El coronel sin espejos
La novela histórica, como género literario con identidad propio
en el contexto de la producción nacional, opera siempre como herramienta de reconstrucción de la memoria colectiva.
En los últimos tiempos, los escritores uruguayos han interpretado cabalmente esa demanda, que reclama conocer acerca de nuestro pasado, para incorporarlo como un fragmento capital del imaginario.
Pese a que la mayoría de los títulos refieren a nuestra historia reciente y a sucesos que aún constituyen terribles heridas que laceran la trama social, otros suelen retroceder más de un siglo, para encontrar los embrionarios orígenes del Uruguay de la modernidad.
Como bien lo señala el historiador Gerardo Caetano en su notable «Antología del discurso político en el Uruguay» editada el año pasado, el análisis del siglo XX está íntimamente ligado al del siglo XIX, que fue, sin dudas, rico en acontecimientos y en transformaciones fundamentales.
Aunque ese tiempo histórico marcó el nacimiento del Uruguay independiente que parió en 1830, la democracia tal cual la concebimos con la plenitud de sus derechos y garantías recién irrumpió en el siglo XX. Ello, no obstante, no impidió que la institucionalidad fuera vulnerada en dos oportunidades en tiempos contemporáneos.
El autoritarismo, recurrente en el transcurso de nuestra historia, es el tema crucial que aborda «El coronel sin espejos», la novela de la autora uruguaya Mercedes Vigil, que acaba de ser reeditada en los primeros meses de este año.
Este libro, que fue comentado en su oportunidad por esta sección literaria con bastante mayor amplitud, reconstruye la peripecia del dictador Máximo Santos, que fue sin dudas uno de los personajes más despiadados de todas las épocas.
La autora de «Una mujer inconveniente» y «El alquimista de la Rambla Wilson», transita los turbulentos laberintos de la historia uruguaya del siglo XIX, para introducirse en la intimidad de un personaje tan singular cuanto controvertido.
Corroborando como en otras oportunidades su predilección por hurgar en nuestro pasado y en la vida privada de muchos de sus personajes, la autora sitúa su pluma en escenarios y tiempos sin dudas complejos, caracterizados por revoluciones y recurrentes luchas fratricidas.
Mixturando la biografía, el ensayo y la ficción novelesca, Mercedes Vigil reconstruye minuciosamente el largo proceso
de ascenso, decadencia y estrepitosa caída del hombre fuerte.
Paralelamente, la narradora recrea los escenarios del turbulento Uruguay del siglo XIX, de cuyo vientre emergió un tiempo diferente.
La pluma de la autora se desliza por esos laberintos a menudo inescrutables, que conducen al lector a una sucesión de impactantes acontecimientos, teñidos por exacerbadas pasiones, desmedidas ambiciones políticas y excesos de poder.
«El coronel sin espejos» excede a los parámetros de la novela histórica, al analizar la psicología y hasta las patologías del personaje protagónico, que transformó su vida en una suerte de peripecia casi mitológica.
(Editorial Planeta)
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