Comedia con destellos de inteligencia
En este caso Hitch (especialista en seducción) da la buena nota a través de un guión sofisticado y (por fin) gracioso; un detalle de perogrullo que, sin embargo, no siempre se cumple con la mayoría de los bodrios que nos llegan de Estados Unidos.
El detalle es significativo porque Hollywood también supo ser la meca de la comedia a través de una época dorada que tuvo nombres de la talla de Frank Capra, Stanley Donen, Ernst Lubitsch, Billy Wilder y que, hoy por hoy, apenas los chispazos de Woody Allen, entre otras pocas expresiones, logran hacer recordar los niveles de antaño en medio de facilismos y películas tontas, a secas. (Cabe señalar, por ejemplo, que títulos como Cantando bajo la lluvia, Una Eva y dos adanes y Que bello es vivir, están consideradas como algunas de las mejores películas de todos los tiempos según el Instituto Americano del Cine). El dato -como decíamos- no es menor a la hora de las comparaciones en tiempo presente, por lo que un material refrescante como Hitch (con las distancias del caso y sin mayores pretensiones que las de divertir durante los noventa minutos de proyección) resulta más que bienvenido. Detrás de la propuesta está el director Andy Tennant, que ya ha probado suerte en otras comedias con suerte despareja pero que, en esta ocasión logra aprovechar al máximo los recursos que el argumento le proporciona.
En la historia, el susodicho Hitch (Will Smith, también productor del filme) se gana la vida arreglando citas a tímidos caballeros que se desvelan por las mujeres de sus vidas pero no reúnen el suficiente coraje para declarárseles. Con ingenio, consejos prácticos y alguna que otra artimaña, las indicaciones de este «especialista» logran excelentes resultados y una fama que alcanza el status de leyenda urbana.
El personaje es cuestión es un soltero descreído (que no tardará en encontrar la horma de su zapato) y el relato cinematográfico lo ubica intentando lograr una unión prácticamente imposible entre una hermosa millonaria y el enamoradizo contador de su empresa.
Como siempre, los malentendidos y las historias cruzadas serán parte del condimento de esta comedia interracial (y, si se quiere, policlasista) pero lo importante del caso es que, en general, el libreto de Kevin Bisch no baja la guardia en ningún momento y muchos de estos habituales clisés reciben un tratamiento guionístico más que atendible cosechando sonrisas y carcajadas en forma legítima.
Buena parte del suceso por cierto corresponde a la adecuada labor del actor afronorteamericano Will Smith que concentra su perfil sin sobreactuaciones mientras el elenco lo acompaña a la misma altura, especialmente el gordito Kevin James. Sin mayor propósito que el de entretener saludablemente, lo que ya es mucho, Hitch funciona a las mil maravillas y puede llegar a convertirse en un auténtico suceso de taquilla para pasar el rato en forma divertida. Vale. *
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