buena persona, un buen tipo. Y en realidad, lo que soy es un indiferente». Así se autodefinía. ¿Y así era?

-Mirá, para un periodista era muy difícil de tratar porque no le gustaban las entrevistas. Daba muy pocas notas, y no le gustaban, por lo tanto muchas veces contestaba de manera lacónica y por eso puede ser que diera la impresión de una persona hosca. Pero por lo contrario, tenía un enorme sentido del humor que se ve reflejado en algunos elementos de la exposición por ejemplo. Le gustaba mucho jugar cuando le escribía a sus amigos. Además le encantaban los niños, era bastante común verlo en variadas fotos con una pistola de juguete que compró para jugar con mi hijo. Con los niños se llevaba muy bien y a los niños les encantaba Onetti. Iba a los parques y se sentaba a charlar con ellos.

 

-O sea que detrás de su caparazón era un persona cálida y tierna

-Muy tierno. Dulce, con una capa de ironía porque era muy inteligente y la ironía para él era un buen elemento dialéctico. Era una persona entrañable en el sentido de las relaciones humanas. Magnífico amigo. El problema es que hasta cierto punto no condescendía a ser amable con quien no le gustaba simplemente.

 

-Los intelectuales tal vez tienen como un mundo propio y muchas veces se forma adentro de sí mismos

Sí, totalmente. Y lo más importante para Onetti no era hablar con la gente, sino escribir. Leer y escribir era lo que más le apasionaba aunque esto nunca fue un obstáculo para que se entregara a la amistad o al amor.

 

-En cuanto a su ideología política, ¿era determinante en su manera de pensar?

Nunca fue un tipo partidario, pero sí hay una frase que siempre dijo: que estaba del lado de los débiles. Y eso se vio en muchas ocasiones. Era como una posición ética ante la vida. Siempre estuvo en contra de la dictadura uruguaya y las dictaduras del Cono Sur.

 

-En 1974 fue encarcelado por ser parte de un jurado literario que premió un cuento que fue juzgado como «pornográfico» por las autoridades uruguayas. ¿Era tajante y a su vez desafiante en sus decisiones?

-Sí. El trabajaba en Marcha como jefe de redacción en 1939 y a su vez era miembro del jurado literario. Este jurado premió un cuento de Nelson Marra y a la dictadura le pareció un cuento netamente subversivo por lo que encarcelaron al autor del cuento por cinco años en la cárcel de Punta Carretas. Algunos miembros del jurado también fueron enviados a la cárcel por algunos meses. Luego, a Onetti lo trasladaron de la cárcel a un psiquiátrico para que después de varias gestiones internacionales lo soltaran. Ahí lo invitaron a España y bueno, ya se quedó. Por eso, para los que no le conocieron ni en vida, ni en sus obras, vale la pena recorrer la exhibición para comenzar a entender un poco más el mundo de Onetti. *

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