El movimiento perpetuo del jazz
Entre arreglos despojados e historias rotas, desde sus comienzos el jazz se ha ramificado en su propia estética, creando un sonido personal con un pomposo sentido del ritmo, cerrando su inevitable sentido seductor que lo definiría como un estilo propio de ejecución (teniendo en cuenta el plus de entrañables músicos que a lo largo de su propio historial poseen acentos inesperados y ese particular «swing» culpable del movimiento pendular que envuelve al jazz en sus propias redes : música de fina hechura).
El Hot Club de Montevideo (el nombre recuerda a los grupos con los que grabó el enorme Louis Armstrong: los Hot Five y los Hot Seven, pareciera que la ornamentación jazzística es en su esencia siempre «hot»), se presenta y organiza este fin de semana el sexto Festival «Jazz entre amigos» en La Pedrera. Para adelantarnos a la movida, conversamos con Horacio Pintos, presidente del Hot Club. Nada que envidiarle a propuestas musicales vecinas. Un festival de gran volumen compositivo, con un enorme pulso creativo y de improvisación. Una ruta musical que promete solvencia en un encuentro de alto voltaje expresivo. Música que propone diversión y vuelo creativo. Vale la pena.
-¿Cuántos años tiene el Hot Club Montevideo?
-El Hot Club tiene ahora cincuenta y cinco años.
-No fue tarea fácil crear en el Montevideo de 1950 un club para aficionados al jazz
–El Hot Club se inaguró con la edición de una ,que también llevaba su mismo nombre. En verdad el que promovió todo este movimiento alrededor del jazz fue «Paco» Mañosa, un español que llegó a nuestro país en 1948 con intenciones de crear un club de jazz. Comenzó a realizar grandes audiciones de jazz y las repercusiones que hubo fueron muy buenas. La gente comenzó a llamar a distintos teléfonos, con el fin de hacerse adeptos a este movimiento musical. Entre ellos estaban Hermenegildo Sabat o Amílcar Greco por ejemplo. Por 1950 también hicimos la primera Jazz Session en un restaurante que se llamaba el Aguila de Oro y generalmente tocábamos para músicos extranjeros que venían a visitarnos. Se acostumbraba en la época realizar este tipo de actividades y perduró durante muchos años esa costumbre. En el año 1954 conseguimos un subsuelo en la calle Guayabo y ahí estuvimos hasta el año 1981. Llegamos a tener dos mil socios. Igualmente el club tuvo varios altibajos. En nuestros días, el Hot Club no funciona como institución, si bien mantenemos el nombre no poseemos un lugar físico, por lo tanto no podemos ejercer actividades como una verdadera institución. Estamos manejando el tema.
–¿Hubo algún solista u orquesta en particular que lo estimuló a componer y promover el jazz en Uruguay?
– Lo primero que escuché en jazz era prácticamente argentino. Pero ya con quince o dieciséis años empecé a escuchar el jazz norteamericano. Más bien, trataba de conseguir música de grandes orquestas de jazz.
-¿En Montevideo se conseguía material de jazz proveniente de otros países?
-Algo había. En el Palacio de la Música se conseguían algunas cosas y una gran cantidad de discos se encargaban al exterior o a Buenos Aires. En 1949 yo ya había conseguido discos de Charlie Parker, que nadie tenía por acá. Cuando vino Mañosa, ese mismo año, trajo también una enorme cantidad de discos de jazz, lo que hizo también que las sesiones dieran un gran vuelco. Lo fantástico de todo esto es que Mañosa ya tocaba todo ese material, era sorprendente.
-¿Se fomenta el jazz en nuestro país?¿ Está catalogado como «música culta»?
-Ahora las cosas cambiaron, hay como un movimiento bastante grande alrededor del jazz. Y se han logrado músicos que son realmente buenos, como es el caso de Ricardo León o Alejandro Sánchez. Me hace muy feliz también ver jóvenes de veinte años que se interesan por tocar jazz. No sé si es música culta, pero sí es música difícil. El músico toca en un idioma. Tal vez mucha gente sabe que lo que escucha es jazz, pero no lo entiende. Es como aprender o escuchar cualquier idioma del planeta.
-¿Es cierto que el jazz es cincuenta por ciento improvisación?
-Sí, totalmente. Uno puede llevar un tema con su acentuación jazzística, pero para que sea cien por ciento jazz se necesita el toque de improvisación, que es lo que le da color a la presentación.
-¿En qué va a consistir el festival en La Pedrera y quiénes son los invitados?
-La cita es en el Hotel Posada del Barco los días 24 y 25 de marzo a las 21:30. Habrá invitados y amigos provenientes de Argentina, Cuba, Brasil y Uruguay. Estará el cuarteto del afamado contrabajista argentino Jorge González junto a Gustavo Bergalli (trompeta), Marcelo Mayor (guitarra) y Roberto Césari Jr. (batería). Desde Cuba se presentará el cantante Eddy Peñalver. Por Brasil tocarán Francois De Lima (en trombón, proveniente del grupo Mantiqueira), Walmir Gil (trompeta) y Vinicius Dorin (en saxo tenor y músico de Hermeto Pascual).
Finalmente, representando a Uruguay estará el cuarteto Montevideo Swing y el Quinteto del Hot Club de Montevideo. *
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